martes, 20 de septiembre de 2016

Capitulo 52

Termina de cantar dejando la última frase en el aire y me observa esperando una respuesta. Todo el público queda sumido en un tedioso silencio que hace que sienta más miedo en mi cuerpo. De pronto me doy cuenta de que hay lágrimas en mis ojos. Estoy conmovida y aunque siga odiando lo que hizo, no puedo achacarle toda la culpa cuando me suplica tanto perdón. Mis sentimientos por Leo siguen ahí y su canción los ha avivado más. Sé que le amo y él me acaba de demostrar que me ama más de lo que pensaba. Me muerdo el labio inferior antes de asentir varias veces y soltar su mano para rodear su cuello y abrazarle. Todo el mundo a nuestro alrededor suelta un largo “oohhhh” seguido por un gran aplauso.
- Entonces… ¿Me perdonas? - me susurra el oído.
- Yo.... - digo entre lágrimas. En lugar de responder asiento varias veces abrazándolo con más fuerza. Lo último que me esperaba era esto…. Leo me ha dedicado una canción.
- Emma, te quiero.
- Te quiero Leo... - respondo con un hilo de voz.
- Prometo no hacerte daño, quiero volver a aquello que fuimos. No soporto más la idea de estar a tu lado sin poder estar como siempre… sin poder besarte o con miedo de que huyas en cualquier momento - me dice con voz suave.
- Creo que todos nos hemos conmovido con nuestro hermano aquí presente. Leo eres todo un romántico - escucho la voz de Aaron en el escenario que interrumpe nuestra escena para darnos más privacidad. - Supongo que nadie se esperaba esto y qué mejor momento para una buena disculpa que el día de los enamorados, ya son más de las doce así que buscad a vuestra persona especial y decidle lo importante que es para vosotros.
- Emma, ¿vendrías a pasar la noche conmigo?
- Leo yo... prometí volver a casa... - respondo dudosa alejándome ligeramente de él para mirarle a los ojos.
- Por favor... prometo no hacer nada. Solo quiero pasar la noche contigo - me pide.
- No creo que…
- Por favor Emma, vuelve a casa…
- Leo de verdad que no….
- Por favor, por favor – me suplica. – Sólo así sabré que esto es real….
- Yo…bueno, vale…. - cedo no muy convencida. A Leo se le ilumina el rostro y casi juraría que si no fuera porque estamos donde estamos, se me echaría encima sin pensarlo.
- Vámonos - dice cogiendo mi mano.
- ¿Ahora? - pregunto sorprendida.
- Te quiero para mí solo - responde levantándome de la silla.
- Emma ve - escucho de pronto. Ivana me sonríe al mismo tiempo que me hace señas para que me vaya tranquila. Durante unos segundos había olvidado por completo donde estábamos. - Le diré a tu madre que te quedas en mi casa.
- Pero...
- Nada - me interrumpe. - Ve que yo me encargo de todo.
- Gracias - respondo sincera. Observo a Daniela que, lejos de mirarme mal como al principio de la noche, también me sonríe sincera antes de entrelazar sus manos con las de David. Me vuelvo hasta Leo y ambos abandonamos el local sin decirle nada a nadie mientras el grupo de Leo se despide del público que dejó de prestarnos atención desde hace rato. Leo me lleva hasta su coche sin soltarme la mano ni un solo segundo. Casi me ha parecido verle poner mala cara cuando ha tenido que soltarme al llegar a su coche.
*****
No sé cómo, en algún momento del trayecto me quedé dormida justo cuando sonaba en la radio un tema de Christina Perry… “Thousand years”… Antes de poder abrir los ojos noto una sensación que extrañaba que me hace despertar del trance. Cuando consigo abrirlos, veo a Leo a mi lado con su boca pegada a la mía. Sus labios están cálidos y su lengua bordea los míos de forma sensual antes de abrirse paso por mi boca hasta encontrar mi lengua. Su mano descansa en mi muslo y aunque quiero decirle que me prometió comportarse, mi yo interno grita con pompones en la mano que siga. Sus besos son adictivos y son algo de los que difícilmente podría cansarme.
- Nena – gime en mi boca. – Te…eché mucho…de menos… - dice entre beso y beso. Su mano asciende de forma insinuosa por mi muslo hasta acercarse a la zona cercana a la ingle. Inconscientemente cierro las piernas evitando así que continúe. - ¿Qué ocurre? – pregunta apartándose de mí.
- Me prometiste que te comportarías – le recuerdo.
- Lo siento – se disculpa. – Ya sabes que me cuesta mantener el control cuando se trata de ti.
- Lo sé – asiento. – Estoy cansada – le digo en un intento de distraerlo. Aunque es cierto, pasé la noche anterior consolando a Alex hasta que conseguí que se acostará a más de las cuatro de la madrugada.
- Entonces vamos.
