martes, 20 de septiembre de 2016

Capitulo 52

Termina de cantar dejando la última frase en el aire y me observa esperando una respuesta. Todo el público queda sumido en un tedioso silencio que hace que sienta más miedo en mi cuerpo. De pronto me doy cuenta de que hay lágrimas en mis ojos. Estoy conmovida y aunque siga odiando lo que hizo, no puedo achacarle toda la culpa cuando me suplica tanto perdón. Mis sentimientos por Leo siguen ahí y su canción los ha avivado más. Sé que le amo y él me acaba de demostrar que me ama más de lo que pensaba. Me muerdo el labio inferior antes de asentir varias veces y soltar su mano para rodear su cuello y abrazarle. Todo el mundo a nuestro alrededor suelta un largo “oohhhh” seguido por un gran aplauso.
- Entonces… ¿Me perdonas? - me susurra el oído.
- Yo.... - digo entre lágrimas. En lugar de responder asiento varias veces abrazándolo con más fuerza. Lo último que me esperaba era esto…. Leo me ha dedicado una canción.
- Emma, te quiero.
- Te quiero Leo... - respondo con un hilo de voz.
- Prometo no hacerte daño, quiero volver a aquello que fuimos. No soporto más la idea de estar a tu lado sin poder estar como siempre… sin poder besarte o con miedo de que huyas en cualquier momento - me dice con voz suave.
- Creo que todos nos hemos conmovido con nuestro hermano aquí presente. Leo eres todo un romántico - escucho la voz de Aaron en el escenario que interrumpe nuestra escena para darnos más privacidad. - Supongo que nadie se esperaba esto y qué mejor momento para una buena disculpa que el día de los enamorados, ya son más de las doce así que buscad a vuestra persona especial y decidle lo importante que es para vosotros.
- Emma, ¿vendrías a pasar la noche conmigo?
- Leo yo... prometí volver a casa... - respondo dudosa alejándome ligeramente de él para mirarle a los ojos.
- Por favor... prometo no hacer nada. Solo quiero pasar la noche contigo - me pide.
- No creo que…
- Por favor Emma, vuelve a casa…
- Leo de verdad que no….
- Por favor, por favor – me suplica. – Sólo así sabré que esto es real….
- Yo…bueno, vale…. - cedo no muy convencida. A Leo se le ilumina el rostro y casi juraría que si no fuera porque estamos donde estamos, se me echaría encima sin pensarlo.
- Vámonos - dice cogiendo mi mano.
- ¿Ahora? - pregunto sorprendida.
- Te quiero para mí solo - responde levantándome de la silla.
- Emma ve - escucho de pronto. Ivana me sonríe al mismo tiempo que me hace señas para que me vaya tranquila. Durante unos segundos había olvidado por completo donde estábamos. - Le diré a tu madre que te quedas en mi casa.
- Pero...
- Nada - me interrumpe. - Ve que yo me encargo de todo.
- Gracias - respondo sincera. Observo a Daniela que, lejos de mirarme mal como al principio de la noche, también me sonríe sincera antes de entrelazar sus manos con las de David. Me vuelvo hasta Leo y ambos abandonamos el local sin decirle nada a nadie mientras el grupo de Leo se despide del público que dejó de prestarnos atención desde hace rato. Leo me lleva hasta su coche sin soltarme la mano ni un solo segundo. Casi me ha parecido verle poner mala cara cuando ha tenido que soltarme al llegar a su coche.
*****
No sé cómo, en algún momento del trayecto me quedé dormida justo cuando sonaba en la radio un tema de Christina Perry… “Thousand years”… Antes de poder abrir los ojos noto una sensación que extrañaba que me hace despertar del trance. Cuando consigo abrirlos, veo a Leo a mi lado con su boca pegada a la mía. Sus labios están cálidos y su lengua bordea los míos de forma sensual antes de abrirse paso por mi boca hasta encontrar mi lengua. Su mano descansa en mi muslo y aunque quiero decirle que me prometió comportarse, mi yo interno grita con pompones en la mano que siga. Sus besos son adictivos y son algo de los que difícilmente podría cansarme.
- Nena – gime en mi boca. – Te…eché mucho…de menos… - dice entre beso y beso. Su mano asciende de forma insinuosa por mi muslo hasta acercarse a la zona cercana a la ingle. Inconscientemente cierro las piernas evitando así que continúe. - ¿Qué ocurre? – pregunta apartándose de mí.
- Me prometiste que te comportarías – le recuerdo.
- Lo siento – se disculpa. – Ya sabes que me cuesta mantener el control cuando se trata de ti.
- Lo sé – asiento. – Estoy cansada – le digo en un intento de distraerlo. Aunque es cierto, pasé la noche anterior consolando a Alex hasta que conseguí que se acostará a más de las cuatro de la madrugada.
- Entonces vamos.
Salimos del coche y subimos hasta su piso sin apenas hablar. Creo que ninguno sabe muy bien cómo romper la situación tan incómoda que se acaba de establecer entre nosotros. Leo siempre quiere…. Bueno, acostarse conmigo. No es que no quiera, me gustan mucho esos momentos con Leo, pero no quiero volver a sentirme tan mal como la última vez que lo hicimos…. Nada más entrar, Leo me lleva de la mano hasta su cuarto donde se acerca al armario y empieza a sacar ropa.
- Espero que no te importe si te doy algo de mi ropa para dormir.
- No sería la primera vez – contesto recordando cuando dormí con su sudadera o cuando me vestí con su camiseta en mi cumpleaños
- Cierto – responde con cierta sonrisa pícara. - ¿Tienes frío?
- No, estoy bastante bien.
- Bien, toma – dice dándome una camiseta básica azul de manga corta. – Si tienes frío te busco una larga y un pantalón.
- Con esto me apaño bien por ahora…. ¿me dejas un momento?
- ¿Para? – pregunta extrañado.
- Leo, voy a cambiarme – le digo zarandeando la camiseta cerca de su cara.
- ¿Y por ese motivo he de irme? – pregunta sin comprender. – Emma, te he visto desnuda varias veces además de las veces que hemos….bueno ya sabes. Creo que dejarte intimidad para que te desnudes a estas alturas es una chorrada.
- Pero antes era distinto porque estábamos saliendo – respondo molesta. – No te cuesta nada ser un caballero y hacer lo que te pido.
