domingo, 11 de septiembre de 2016

Capitulo 51

Llevo dando vueltas por mi cuarto desde las nueve. Mamá ya ha venido tres veces a mi cuarto preguntándome si me ocurre algo porque no dejo de andar por toda la habitación. No quise agobiar a Alex con mis problemas, por lo que no sabe nada de lo de esta noche y mañana. Por suerte, esta mañana se levantó mucho más animado y el desayuno lo puso realmente contento. Hasta estuvo bromeando volviendo a ser el Alex de siempre. Aprovechamos la mañana estudiando un rato y yendo con el skate a dar una vuelta aprovechando el buen tiempo hasta la hora de comer que vino a casa y pasó la tarde con papá hablando de fútbol y viendo la tele. Creo que solo necesitaba desahogarse. La herida sigue ahí, pero sé que Alex es fuerte, mucho más que yo, y puede superarlo siendo él mismo con su imborrable sonrisa en el rostro. Me vuelvo a mirar en el espejo, ¿voy muy normal o voy demasiado arreglada? Me echo el pelo atrás y vuelvo a revisar que el maquillaje esté perfecto ya que tuve muchos problemas al hacerme la maldita raya del ojo. Pliso de nuevo mi falda negra de talle alto y de paso me arreglo la camiseta gris de manga larga con corte en los hombros que llevo. He dejado que mi pelo caiga ondulado por mi espalda y me maldigo por no habérmelo planchado como siempre. De pronto mi móvil suena con un mensaje, lo que me provoca un pequeño respingo.
Nuevo mensaje de Leo 21:25
- Emma estoy frente a tu casa con el coche, ¿bajas o quieres que toque al timbre?
¿Tocar al timbre? ¿Y qué le vean mamá y papá? Debe estar quedándose conmigo. Mamá sabe de la existencia de Naim porque él mismo vino aquel fin de semana de mi cumpleaños a verme… esos eran días felices que siempre extrañaré, ¿por qué no pudimos quedarnos en aquel hotel para siempre? Sacudo la cabeza recordándome que no es momento de pensar en el pasado y le contesto.
- Bajo 21:26
Con un último vistazo al espejo, cojo la chaqueta, el bolso y bajo las escaleras hasta llegar a la salida.
- Mamá me voy ya – aviso sin detenerme. Ella cree que he quedado un rato con las chicas. Últimamente me veo como una mentirosa compulsiva y siento que cualquier día voy a reventar y soltar toda la verdad a borbotones.
- Vale cariño, pásalo bien y por favor, no vengas tarde – me dice desde la cocina.
- ¡Lo prometo!
- ¡Hasta luego pequeña, ten cuidado! – oigo que me dice papá desde el salón.
- Lo tendré, hasta luego papis – me despido justo cuando abro la puerta. Efectivamente, Leo está aparcado justo delante de casa. Voy con paso ligero hasta el coche y entro. – Hola – saludo nada más entrar en el coche.
- Hola Emma – me devuelve el saludo mientras me pongo el cinturón de seguridad.
- ¿A dónde vamos? – pregunto en cuanto enciende el motor y nos ponemos en marcha.
- Había pensado en llevarte a algún sitio bonito, pero luego recordé tu reacción cuando te llevé a aquel restaurante en nuestra escapada y creí que quizá querrías algo más normalito.
- Mejor – asiento. – Es un detalle, pero odio que te gastes tanto dinero en mí.
- Lo hago porque solo quiero lo mejor para ti – me dice colocando su mano en mi rodilla y siento un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo. Quiero creer que esta noche todo saldrá bien y espero no arrepentirme….
Leo me lleva a un pequeño restaurante bastante cerca del bar de David donde comemos hasta hartarnos aprovechando que hoy había bufet libre. Estoy devorando una copa de chocolate cuando Leo viene con otra copa de helado y se sienta a mi lado.
- No es tan romántico como me hubiera gustado pero al menos hemos comido como reyes.
- Eso no puedo discutírtelo – digo antes de meterme una cucharada en la boca.
- Nunca entenderé esa pasión tuya por el chocolate – como puedo le saco la lengua provocando una risotada por su parte.
- Solo lo dices porque te da envidia.
- Siento envidia de cualquier cosa que roce tus labios – me dice en voz baja. Trago saliva y agacho la cabeza con cierta vergüenza. ¿Por qué no puedo aceptar estos comentarios sin que mis mejillas se ruboricen?
- No te despistes con la hora – contesto desviando el tema.
- Solo son las diez y media, tenemos tiempo.
Tal y como dijo, después de comernos el helado nos fuimos caminando hasta el bar de David y solo eran las once menos cuarto. Cuando llegué vi a Daniela y a Ivana allí, ambas estaban sentadas en una mesa.
- Mis amigas están allí – señalo.
