viernes, 22 de septiembre de 2017

La necesidad de la mala experiencia


Buenos días, tardes y/o noches, depende del momento en el que leas este post. ¿Cómo va todo?
En este post quiero ponerme un poco más seria y hablar de algo por lo que acabo de pasar recientemente. He decidido llamar a este post como “la necesidad de la mala experiencia” por varios motivos. El principal es porque una de las cosas que he comprendido es que, por mucho que nos disguste o duela, el hecho de tener malas experiencias es algo que debemos pasar sí o sí en nuestra vida.

Se debe comprender que, al igual que nos enseña en ying y el yang, para que exista un equilibrio, debe haber algo malo en lo bueno y algo bueno en lo malo, porque eso es la vida, al fin y al cabo. En eso se basa la experiencia además, yo por mi parte he pasado las últimas semanas pasando por más malas experiencias que buenas. Y de todas y cada una de ellas, a pesar de todo lo malo, me ha hecho saber afrontarlo de alguna manera, unas mejor que otras, pero poco a poco, he sido capaz de comprender que si ha sido así es porque estaba escrito que eso no debía pasar.

La necesidad por tanto de recibir malas experiencias es que abres los ojos, ves las cosas desde otra perspectiva, consigues encontrar una filosofía de vida a fin a cómo te desenvuelves ante dicha experiencia. Algo malo solo puede terminar llevando a algo bueno, aunque en un primer momento no lo parezca. Lo sé de buena tinta chic@s.

Las malas experiencias nos hacen vulnerables ante todo y todos, como si fuéramos un vaso de cristal en mitad de un terremoto. Sabemos cuándo empieza pero no cuando termina. Pero, al contrario que el terremoto, ante dicha situación eres tú quién decide cuando parar y seguir adelante. No es fácil en absoluto. En ese momento te crees que es el fin del mundo aunque luego verás que no era para tanto.
¿Mi consejo? Llora. No te reprimas, suelta todo lo que lleves en tu interior hasta sentirte vacio y luego respira hondo. Guardar nuestros sentimientos no nos hace ningún bien porque, cuando menos te lo esperes, explotarás, y en ese momento, soltarás todo tu dolor de forma incontrolable y eso sería mucho peor y con terribles consecuencias. Llorar no nos hace débiles... nos recuerda que somos humanos, y los humanos somos vulnerables, porque amamos, porque sentimos... desnuda tu alma y sincérate contigo mismo sobre tu dolor y cómo te sientes. No tienes que demostrar nada a nadie. Ese es tu momento de liberación, limpia tu alma de todos esos sentimientos negativos que te atormentan. Cuando sueltes la última lágrima, piensa en la situación como tal e intenta comprender por qué sucedió así. No hay necesidad de buscar una respuesta inmediata, de eso se encargará el tiempo. Lo importante es que tengas clara la idea que viene después de ese mal momento, y es sacar una lección de todo ello, para que crezcas como persona, para madurar y evitar que vuelva a ocurrir. No hay necesidad de caer dos veces en la misma piedra cuando sabemos que el resultado va a ser el mismo.
Ahora toca respirar profundamente un par de veces y repetirte a ti mism@ que esto es solo un momento, que pronto estarás mejor y todo habrá pasado. No existe una fecha exacta para saber cuándo estarás bien, eso lo sabrás tú la mañana que despiertes y digas “estoy bien” y lo digas con una sonrisa, porque no es una respuesta a otra persona, es porque realmente te sientes así.

Las malas experiencias, las malas decisiones, nuestros errores, todas y cada una de esas estupideces que nos hacen pasar por un mal momento son las que nos convierte en la clase de persona que somos. Con nuestros más y sobre todos nuestros menos, que nos enseña que, a pesar de todo, somos fuertes y somos capaces de seguir adelante y junto a nosotros, personas que nos quieren y nos apoyan, que intentan que nuestros golpes de realidad no sean tan destructivos.... porque a pesar de todo, siempre habrá alguien que te diga las palabras que más deseas oír en ese momento cuando más lo necesitas, esa persona que se quede a tu lado a llorar por ti.... más fuerte o más débil, no importa, no hay necesidad de estar solo ante lo malo de la vida. No es ser dependiente, es saber cuándo necesitas a alguien a tu lado, y eso nos hace sabios....

Esta pequeña reflexión es lo que he sacado yo después de todo lo vivido. Me he dado cuenta de que por muchas cosas estúpidas que haga, por todas mis malas decisiones.... tengo a gente increíble que se preocupa por mí y me ha hecho darme cuenta de que puedo seguir adelante, que me han dado buenos consejos y sobre todo, ha secado mis lágrimas cuando más lo necesitaba. Estas malas experiencias me han hecho más fuerte, vuelvo a ver las cosas con distintos ojos, ojos que cada vez se vuelven más escépticos que esperanzadores, más distantes, pero en el fondo sin dejar de creer....

Me siento una persona distinta a la que era a principio de verano, no sé si el cambio es para mejor o para peor, lo único que sé con certeza es que necesito hacer más de un cambio, no sólo en mi vida, sino también en mi actitud, si no nunca podré ser feliz del todo.


Espero que os haya gustado este post, si es así y queréis comentar cualquier otra cosa ya sabéis, dejad un comentario por aquí. Estaré encantada de hablar cualquier tema que queráis, nos vemos mis queridísimos Neverlanders! J xxx

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