- Emma, me da igual como te pongas – dice tajante. – No voy a volver a apartar mis ojos de ti nunca más – trago saliva nerviosa y me doy la vuelta sin responderle notando como mis mejillas comienzan a arder. Me acerco hasta la cama y me siento para poder desabrocharme los zapatos, me levanto ligeramente para quitarme las medias bajo la atenta mirada de Leo, lo que hace que mis dedos se vuelvan más torpes y no consiga desabrocharme la falda.
- Joder – mascullo después de un rato.
- ¿Quieres ayuda? – pregunta con cierto tono de diversión al verme sufrir.
- ¿Tú qué crees? – pregunto exasperada.
- Anda ven – me levanto molesta hasta él. Y éste con una sonrisa en los labios me pega rápidamente a él y me envuelve entre sus brazos por la espalda.
- Creí que ibas a bajarme la cremallera – digo con cierto reparo. Aunque en el fondo me gusta que me abrace así.
- Y estoy en ello – dice al mismo tiempo que noto como sus dedos se mueven en dirección a la cremallera y la baja sin ninguna dificultad. En seguida la falda cae al suelo mientras sus manos ascienden por mis caderas hasta llegar a la camiseta y, poco a poco subirla hasta pasarla por mis brazos, después por mi cabeza y lanzarla a la cama. Antes de poder apartarme si quiera, noto la respiración de Leo en mi nuca e inspiro nerviosa. – Emma, estás más sexy de lo que recordaba – dice antes de posar sus labios en mi cuello. – Te quiero Emm, te quiero con locura – susurra en mi piel antes de volver a besarme. Sus dedos empiezan a trazar líneas por mis brazos provocando que un escalofrío me recorra el cuerpo. Sigue un reguero de besos desde el cuello hasta la clavícula haciéndome cosquillas con su pelo debajo de la oreja. Su mano derecha acaricia mi vientre al contrario que su mano izquierda, que ya ha subido hasta alcanzar la copa de mi sujetador.
- Leo… - lo llamo con voz estrangulada. Traicionada por mi propia voz, intento mentalmente luchar contra mis necesidades y alejar a Leo. Cosa que resulta cada vez más difícil al notar cómo me acaricia el pecho al mismo tiempo que me clava a su amiguito por detrás. – Leo… - insisto.
- Mmmm – gruñe justo cuando muerde el lóbulo de mi oreja que hace que un gemido escape de entre mis labios.
- Para… - le pido.
- Emm….por favor….- me pide con voz ronca. Con ambas manos ahora en mis pechos, me agarra con más fuerza, pegándome así más a él. Noto su excitación y por mucho que me desee, no quiero volver a dejarme llevar por mis hormonas. Sacando fuerza de donde no había, consigo coger sus manos y alejarlas de mis pechos hasta conseguir separarme de él. Con cierto jadeo por mi parte, me coloco bien el sujetador y vuelvo a la cama para ponerme su camiseta.
- Si sigues haciendo esto no volveré a venir aunque me supliques.
- No pretendía hacerte sentir incómoda – se disculpa. – Emm, me has perdonado y….
- ¿Y qué Leo? ¿Pensabas que solo por decir que te perdono ibas a quitarme las bragas esta noche? – pregunto molesta.
- No quería decir eso – se defiende.
- Pues lo parecía – mascullo pasándome la camiseta por la cabeza y cubrir mi cuerpo de la mirada de Leo. Este me observa con cierta chispa en la mirada.
- Joder Emma – maldice pasándose la mano por el pelo.
- Nada de “joder” – digo poniendo los brazos en jarras al mismo tiempo que me giro y lo encaro de frente. – Leo siempre haces lo mismo. Recurres al sexo para todo. No soy tu juguete para que te desfogues siempre que quieras.
- ¡Eso no va así! – exclama elevando el tono. – Emm, intenta comprenderme por un momento, ¡maldita sea! Estoy cansado de cagarla siempre contigo, ¿vale? No quería hacer nada de esto, pero soy un hombre y tengo necesidades. Me cuesta mucho no pensar en cosas obscenas cuando te veo ligeramente desnuda… o en este caso con mi camiseta – dice mirándome con cierto brillo en la mirada. Respira hondo antes de acortar la distancia entre nosotros y volver a hablar, pero ahora en un tono más suave. – Emm, te deseo como nunca lo hará otro hombre, y ya no te cuento hasta que punto me vuelves loco. No pensé que aceptarías, me sorprendió mucho cuando cediste y no quería hacer nada que te incomodara, pero me ha costado contenerme al quitarte la ropa después de tanto tiempo sin tocarte… La última vez me dejaste hacerlo, pero en cuanto te despertaste… te fuiste corriendo…. Me quede solo, pensando por qué te marchaste…– dice deprimido. - Te largaste con cara de arrepentimiento y prohibiéndome volver a tocarte. Eso me mató Emma, no fue justo y lo sabes. – Suelto un largo suspiro antes de acercarme a él con los brazos cruzados bajo el pecho.
- No quiero hacer un drama de esto esta noche – suspiro agotada. – Leo, quiero hacerlo contigo. Sabes que me gusta….pero la última vez me sentí fatal después….no sé cómo explicarlo, pero me sentí tan mal, como si un agujero se hubiera instalado en mi pecho - explico con cierto dolor por el recuerdo. Una imagen de mí llorando en el autobús mientras hablaba con Naim se instala en mi mente. – Ya te he perdonado, pero debes darme un poco más de tiempo hasta que vuelva a sentirme bien al tener contacto contigo.
- Estoy harto de esperar Emma – replica. – Joder estoy cansado de no poder tocarte, de darte espacio y luego nada – estalla.
- ¿De quién fue la culpa? – pregunto frunciendo el ceño.
- No lo vas a olvidar, ¿eh? – responde con desdén. Suelto un largo suspiro mientras intento salir de esta.
- Leo, no quiero discutir…por favor – le pido. - Esta noche no – me llevo la mano a la frente entrecerrando los ojos.
- Yo tampoco… - se relaja un poco antes de volver a hablar. – Emm, quiero que volvamos a ser una pareja, pero es difícil si no dejas de poner restricciones o echándome en cara mi error….