- ¿Quieres irte con ellas? Yo voy detrás a preparar las cosas con el resto, por si quieres venir conmigo.
- Prefiero irme con ellas – le digo y antes de empezar a caminar. Leo coge mi mano y me da un ligero apretón. Sabe que no le dejo que me bese aún, a veces deseo que no me haga caso y lo haga, pero al mismo tiempo me aterra que lo haga sabiendo que Colette le ha besado más veces de las que hubiera deseado. Con una última mirada, Leo me suelta dejándome ir hasta la mesa de Ivana y Daniela. – Hola chicas – saludo en cuanto llego a su altura. Ambas dejan de hablar y me saludan.
- Hola Emma, ¿Cómo tú por aquí? – me pregunta Daniela.
- He venido con… Leo – respondo tímida. Aunque me gano cierta mirada reprobatoria por parte de Daniela, no me dice nada y vuelve a poner una sonrisa en sus labios.
- Entonces has venido a verlos cantar. Aaron me suplicó que viniera – comenta Ivana feliz.
- ¿Y tú Dani? – la interrogo.
- David me pidió que me pasara. Aunque Austin también me insistió en que viniera a verle. ¿Alex sigue depre? – pregunta de pronto.
- Hoy ya está mejor, casi como siempre – ¿A qué está jugando Daniela? Parece que le gusta Alex, pero David también. En lugar de encararla y preguntarle de una vez qué demonios pasa por su cabeza y exigir sus intenciones, dejo esa charla como algo pendiente y me siento con ellas para ver el espectáculo. - ¿Y Martina? – recuerdo. - ¿Cómo es que no ha venido?
- La llamamos para que se pasara pero dijo que tenía planes con un chico – me cuenta Ivana. – Aunque yo creo que es mentira, últimamente se la ve un poco rara.
-¿Rara? – pregunta Daniela.
- ¿En qué aspecto? – quiero saber.
- No lo sé, pero… la noto más “centrada”. No lo sé, es una tontería pero ya apenas nos cuenta nada sobre las citas que tiene. Ya sabéis que antes siempre nos contaba con pelos y señales todas sus quedadas y ahora simplemente dice “lo pasé bien”.
- ¿Le ocurrirá algo? – pregunto en voz alta mientras intento pensar en qué momento comenzó a comportarse así. Es cierto que apenas nos cuenta nada de sus ligues, pero pensé que estaba pasando por un momento de sequía porque apenas salía o algo así.
- Hola chicas – escuchamos de pronto. Aaron se acerca hasta nosotras con una sonrisa. Cuando llega, va directo hacia Ivana y le da un breve beso en los labios. – ¡Emma has venido! – sonríe.
- ¿Sabías que iba a venir? – pregunto extrañada.
- Más bien rezaba porque aparecieras.
- ¿Y eso por qué?
- Aaron calla – le chista Ivana.
- No cielo, debe saberlo – le contesta Aaron. – No es justo que no sea sincero con ella.
- Aaron, ¿Qué pasa? - pregunto un poco molesta. Odio no saber qué ocurre.
- Pues... – se rasca la cabeza con cierto nerviosismo. – Quería disculparme contigo Emma.
- ¿Conmigo? ¿Qué me has hecho?
- Darle la paliza a Leo para que quede contigo – en cuanto le observo con cierta desconfianza, rápidamente se explica. – Espera, sé que suena mal, pero quiero explicarme. Verás, Leo lo ha pasado fatal desde Nochevieja. Como su mejor amigo, sé lo capullo que es y no le estoy defendiendo, pero no veía justo lo que te hizo y le di la tabarra para que quedará contigo y te recompensara
- ¿No pensaste en la posibilidad de que yo no quisiera verle? – pregunto desmontando su plan.
- En todo caso hubiera sido algo que hubiera tenido más que merecido – dice con completa sinceridad. – Emma, vuelvas o no con Leo y decidas lo que decidas, lo que te hizo no estuvo bien. Y pensé… bueno pensamos - dice señalando a Ivana - que al menos debería tratarte como mereces antes de que tomes la decisión definitiva en lo que respecta a lo vuestro.
- Gracias Aaron – le digo de corazón. Me siento bendecida por tener a dos personas como Aaron e Ivana que se preocupan tanto por la felicidad de los demás y hacen lo posible para crear un equilibrio en el mundo.
- No es nada – sonríe. – Bueno, solo quería decirte eso y que no pienses que sale contigo o te llama porque yo le obligo. Al contrario, se muere por hacerlo, pero tus continuos rechazos hacen que se acobarde y no se atreva a llamarte si yo no lo animo. Aunque no le digas que yo te he contado esto - me guiña un ojo. - Leo solo quiere compensarte, pero perdonarlo es cosa tuya Emma.
- Lo sé – asiento con seguridad.
- ¡Aaron vamos a empezar! – le dice Mario. – Hola chicas – nos saluda.