Salimos del coche y subimos hasta su piso sin apenas hablar. Creo que ninguno sabe muy bien cómo romper la situación tan incómoda que se acaba de establecer entre nosotros. Leo siempre quiere…. Bueno, acostarse conmigo. No es que no quiera, me gustan mucho esos momentos con Leo, pero no quiero volver a sentirme tan mal como la última vez que lo hicimos…. Nada más entrar, Leo me lleva de la mano hasta su cuarto donde se acerca al armario y empieza a sacar ropa.
- Espero que no te importe si te doy algo de mi ropa para dormir.
- No sería la primera vez – contesto recordando cuando dormí con su sudadera o cuando me vestí con su camiseta en mi cumpleaños
- Cierto – responde con cierta sonrisa pícara. - ¿Tienes frío?
- No, estoy bastante bien.
- Bien, toma – dice dándome una camiseta básica azul de manga corta. – Si tienes frío te busco una larga y un pantalón.
- Con esto me apaño bien por ahora…. ¿me dejas un momento?
- ¿Para? – pregunta extrañado.
- Leo, voy a cambiarme – le digo zarandeando la camiseta cerca de su cara.
- ¿Y por ese motivo he de irme? – pregunta sin comprender. – Emma, te he visto desnuda varias veces además de las veces que hemos….bueno ya sabes. Creo que dejarte intimidad para que te desnudes a estas alturas es una chorrada.
- Pero antes era distinto porque estábamos saliendo – respondo molesta. – No te cuesta nada ser un caballero y hacer lo que te pido.
- Emma, me da igual como te pongas – dice tajante. – No voy a volver a apartar mis ojos de ti nunca más – trago saliva nerviosa y me doy la vuelta sin responderle notando como mis mejillas comienzan a arder. Me acerco hasta la cama y me siento para poder desabrocharme los zapatos, me levanto ligeramente para quitarme las medias bajo la atenta mirada de Leo, lo que hace que mis dedos se vuelvan más torpes y no consiga desabrocharme la falda.
- Joder – mascullo después de un rato.
- ¿Quieres ayuda? – pregunta con cierto tono de diversión al verme sufrir.
- ¿Tú qué crees? – pregunto exasperada.
- Anda ven – me levanto molesta hasta él. Y éste con una sonrisa en los labios me pega rápidamente a él y me envuelve entre sus brazos por la espalda.
- Creí que ibas a bajarme la cremallera – digo con cierto reparo. Aunque en el fondo me gusta que me abrace así.
- Y estoy en ello – dice al mismo tiempo que noto como sus dedos se mueven en dirección a la cremallera y la baja sin ninguna dificultad. En seguida la falda cae al suelo mientras sus manos ascienden por mis caderas hasta llegar a la camiseta y, poco a poco subirla hasta pasarla por mis brazos, después por mi cabeza y lanzarla a la cama. Antes de poder apartarme si quiera, noto la respiración de Leo en mi nuca e inspiro nerviosa. – Emma, estás más sexy de lo que recordaba – dice antes de posar sus labios en mi cuello. – Te quiero Emm, te quiero con locura – susurra en mi piel antes de volver a besarme. Sus dedos empiezan a trazar líneas por mis brazos provocando que un escalofrío me recorra el cuerpo. Sigue un reguero de besos desde el cuello hasta la clavícula haciéndome cosquillas con su pelo debajo de la oreja. Su mano derecha acaricia mi vientre al contrario que su mano izquierda, que ya ha subido hasta alcanzar la copa de mi sujetador.
- Leo… - lo llamo con voz estrangulada. Traicionada por mi propia voz, intento mentalmente luchar contra mis necesidades y alejar a Leo. Cosa que resulta cada vez más difícil al notar cómo me acaricia el pecho al mismo tiempo que me clava a su amiguito por detrás. – Leo… - insisto.
- Mmmm – gruñe justo cuando muerde el lóbulo de mi oreja que hace que un gemido escape de entre mis labios.
- Para… - le pido.
- Emm….por favor….- me pide con voz ronca. Con ambas manos ahora en mis pechos, me agarra con más fuerza, pegándome así más a él. Noto su excitación y por mucho que me desee, no quiero volver a dejarme llevar por mis hormonas. Sacando fuerza de donde no había, consigo coger sus manos y alejarlas de mis pechos hasta conseguir separarme de él. Con cierto jadeo por mi parte, me coloco bien el sujetador y vuelvo a la cama para ponerme su camiseta.
- Si sigues haciendo esto no volveré a venir aunque me supliques.
- No pretendía hacerte sentir incómoda – se disculpa. – Emm, me has perdonado y….
- ¿Y qué Leo? ¿Pensabas que solo por decir que te perdono ibas a quitarme las bragas esta noche? – pregunto molesta.
- No quería decir eso – se defiende.