- Lo sé – asiento. – Esto va a ser algo que nos va a costar. Será un camino un poco más largo y puede que difícil, solo espero que valga la pena – digo intentando convencerme sobre todo a mí misma. – No quiero discutir esto justo en este momento, la verdad. Ahora solo quiero pensar en que te he perdonado y en que estoy aquí – digo abriendo los brazos y abrazándolo. Leo se relaja y me devuelve el abrazo – Y que voy a pasar la noche en tu piso – sigo al mismo tiempo que busco sus ojos. Cuando los encuentro estos se ven más radiantes que hace unos segundos. – Y que vamos dormir juntos…. – le susurro esto último antes de ponerme de puntillas y darle un breve beso en los labios.
****
¿Qué hora es? Esta todo muy oscuro y Leo me está aplastando con su cuerpo….Anoche después de besar a Leo, se desnudó quedando solo con un bóxer militar y nos metimos en la cama. Accedí a que me abrazara mientras hablábamos de música y de películas. Ninguno quería seguir discutiendo así que preferimos dejarlo para otra ocasión y terminar la velada en harmonía o al menos hasta que yo me quedara dormida.
- Leo… - lo llamo en voz baja. Me tiene agarrada de tal manera que soy incapaz de liberarme. Su cabeza descansa en mi pecho mientras sus piernas se entrelazan con las mías. – Leo… - insisto al mismo tiempo que intento moverme. ¡Madre mía! ¡Esto es imposible! Me sigo moviendo a ver si con eso logro que al menos me libere. Solo consigo que gruña y mueva su cabeza entre mis pechos. Un momento….no llevo sujetador…. ¿cuando me lo quité? No recuerdo haber hecho nada con Leo…. ¿verdad? Respiro aliviada al notar que si tengo las bragas puestas e intento llamar a Leo de nuevo. – Leo despierta….me aplastas.
- Mmmmm – gruñe. – No…. Un rato más… – dice con voz grave.
- Leo deja de hacer el tonto, en serio me vas a aplastar las tetas.
- ¿Emm? – alza la vista y abre los ojos. – Buenos días – dice con una amplia sonrisa. – No recordaba lo maravilloso que era despertar a tu lado – sonríe antes de restregarse por mi pecho.
- Leo me parece muy bonito, pero en serio, me cuesta respirar.
- Uppss, perdona – afloja sin llegar a soltarme pero su cabeza sigue en el mismo sitio, lo que hace que me replantee cierta duda.
- Leo…. ¿tú me has quitado el sujetador?
- Sí – asiente. - ¿Quién si no?
- ¿Por qué? – pregunto en tono reprobatorio.
- No parecías cómoda con él – se encoje de hombros.
- Eso no te da motivo para quitármelo – mascullo.
- No hice nada – me dice de forma inocente.
- ¿De verdad?
- No - se ríe.
- ¡Leo! – chillo intentando apartarme, pero solo consigo que Leo me abrace con más fuerza mientras se ríe.
- Perdona, perdona – se disculpa entre risas. – Emma por Dios que no te violé…solo te las toqué un poco….son muy suaves.
- Eres un capullo – lo insulto fulminándolo con la mirada.
- Si te gustó – se defiende. – No dejabas de gemir y cuando paré me hiciste pucheros. ¿Sabes lo que me costó no seguir hasta el final?
- No si encima es mi culpa – digo irónica.
- Si anoche me hubieras dejado…. – murmura, pero le he oído.
- Leo sabes perfectamente por qué no te dejé.
- Sabes que quieres Emm, te encanta lo que te hago y cómo te hago sentir. Deja que lo haga, sino quieres aceptarlo en voz alta lo entenderé, pero no me niegues lo que es evidente para ambos.
- No tengo por qué admitir nada – respondo después de varios segundos. Leo suspira y se hunde entre las sábanas. – ¿Leo que ha…ahhhh! – chillo cuando noto como me baja las bragas. Intento detenerle, pero antes de poder agarrarlas, Leo ya las ha dejado al otro lado de la cama. Sale lo justo de entre las sábanas para mirarme a la cara - ¿Qué vas a hacerme? – pregunto seria pero con cierto temblor en el cuerpo. No quiero que me obligue, no quiero volver a llorar después de hacer el amor con él.
- Nada – dice serio.
- ¿Y por qué me has quitado las bragas? – pregunto sin comprender a qué juega.
- Quería ver hasta qué punto te asusta intimar conmigo – dice terminando de salir de entre las sábanas. – No quiero que tiembles cada vez que insinúe que quiero tener sexo contigo. ¿Tanto te…. aterra? – pregunta con cierta angustia en la voz.
- No es que me aterre… - respondo agachando la vista. – La última vez me sentí forzada porque no parabas de decir que “me necesitabas”. No quiero sentir que debo hacerlo porque te hice daño. Si lo hago es porque realmente quiero.
- Nunca quise que lo vieras como una obligación – posa sus manos en mis caderas sin apartar su mirada de mí. – Lo siento…. No quería asustarte antes – me dice más suave.
- Pues lo has hecho – respondo y Leo posa su frente junto a la mía.
- Emma te quiero mucho, eso ya lo sabes y aunque anoche dije que estaba harto de esperar….vale, es cierto, estoy cansado de esperar, pero merecerá la pena si vuelves a ser la de antes.
- Te quiero – digo antes de posar mis labios sobre los suyos. Este me corresponde al mismo tiempo que me estrecha hacia él de nuevo.
- Si tiemblas quiero que sea de placer Emm, no porque te aterre lo que te pueda hacer – dice nada más terminar de besarnos. Me pega a él y con un rápido movimiento me coloca sobre él – Fui un idiota que se dejó llevar por las hormonas – me dice con cierto disgusto. – Emm te deseo más que a nadie de este mundo… te quiero muchísimo y si fuera por mí, no dejaría de hacerte el amor una y otra vez hasta que cayera la noche…
- Leo yo….
- No Emm, es tu cuerpo – me interrumpe. – Y yo no debo obligarte…. Aaron me lo dejó muy claro.
- ¿Aaron? – pregunto curiosa.
- Si ehhh…me ha aconsejado…un poco y bueno… quería dejar de ser tan capullo – dice mordiéndose el labio inferior. – Quiero ser un buen novio para ti Emma. No eres una chica cualquiera con la que acostarme hasta que me canse, eres mía y quiero cuidarte…
- ¿Soy tuya?
- Eres mía – repite con una sonrisa entre sus labios antes de tirar ligeramente de mí e impactar su boca con la mía para unirnos en un beso perfecto….
Me muerdo el labio inferior antes de asentir varias veces y soltar su mano para rodear su cuello y abrazarle....