- Hola Mario – saludamos las tres al unísono.
- Bueno, ya habéis oído, la función va a empezar. Luego nos vemos – se despide.
- Mucha mierda, cariño – lo apoya Ivana mientras este se aleja con Mario hasta el escenario.
En cuanto nos quedamos solas, seguimos hablando de temas banales hasta que a las once y pocos minutos las luces empiezan a bajar hasta quedar solo iluminado el escenario donde David sonríe a todos los clientes y se prepara para hablar por el micrófono.
- Buenas noches a todos y muchas gracias por venir. Esta noche tenemos un gran espectáculo proporcionado por estos chicos tan alucinantes. Con vosotros un fuerte aplauso para “Dream with Nightmares” – toda la gente que hay rompe en un atronador aplauso y entonces me doy cuenta de lo lleno que está el local. En cuanto son presentados, todo el grupo sale al escenario y saluda a su público con entusiasmo. David le entrega el micro a Austin y este se coloca en el centro junto a Aaron y Leo. David baja del escenario y se acerca hasta nosotras.
- Hola Danielle, hola chicas – saluda. - ¿Os importa si me siento con vosotras?
- En absoluto – responde Daniela. David sonríe y se sienta a su lado no sin antes susurrarle algo al oído.
Dejo de prestarles atención en cuanto oigo la voz de Austin, el hermano de Dani.
- ¡Good night everybody! Esta noche venimos a partir la pana con todos vosotros, soy Austin y junto a mis hermanos queremos regalaros una noche inolvidable. Espero que os guste nuestro nuevo material al que cada uno le ha añadido un trozito de su corazón y alma. – empieza a anunciar y le pasa el micro a Aaron.
-Muchos de estos nuevos proyectos han surgido a raíz de nuestros problemas personales, por lo que este evento va a ser más personal que nunca y queremos compartirlo con todos vosotros.
- Antes de comenzar – empieza a hablar Mario con otro micro en su mano. – Nos gustaría darle las gracias una vez más a David que, como siempre, nos deja un hueco en su escenario para dejarnos vivir nuestro sueño.
- ¡Eres grande bro! – exclama otro chico más alto que está al lado de Mario. David se limita a sonreír y alzar los pulgares arriba en señal de aprobación.
- Dicho lo cual, ya podemos dar por comenzado nuestro pequeño evento al que hemos querido darle como nombre “St. Valentín’s Nightmare” pues cuando queramos terminar, ya será más de media noche y por lo tanto el Día de san Valentín – continua Leo.
- ¡Esperamos que mañana tengáis a vuestro chico o chica muy contentos! Pero esta noche es vuestra para hacer el loco con nosotros, entonces… ¿Estáis preparados? – pregunta el chico que hay al lado de Aaron.
- ¡Sí! – exclama el público.
- ¡¡Vamos a ello!! – exclaman los ocho chicos que hay en el escenario.
Y así, comenzó lo que fue una sesión de casi dos horas de rap donde los chicos se turnaban o salían de dos en dos para hacer dúos y dejar al público encandilado. A veces desviaba ligeramente la vista y podía ver como, por primera vez, Daniela se mostraba bastante receptiva con David, ¡e incluso hacían manitas! Por otro lado, buscaba a Leo cuando no estaba cantando, pero era bastante difícil habiendo solo luz en el escenario. Solo cuando él estaba en escena era cuando estaba realmente atenta al evento y hasta disfrutaba del espectáculo sin pensar en otra cosa. Y entonces me di cuenta. El grupo de Austin y Leo, son buenos, muy buenos. Ahora empiezo a entender de verdad por qué Leo ama la música, solo con ver la pasión por la que se mueve por el escenario, la dedicación que le profesa, la forma en la que paladea cada palabra que emana de su boca antes de cantarla… su vida es pura música y es algo que ama como no amará jamás otra cosa en la vida. Eso me hace replantearme si quizá yo le importo casi la mitad de lo que lo hace la música. ¿Sería capaz de abandonar su sueño por estar conmigo? Nunca le haría elegir entre la música o yo…pero si alguna vez diera esa opción… ¿puedo confiar en que me elegiría a mí? Mis pensamientos son interrumpidos cuando veo a Leo subir al escenario junto a Aaron.
- Bueno Aaron – empieza. – Creo que este es el final de esta magnífica velada.
- ¿Ya? – pregunta. – No puedo creerlo, me lo estoy pasando en grande, ¿y vosotros?
- ¡No paréis!
- ¡Seguid cantando!
- ¡¡Dream with Nightmares mola!! – empiezan a gritar algunos.
- ¿Ves Leo? Nadie quiere que este sea el final, ¿cantamos una última?
- ¡¡Sí!! - contesta el público por él.
- No sé yo – dice Leo haciéndose de rogar.