- Pues lo parecía – mascullo pasándome la camiseta por la cabeza y cubrir mi cuerpo de la mirada de Leo. Este me observa con cierta chispa en la mirada.
- Joder Emma – maldice pasándose la mano por el pelo.
- Nada de “joder” – digo poniendo los brazos en jarras al mismo tiempo que me giro y lo encaro de frente. – Leo siempre haces lo mismo. Recurres al sexo para todo. No soy tu juguete para que te desfogues siempre que quieras.
- ¡Eso no va así! – exclama elevando el tono. – Emm, intenta comprenderme por un momento, ¡maldita sea! Estoy cansado de cagarla siempre contigo, ¿vale? No quería hacer nada de esto, pero soy un hombre y tengo necesidades. Me cuesta mucho no pensar en cosas obscenas cuando te veo ligeramente desnuda… o en este caso con mi camiseta – dice mirándome con cierto brillo en la mirada. Respira hondo antes de acortar la distancia entre nosotros y volver a hablar, pero ahora en un tono más suave. – Emm, te deseo como nunca lo hará otro hombre, y ya no te cuento hasta que punto me vuelves loco. No pensé que aceptarías, me sorprendió mucho cuando cediste y no quería hacer nada que te incomodara, pero me ha costado contenerme al quitarte la ropa después de tanto tiempo sin tocarte… La última vez me dejaste hacerlo, pero en cuanto te despertaste… te fuiste corriendo…. Me quede solo, pensando por qué te marchaste…– dice deprimido. - Te largaste con cara de arrepentimiento y prohibiéndome volver a tocarte. Eso me mató Emma, no fue justo y lo sabes. – Suelto un largo suspiro antes de acercarme a él con los brazos cruzados bajo el pecho.
- No quiero hacer un drama de esto esta noche – suspiro agotada. – Leo, quiero hacerlo contigo. Sabes que me gusta….pero la última vez me sentí fatal después….no sé cómo explicarlo, pero me sentí tan mal, como si un agujero se hubiera instalado en mi pecho - explico con cierto dolor por el recuerdo. Una imagen de mí llorando en el autobús mientras hablaba con Naim se instala en mi mente. – Ya te he perdonado, pero debes darme un poco más de tiempo hasta que vuelva a sentirme bien al tener contacto contigo.
- Estoy harto de esperar Emma – replica. – Joder estoy cansado de no poder tocarte, de darte espacio y luego nada – estalla.
- ¿De quién fue la culpa? – pregunto frunciendo el ceño.
- No lo vas a olvidar, ¿eh? – responde con desdén. Suelto un largo suspiro mientras intento salir de esta.
- Leo, no quiero discutir…por favor – le pido. - Esta noche no – me llevo la mano a la frente entrecerrando los ojos.
- Yo tampoco… - se relaja un poco antes de volver a hablar. – Emm, quiero que volvamos a ser una pareja, pero es difícil si no dejas de poner restricciones o echándome en cara mi error….
- Lo sé – asiento. – Esto va a ser algo que nos va a costar. Será un camino un poco más largo y puede que difícil, solo espero que valga la pena – digo intentando convencerme sobre todo a mí misma. – No quiero discutir esto justo en este momento, la verdad. Ahora solo quiero pensar en que te he perdonado y en que estoy aquí – digo abriendo los brazos y abrazándolo. Leo se relaja y me devuelve el abrazo – Y que voy a pasar la noche en tu piso – sigo al mismo tiempo que busco sus ojos. Cuando los encuentro estos se ven más radiantes que hace unos segundos. – Y que vamos dormir juntos…. – le susurro esto último antes de ponerme de puntillas y darle un breve beso en los labios.
****
¿Qué hora es? Esta todo muy oscuro y Leo me está aplastando con su cuerpo….Anoche después de besar a Leo, se desnudó quedando solo con un bóxer militar y nos metimos en la cama. Accedí a que me abrazara mientras hablábamos de música y de películas. Ninguno quería seguir discutiendo así que preferimos dejarlo para otra ocasión y terminar la velada en harmonía o al menos hasta que yo me quedara dormida.
- Leo… - lo llamo en voz baja. Me tiene agarrada de tal manera que soy incapaz de liberarme. Su cabeza descansa en mi pecho mientras sus piernas se entrelazan con las mías. – Leo… - insisto al mismo tiempo que intento moverme. ¡Madre mía! ¡Esto es imposible! Me sigo moviendo a ver si con eso logro que al menos me libere. Solo consigo que gruña y mueva su cabeza entre mis pechos. Un momento….no llevo sujetador…. ¿cuando me lo quité? No recuerdo haber hecho nada con Leo…. ¿verdad? Respiro aliviada al notar que si tengo las bragas puestas e intento llamar a Leo de nuevo. – Leo despierta….me aplastas.