martes, 13 de septiembre de 2016

Cuenta atrás...


¡Buenas noches Neverlanders!

Quiero dedicar este post a algo un poco más personal que de costumbre. Ya sabéis que no soy muy de poner cosas personales por aquí, excepto cuando doy mi opinión con respecto a algún libro, peli y un largo etc...

El caso es que mañana a estas horas ya no estaré en casa. Sí, me mudo, me voy a vivir a un piso a otra ciudad para estudiar algo que me gusta. La verdad es que todo me parece una locura sin igual. Vamos, el año pasado por estas fechas estaba recién iniciada en el mundo blogger y me sentía como una perdedora sin ningún objetivo ni beneficio para mi vida o para la del resto. Y hoy, un año después, no solo he encontrado un trabajo que, a pesar de ser algo duro, tengo compañeros maravillosos y unos jefes estupendos que en lugar de despedirme o buscarme sustituta, han preferido apañarselas de algún modo para que yo continue trabajando los fines de semana, festivos y vacaciones. Sino que fui aceptada en otra ciudad para estudiar algo que me hacía ilusión.

La verdad es que no lo esperaba, pues le año pasado probé más cerca de casa y no fui aceptada, y este año tuve problemas en las adjudicaciones por unos errores donde me desestimaban por amor al arte. Por suerte, encontré a gente buena y amble que me ayudó en todo lo posible, procurándome así tener mi plaza en mi FP. Sí, voy a hacer un modulo, no solo porque no me considere lo suficientemente inteligente como para estudiar una carrera, Además de los grandes gastos que esta conlleva y el echo de que las carreras de filología inglesa y periodismo, que eran a las que les había echado el ojo, son bastante codiciadas y por tanto, no solo juego contra mucha competencia, sino que me perjudicaría gravemente a menos de que fuera excepcionalmente buena en lo que hago.

El caso es que ahora es real, antes lo veía terriblemente lejano y siempre decía "tengo tiempo"... cuando quise darme cuenta, llegó Septiembre y de pronto se me vino el mundo encima. Es real, ya no es hablar por hablar, me voy de casa.... esas palabras se repetían una y otra vez en la cabeza y empecé a tener serias dudas. ¿Hago lo correcto al irme? ¿De verdad quiero dejar esto? ¿Cambiará algo mi vida si me voy a estudiar? ¿Está bien dejar un trabajo fijo, con buen ambiente, sueldo y ya no solo jefes y compañeros, mi otra familia... por un futuro incierto?
Siempre me he considerado una chica de lo más impulsiva. He hecho algo y luego lo he pensado, por eso he cometido más de un error que luego he pagado caro. Y eso provocó en mi un miedo irracional que me hacía dudar de todo lo que al principio lo veía como una nueva oportunidad para vivir otra vida, crecer como persona y ser más independiente.
Claro que deseo todo eso, vivir aquí me agobia de una sobremanera que me hacía realmente insoportable la rutina a la que había sido sometida sin apenas un cambio. No es que fuera horrible, pero si  exasperante ese día a día sin apenas variación, donde todos parecían el mismo incansable día que nunca acaba... Irme fuera significaba algo nuevo, algo que jamás pueda obtener mientras siga viviendo en casa de mis padres. Claro que habría rutina, pero volvería a los estudios, ocuparía mi tiempo en algo que no fuera hacer el tonto durante el día. Muchas veces pensaba que podía pasar por planta y hacer la fotosíntesis al sol con ellas.