- ¡¡Otra, otra!! – exclama el público de nuevo.
- Vale, vale – cede como si le estuviera haciendo a alguien un favor al mismo tiempo que la gente silba y aplaude como loca. No sé cómo pude enamorarme de esa petulancia que suele tener, ¡pero maldita sea hasta eso es sexy en él! – Aunque... – dice, haciendo que todo el mundo se calle esperando saber qué va decir. – Si se me permite, me gustaría cerrar personalmente el evento con un tema que escribí recientemente – la gente lo observa sin decir nada. Y juraría que Leo me estaba mirando a mí cuando a dicho eso. El público sigue en silencio. Solo Aaron reacciona posando su mano en el hombro de Leo.
- El escenario es todo tuyo, hermano – le dice Aaron con una sonrisa en el rostro antes de abandonarlo y dejarlo solo en el escenario.
- Gracias Aaron. No quería cerrar esta noche en solitario, pues aquí mis hermanos y yo teníamos preparado un gran final, pero algo me cambió los planes y les he pedido que me reserven el final para una pequeña sorpresa - explica serio. - Bueno chicos, permitid que me ponga un poco ñoño, pues este tema lo escribí en mi última escapada a Paris y seréis los primeros en escucharlo en primicia ya que ni siquiera los del grupo la han escuchado - señala detrás del escenario. - Si es demasiado horrible os doy permiso para que me echéis del grupo chicos – bromea dirigiéndose a sus amigos que se ríen con la broma.
Se aclara un poco la garganta y dándole la señal a un chico llamado Víctor, la música empieza a sonar. Leo respira hondo antes de acercarse el micro a los labios.
- Este tema va dedicado a una chica muy especial con la cual tuve una relación. Quiero cantaros sobre el amor, pero sobre todo del desamor. Pues la chica de mis sueños, sí, tu princesa, me rompiste el corazón. No, cariño, no frunzas el ceño, no fue tu culpa. Lo merecía. Fui un capullo masoquista que no apreció tu sonrisa. No reparé en lo que me ofrecías y te dejaba abandonada. Canalla y sinvergüenza, desleal y rastrero fui siempre con mentiras en vez de ser sincero. Dañé tu corazón, no lo merecías y lo siento. Princesa estrellada porque aferrada siempre a mí te matas, creíste que cambiaría y no la pifiaría y solo te di penas en vez de alegrías. Lo sé y lo entiendo, no merezco tu perdón, soy un capullo además de un perdedor. Incapaz de olvidar el pasado, me aferré al dolor de lo viejo en vez de centrarme en lo nuevo. Pensaba que nunca me dejarías, fui un tonto y hoy me arrepiento. Abusé creyendo que permanecerías, pero necio yo que sabía que tarde o temprano te cansarías. Mi princesa estrellada eres guapa, fuerte, independiente. Mereces lo mejor, lo sé, soy lo peor pero sé que debo luchar por lo que quiero y tú eres todo ello. Prometo mejorar, dejar las tonterías y cuidarte de verdad. Tratarte como mereces, sin mentiras además, sobre todo serte fiel y abandonar la pedantería. Estuve ciego, solo, desamparado, llegaste a mi vida y todo ha cambiado. Fuiste mi rayo de esperanza, la única ilusión, y como te dejé destrozada ahora huyes de la relación. Lo siento mi princesa, quiero darte más, rapero como ves no sé hacer mucho más, dedicarte cada tema, mis pensamientos y demás, mi princesa estrellada, ¿me perdonas, verdad? Te amo en cada instante y odio la distancia, desde aquella noche fastidiada mi vida no vale nada. Dejaré de prometer y empezaré a cumplir, porque tú, mi princesa estrellada, eres mi todo, mi vida y mi alma – mientras canta se va bajando del escenario poco a poco con toda la intención de dirigirse hasta donde estoy. Lo observo atónita. Leo me está dedicando esta canción a mí. Un foco lo acompaña hasta que llega justo donde estoy y sin dejar de cantar, coge mi mano mientras me mira a los ojos. – Mi princesa estrellada dejaré de hacerte daño, lo mereces todo y no a este descerebrado. Mis mentiras nunca fueron para herirte mi princesa, suspiro por estar contigo, por favor perdóname, te amaré por siempre y para toda la vida. Eres como mi respirar que sin ti no soy nada…Entiéndelo, mi princesa estrellada, nunca te olvidé y tampoco lo quiero hacer.... sueño cada día con volver a empezar… Despertar a tu lado, jugar entre mis sábanas, tenerte a cada rato, no pido más que eso. Quiero y te quiero, te amo en cada instante y odio la distancia, por favor Emma, te amo, vuelve a casa....
Te amo en cada instante y odio la distancia desde aquella noche fastidiada mi vida no vale nada....

No hay comentarios:

Publicar un comentario