- Mmmmm – gruñe. – No…. Un rato más… – dice con voz grave.
- Leo deja de hacer el tonto, en serio me vas a aplastar las tetas.
- ¿Emm? – alza la vista y abre los ojos. – Buenos días – dice con una amplia sonrisa. – No recordaba lo maravilloso que era despertar a tu lado – sonríe antes de restregarse por mi pecho.
- Leo me parece muy bonito, pero en serio, me cuesta respirar.
- Uppss, perdona – afloja sin llegar a soltarme pero su cabeza sigue en el mismo sitio, lo que hace que me replantee cierta duda.
- Leo…. ¿tú me has quitado el sujetador?
- Sí – asiente. - ¿Quién si no?
- ¿Por qué? – pregunto en tono reprobatorio.
- No parecías cómoda con él – se encoje de hombros.
- Eso no te da motivo para quitármelo – mascullo.
- No hice nada – me dice de forma inocente.
- ¿De verdad?
- No - se ríe.
- ¡Leo! – chillo intentando apartarme, pero solo consigo que Leo me abrace con más fuerza mientras se ríe.
- Perdona, perdona – se disculpa entre risas. – Emma por Dios que no te violé…solo te las toqué un poco….son muy suaves.
- Eres un capullo – lo insulto fulminándolo con la mirada.
- Si te gustó – se defiende. – No dejabas de gemir y cuando paré me hiciste pucheros. ¿Sabes lo que me costó no seguir hasta el final?
- No si encima es mi culpa – digo irónica.
- Si anoche me hubieras dejado…. – murmura, pero le he oído.
- Leo sabes perfectamente por qué no te dejé.
- Sabes que quieres Emm, te encanta lo que te hago y cómo te hago sentir. Deja que lo haga, sino quieres aceptarlo en voz alta lo entenderé, pero no me niegues lo que es evidente para ambos.
- No tengo por qué admitir nada – respondo después de varios segundos. Leo suspira y se hunde entre las sábanas. – ¿Leo que ha…ahhhh! – chillo cuando noto como me baja las bragas. Intento detenerle, pero antes de poder agarrarlas, Leo ya las ha dejado al otro lado de la cama. Sale lo justo de entre las sábanas para mirarme a la cara - ¿Qué vas a hacerme? – pregunto seria pero con cierto temblor en el cuerpo. No quiero que me obligue, no quiero volver a llorar después de hacer el amor con él.
- Nada – dice serio.
- ¿Y por qué me has quitado las bragas? – pregunto sin comprender a qué juega.
- Quería ver hasta qué punto te asusta intimar conmigo – dice terminando de salir de entre las sábanas. – No quiero que tiembles cada vez que insinúe que quiero tener sexo contigo. ¿Tanto te…. aterra? – pregunta con cierta angustia en la voz.
- No es que me aterre… - respondo agachando la vista. – La última vez me sentí forzada porque no parabas de decir que “me necesitabas”. No quiero sentir que debo hacerlo porque te hice daño. Si lo hago es porque realmente quiero.
- Nunca quise que lo vieras como una obligación – posa sus manos en mis caderas sin apartar su mirada de mí. – Lo siento…. No quería asustarte antes – me dice más suave.
- Pues lo has hecho – respondo y Leo posa su frente junto a la mía.
- Emma te quiero mucho, eso ya lo sabes y aunque anoche dije que estaba harto de esperar….vale, es cierto, estoy cansado de esperar, pero merecerá la pena si vuelves a ser la de antes.
- Te quiero – digo antes de posar mis labios sobre los suyos. Este me corresponde al mismo tiempo que me estrecha hacia él de nuevo.
- Si tiemblas quiero que sea de placer Emm, no porque te aterre lo que te pueda hacer – dice nada más terminar de besarnos. Me pega a él y con un rápido movimiento me coloca sobre él – Fui un idiota que se dejó llevar por las hormonas – me dice con cierto disgusto. – Emm te deseo más que a nadie de este mundo… te quiero muchísimo y si fuera por mí, no dejaría de hacerte el amor una y otra vez hasta que cayera la noche…
- Leo yo….
- No Emm, es tu cuerpo – me interrumpe. – Y yo no debo obligarte…. Aaron me lo dejó muy claro.
- ¿Aaron? – pregunto curiosa.
- Si ehhh…me ha aconsejado…un poco y bueno… quería dejar de ser tan capullo – dice mordiéndose el labio inferior. – Quiero ser un buen novio para ti Emma. No eres una chica cualquiera con la que acostarme hasta que me canse, eres mía y quiero cuidarte…
- ¿Soy tuya?
- Eres mía – repite con una sonrisa entre sus labios antes de tirar ligeramente de mí e impactar su boca con la mía para unirnos en un beso perfecto….
Me muerdo el labio inferior antes de asentir varias veces y soltar su mano para rodear su cuello y abrazarle....

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