Ahora comienza la cuenta atrás, es real, se acabaron las habladurías, realmente me voy. Aunque vuelva cada fin de semana para ir a trabajar, ya será otra cosa, porque durante la semana estaré en otro lugar, viviendo en una nueva casa con otra chica y conoceré a otras personas, y quizá quien sabe, puede que hasta el amor. No es algo que busque en estos momentos la verdad, un novio es lo último que entra en mis planes, pero tampoco es una idea que descarto del todo.
La vida da muchas vueltas y, aunque tuve dudas y peleas con mi madre quien, a pesar de apoyarme siempre deja claro lo que le disgusta la idea de que me mache, ahora siento como me embarga la emoción. Ardo en deseos de ver cómo será mi nueva vida donde podré ser realmente una persona independiente con mi trabajo que me permite cierta libertad económica (tampoco puedo tirar el dinero ya que yo pago el piso que es lo más caro) y, no sé, esto me ayudará a ver hasta donde puedo llegar y por fin podré descubrirme a mi misma viviendo esta gran aventura.

Y tengo la enorme suerte de poder vivirla con vosotros pues, aunque no me habléis, aunque no os conozca, eso no importa, lo realmente importante es que al leerlo os sintáis parte de este momento tan importante para mí. Prometo organizarme para que mi nueva vida no influya con el blog y pueda subir los capítulos de heaven, más reseñas y quizá subir otras historias en las que he estado trabajando estos últimos meses.

En fin no quiero enrollarme más, solo quería compartir con vosotros mis pequeños logros y empezar la cuenta atrás de lo que espero que sea mi gran aventura. Solo espero no arrepentirme, pues, aunque mis padres me hayan dicho que siempre que no esté bien puedo volver sin remordimientos ni enfado por su parte, no soy de las que huyen con el rabo entre las piernas a la primera de cambio y me odiaría a mi misma si al final renunciase y volviera a casa.
Espero que todo vaya bien, deseadme suerte, y para vosotros, todo aquél o aquella que también se vaya fuera, que vaya a empezar a estudiar algo o simplemente tenga otros planes de futuro solo le digo: " Tu puedes. Eres una persona fuerte e increíble que conseguirá todo lo que se proponga gracias a todo tu esfuerzo, trabajo duro y la perseverancia. Mi apoyo hacia ti es incondicional porque sé que podrás cumplir tus sueños". 

¡Os quiero muchísimo mis queridísimos Neverlanders! Vamos a despedirnos del Verano y volvamos a clase/ trabajo/ etc con las pilas cargadas. ¡Mucho animo y miles de besos para vosotros!

Con todo el amor, Naiein xxx




domingo, 11 de septiembre de 2016

Capitulo 51

Llevo dando vueltas por mi cuarto desde las nueve. Mamá ya ha venido tres veces a mi cuarto preguntándome si me ocurre algo porque no dejo de andar por toda la habitación. No quise agobiar a Alex con mis problemas, por lo que no sabe nada de lo de esta noche y mañana. Por suerte, esta mañana se levantó mucho más animado y el desayuno lo puso realmente contento. Hasta estuvo bromeando volviendo a ser el Alex de siempre. Aprovechamos la mañana estudiando un rato y yendo con el skate a dar una vuelta aprovechando el buen tiempo hasta la hora de comer que vino a casa y pasó la tarde con papá hablando de fútbol y viendo la tele. Creo que solo necesitaba desahogarse. La herida sigue ahí, pero sé que Alex es fuerte, mucho más que yo, y puede superarlo siendo él mismo con su imborrable sonrisa en el rostro. Me vuelvo a mirar en el espejo, ¿voy muy normal o voy demasiado arreglada? Me echo el pelo atrás y vuelvo a revisar que el maquillaje esté perfecto ya que tuve muchos problemas al hacerme la maldita raya del ojo. Pliso de nuevo mi falda negra de talle alto y de paso me arreglo la camiseta gris de manga larga con corte en los hombros que llevo. He dejado que mi pelo caiga ondulado por mi espalda y me maldigo por no habérmelo planchado como siempre. De pronto mi móvil suena con un mensaje, lo que me provoca un pequeño respingo.
Nuevo mensaje de Leo 21:25
- Emma estoy frente a tu casa con el coche, ¿bajas o quieres que toque al timbre?
¿Tocar al timbre? ¿Y qué le vean mamá y papá? Debe estar quedándose conmigo. Mamá sabe de la existencia de Naim porque él mismo vino aquel fin de semana de mi cumpleaños a verme… esos eran días felices que siempre extrañaré, ¿por qué no pudimos quedarnos en aquel hotel para siempre? Sacudo la cabeza recordándome que no es momento de pensar en el pasado y le contesto.
- Bajo 21:26
Con un último vistazo al espejo, cojo la chaqueta, el bolso y bajo las escaleras hasta llegar a la salida.
- Mamá me voy ya – aviso sin detenerme. Ella cree que he quedado un rato con las chicas. Últimamente me veo como una mentirosa compulsiva y siento que cualquier día voy a reventar y soltar toda la verdad a borbotones.
- Vale cariño, pásalo bien y por favor, no vengas tarde – me dice desde la cocina.
- ¡Lo prometo!
- ¡Hasta luego pequeña, ten cuidado! – oigo que me dice papá desde el salón.
- Lo tendré, hasta luego papis – me despido justo cuando abro la puerta. Efectivamente, Leo está aparcado justo delante de casa. Voy con paso ligero hasta el coche y entro. – Hola – saludo nada más entrar en el coche.
- Hola Emma – me devuelve el saludo mientras me pongo el cinturón de seguridad.
- ¿A dónde vamos? – pregunto en cuanto enciende el motor y nos ponemos en marcha.
- Había pensado en llevarte a algún sitio bonito, pero luego recordé tu reacción cuando te llevé a aquel restaurante en nuestra escapada y creí que quizá querrías algo más normalito.
- Mejor – asiento. – Es un detalle, pero odio que te gastes tanto dinero en mí.
- Lo hago porque solo quiero lo mejor para ti – me dice colocando su mano en mi rodilla y siento un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo. Quiero creer que esta noche todo saldrá bien y espero no arrepentirme….
Leo me lleva a un pequeño restaurante bastante cerca del bar de David donde comemos hasta hartarnos aprovechando que hoy había bufet libre. Estoy devorando una copa de chocolate cuando Leo viene con otra copa de helado y se sienta a mi lado.
- No es tan romántico como me hubiera gustado pero al menos hemos comido como reyes.
- Eso no puedo discutírtelo – digo antes de meterme una cucharada en la boca.
- Nunca entenderé esa pasión tuya por el chocolate – como puedo le saco la lengua provocando una risotada por su parte.
- Solo lo dices porque te da envidia.
- Siento envidia de cualquier cosa que roce tus labios – me dice en voz baja. Trago saliva y agacho la cabeza con cierta vergüenza. ¿Por qué no puedo aceptar estos comentarios sin que mis mejillas se ruboricen?
- No te despistes con la hora – contesto desviando el tema.
- Solo son las diez y media, tenemos tiempo.
Tal y como dijo, después de comernos el helado nos fuimos caminando hasta el bar de David y solo eran las once menos cuarto. Cuando llegué vi a Daniela y a Ivana allí, ambas estaban sentadas en una mesa.
- Mis amigas están allí – señalo.
- ¿Quieres irte con ellas? Yo voy detrás a preparar las cosas con el resto, por si quieres venir conmigo.
- Prefiero irme con ellas – le digo y antes de empezar a caminar. Leo coge mi mano y me da un ligero apretón. Sabe que no le dejo que me bese aún, a veces deseo que no me haga caso y lo haga, pero al mismo tiempo me aterra que lo haga sabiendo que Colette le ha besado más veces de las que hubiera deseado. Con una última mirada, Leo me suelta dejándome ir hasta la mesa de Ivana y Daniela. – Hola chicas – saludo en cuanto llego a su altura. Ambas dejan de hablar y me saludan.
- Hola Emma, ¿Cómo tú por aquí? – me pregunta Daniela.
- He venido con… Leo – respondo tímida. Aunque me gano cierta mirada reprobatoria por parte de Daniela, no me dice nada y vuelve a poner una sonrisa en sus labios.
- Entonces has venido a verlos cantar. Aaron me suplicó que viniera – comenta Ivana feliz.
- ¿Y tú Dani? – la interrogo.
- David me pidió que me pasara. Aunque Austin también me insistió en que viniera a verle. ¿Alex sigue depre? – pregunta de pronto.
- Hoy ya está mejor, casi como siempre – ¿A qué está jugando Daniela? Parece que le gusta Alex, pero David también. En lugar de encararla y preguntarle de una vez qué demonios pasa por su cabeza y exigir sus intenciones, dejo esa charla como algo pendiente y me siento con ellas para ver el espectáculo. - ¿Y Martina? – recuerdo. - ¿Cómo es que no ha venido?
- La llamamos para que se pasara pero dijo que tenía planes con un chico – me cuenta Ivana. – Aunque yo creo que es mentira, últimamente se la ve un poco rara.
-¿Rara? – pregunta Daniela.
- ¿En qué aspecto? – quiero saber.
- No lo sé, pero… la noto más “centrada”. No lo sé, es una tontería pero ya apenas nos cuenta nada sobre las citas que tiene. Ya sabéis que antes siempre nos contaba con pelos y señales todas sus quedadas y ahora simplemente dice “lo pasé bien”.
- ¿Le ocurrirá algo? – pregunto en voz alta mientras intento pensar en qué momento comenzó a comportarse así. Es cierto que apenas nos cuenta nada de sus ligues, pero pensé que estaba pasando por un momento de sequía porque apenas salía o algo así.
- Hola chicas – escuchamos de pronto. Aaron se acerca hasta nosotras con una sonrisa. Cuando llega, va directo hacia Ivana y le da un breve beso en los labios. – ¡Emma has venido! – sonríe.
- ¿Sabías que iba a venir? – pregunto extrañada.
- Más bien rezaba porque aparecieras.
- ¿Y eso por qué?
- Aaron calla – le chista Ivana.
- No cielo, debe saberlo – le contesta Aaron. – No es justo que no sea sincero con ella.
- Aaron, ¿Qué pasa? - pregunto un poco molesta. Odio no saber qué ocurre.
- Pues... – se rasca la cabeza con cierto nerviosismo. – Quería disculparme contigo Emma.
- ¿Conmigo? ¿Qué me has hecho?
- Darle la paliza a Leo para que quede contigo – en cuanto le observo con cierta desconfianza, rápidamente se explica. – Espera, sé que suena mal, pero quiero explicarme. Verás, Leo lo ha pasado fatal desde Nochevieja. Como su mejor amigo, sé lo capullo que es y no le estoy defendiendo, pero no veía justo lo que te hizo y le di la tabarra para que quedará contigo y te recompensara
- ¿No pensaste en la posibilidad de que yo no quisiera verle? – pregunto desmontando su plan.
- En todo caso hubiera sido algo que hubiera tenido más que merecido – dice con completa sinceridad. – Emma, vuelvas o no con Leo y decidas lo que decidas, lo que te hizo no estuvo bien. Y pensé… bueno pensamos - dice señalando a Ivana - que al menos debería tratarte como mereces antes de que tomes la decisión definitiva en lo que respecta a lo vuestro.
- Gracias Aaron – le digo de corazón. Me siento bendecida por tener a dos personas como Aaron e Ivana que se preocupan tanto por la felicidad de los demás y hacen lo posible para crear un equilibrio en el mundo.
- No es nada – sonríe. – Bueno, solo quería decirte eso y que no pienses que sale contigo o te llama porque yo le obligo. Al contrario, se muere por hacerlo, pero tus continuos rechazos hacen que se acobarde y no se atreva a llamarte si yo no lo animo. Aunque no le digas que yo te he contado esto - me guiña un ojo. - Leo solo quiere compensarte, pero perdonarlo es cosa tuya Emma.
- Lo sé – asiento con seguridad.
- ¡Aaron vamos a empezar! – le dice Mario. – Hola chicas – nos saluda.
- Hola Mario – saludamos las tres al unísono.
- Bueno, ya habéis oído, la función va a empezar. Luego nos vemos – se despide.
- Mucha mierda, cariño – lo apoya Ivana mientras este se aleja con Mario hasta el escenario.
En cuanto nos quedamos solas, seguimos hablando de temas banales hasta que a las once y pocos minutos las luces empiezan a bajar hasta quedar solo iluminado el escenario donde David sonríe a todos los clientes y se prepara para hablar por el micrófono.
- Buenas noches a todos y muchas gracias por venir. Esta noche tenemos un gran espectáculo proporcionado por estos chicos tan alucinantes. Con vosotros un fuerte aplauso para “Dream with Nightmares” – toda la gente que hay rompe en un atronador aplauso y entonces me doy cuenta de lo lleno que está el local. En cuanto son presentados, todo el grupo sale al escenario y saluda a su público con entusiasmo. David le entrega el micro a Austin y este se coloca en el centro junto a Aaron y Leo. David baja del escenario y se acerca hasta nosotras.
- Hola Danielle, hola chicas – saluda. - ¿Os importa si me siento con vosotras?
- En absoluto – responde Daniela. David sonríe y se sienta a su lado no sin antes susurrarle algo al oído.
Dejo de prestarles atención en cuanto oigo la voz de Austin, el hermano de Dani.
- ¡Good night everybody! Esta noche venimos a partir la pana con todos vosotros, soy Austin y junto a mis hermanos queremos regalaros una noche inolvidable. Espero que os guste nuestro nuevo material al que cada uno le ha añadido un trozito de su corazón y alma. – empieza a anunciar y le pasa el micro a Aaron.
-Muchos de estos nuevos proyectos han surgido a raíz de nuestros problemas personales, por lo que este evento va a ser más personal que nunca y queremos compartirlo con todos vosotros.
- Antes de comenzar – empieza a hablar Mario con otro micro en su mano. – Nos gustaría darle las gracias una vez más a David que, como siempre, nos deja un hueco en su escenario para dejarnos vivir nuestro sueño.
- ¡Eres grande bro! – exclama otro chico más alto que está al lado de Mario. David se limita a sonreír y alzar los pulgares arriba en señal de aprobación.
- Dicho lo cual, ya podemos dar por comenzado nuestro pequeño evento al que hemos querido darle como nombre “St. Valentín’s Nightmare” pues cuando queramos terminar, ya será más de media noche y por lo tanto el Día de san Valentín – continua Leo.
- ¡Esperamos que mañana tengáis a vuestro chico o chica muy contentos! Pero esta noche es vuestra para hacer el loco con nosotros, entonces… ¿Estáis preparados? – pregunta el chico que hay al lado de Aaron.
- ¡Sí! – exclama el público.
- ¡¡Vamos a ello!! – exclaman los ocho chicos que hay en el escenario.
Y así, comenzó lo que fue una sesión de casi dos horas de rap donde los chicos se turnaban o salían de dos en dos para hacer dúos y dejar al público encandilado. A veces desviaba ligeramente la vista y podía ver como, por primera vez, Daniela se mostraba bastante receptiva con David, ¡e incluso hacían manitas! Por otro lado, buscaba a Leo cuando no estaba cantando, pero era bastante difícil habiendo solo luz en el escenario. Solo cuando él estaba en escena era cuando estaba realmente atenta al evento y hasta disfrutaba del espectáculo sin pensar en otra cosa. Y entonces me di cuenta. El grupo de Austin y Leo, son buenos, muy buenos. Ahora empiezo a entender de verdad por qué Leo ama la música, solo con ver la pasión por la que se mueve por el escenario, la dedicación que le profesa, la forma en la que paladea cada palabra que emana de su boca antes de cantarla… su vida es pura música y es algo que ama como no amará jamás otra cosa en la vida. Eso me hace replantearme si quizá yo le importo casi la mitad de lo que lo hace la música. ¿Sería capaz de abandonar su sueño por estar conmigo? Nunca le haría elegir entre la música o yo…pero si alguna vez diera esa opción… ¿puedo confiar en que me elegiría a mí? Mis pensamientos son interrumpidos cuando veo a Leo subir al escenario junto a Aaron.
- Bueno Aaron – empieza. – Creo que este es el final de esta magnífica velada.
- ¿Ya? – pregunta. – No puedo creerlo, me lo estoy pasando en grande, ¿y vosotros?
- ¡No paréis!
- ¡Seguid cantando!
- ¡¡Dream with Nightmares mola!! – empiezan a gritar algunos.
- ¿Ves Leo? Nadie quiere que este sea el final, ¿cantamos una última?
- ¡¡Sí!! - contesta el público por él.
- No sé yo – dice Leo haciéndose de rogar.
- ¡¡Otra, otra!! – exclama el público de nuevo.
- Vale, vale – cede como si le estuviera haciendo a alguien un favor al mismo tiempo que la gente silba y aplaude como loca. No sé cómo pude enamorarme de esa petulancia que suele tener, ¡pero maldita sea hasta eso es sexy en él! – Aunque... – dice, haciendo que todo el mundo se calle esperando saber qué va decir. – Si se me permite, me gustaría cerrar personalmente el evento con un tema que escribí recientemente – la gente lo observa sin decir nada. Y juraría que Leo me estaba mirando a mí cuando a dicho eso. El público sigue en silencio. Solo Aaron reacciona posando su mano en el hombro de Leo.
- El escenario es todo tuyo, hermano – le dice Aaron con una sonrisa en el rostro antes de abandonarlo y dejarlo solo en el escenario.
- Gracias Aaron. No quería cerrar esta noche en solitario, pues aquí mis hermanos y yo teníamos preparado un gran final, pero algo me cambió los planes y les he pedido que me reserven el final para una pequeña sorpresa - explica serio. - Bueno chicos, permitid que me ponga un poco ñoño, pues este tema lo escribí en mi última escapada a Paris y seréis los primeros en escucharlo en primicia ya que ni siquiera los del grupo la han escuchado - señala detrás del escenario. - Si es demasiado horrible os doy permiso para que me echéis del grupo chicos – bromea dirigiéndose a sus amigos que se ríen con la broma.
Se aclara un poco la garganta y dándole la señal a un chico llamado Víctor, la música empieza a sonar. Leo respira hondo antes de acercarse el micro a los labios.
- Este tema va dedicado a una chica muy especial con la cual tuve una relación. Quiero cantaros sobre el amor, pero sobre todo del desamor. Pues la chica de mis sueños, sí, tu princesa, me rompiste el corazón. No, cariño, no frunzas el ceño, no fue tu culpa. Lo merecía. Fui un capullo masoquista que no apreció tu sonrisa. No reparé en lo que me ofrecías y te dejaba abandonada. Canalla y sinvergüenza, desleal y rastrero fui siempre con mentiras en vez de ser sincero. Dañé tu corazón, no lo merecías y lo siento. Princesa estrellada porque aferrada siempre a mí te matas, creíste que cambiaría y no la pifiaría y solo te di penas en vez de alegrías. Lo sé y lo entiendo, no merezco tu perdón, soy un capullo además de un perdedor. Incapaz de olvidar el pasado, me aferré al dolor de lo viejo en vez de centrarme en lo nuevo. Pensaba que nunca me dejarías, fui un tonto y hoy me arrepiento. Abusé creyendo que permanecerías, pero necio yo que sabía que tarde o temprano te cansarías. Mi princesa estrellada eres guapa, fuerte, independiente. Mereces lo mejor, lo sé, soy lo peor pero sé que debo luchar por lo que quiero y tú eres todo ello. Prometo mejorar, dejar las tonterías y cuidarte de verdad. Tratarte como mereces, sin mentiras además, sobre todo serte fiel y abandonar la pedantería. Estuve ciego, solo, desamparado, llegaste a mi vida y todo ha cambiado. Fuiste mi rayo de esperanza, la única ilusión, y como te dejé destrozada ahora huyes de la relación. Lo siento mi princesa, quiero darte más, rapero como ves no sé hacer mucho más, dedicarte cada tema, mis pensamientos y demás, mi princesa estrellada, ¿me perdonas, verdad? Te amo en cada instante y odio la distancia, desde aquella noche fastidiada mi vida no vale nada. Dejaré de prometer y empezaré a cumplir, porque tú, mi princesa estrellada, eres mi todo, mi vida y mi alma – mientras canta se va bajando del escenario poco a poco con toda la intención de dirigirse hasta donde estoy. Lo observo atónita. Leo me está dedicando esta canción a mí. Un foco lo acompaña hasta que llega justo donde estoy y sin dejar de cantar, coge mi mano mientras me mira a los ojos. – Mi princesa estrellada dejaré de hacerte daño, lo mereces todo y no a este descerebrado. Mis mentiras nunca fueron para herirte mi princesa, suspiro por estar contigo, por favor perdóname, te amaré por siempre y para toda la vida. Eres como mi respirar que sin ti no soy nada…Entiéndelo, mi princesa estrellada, nunca te olvidé y tampoco lo quiero hacer.... sueño cada día con volver a empezar… Despertar a tu lado, jugar entre mis sábanas, tenerte a cada rato, no pido más que eso. Quiero y te quiero, te amo en cada instante y odio la distancia, por favor Emma, te amo, vuelve a casa....
Te amo en cada instante y odio la distancia desde aquella noche fastidiada mi vida no vale nada....

domingo, 4 de septiembre de 2016

Capitulo 50

Naim me lleva todo el camino cogida de la mano como si fuera una niña perdida mientras me dice cosas divertidas para hacerme reír. Quizá sea así, una niña perdida que buscaba una mano que me sacara del pozo donde caí presa de mis miedos y dudas. Con Naim dejo de tener miedo y vuelvo a ver las cosas como siempre, de una manera mucho más sencilla… Después de andar un rato, llegamos a un pequeño restaurante llamado “Burguers 80’s”. El sitio es pequeño pero acogedor, lo más destacable es la decoración ambientada en el más puro estilo rock de los 80.
A pesar de ser la hora que es, está prácticamente repleto y casi cuesta encontrar una mesa disponible entre todas. Por suerte conseguimos pillar la última a tiempo.
- ¿Y este sitio? – pregunto nada más sentarnos.
- Digamos que fue el destino el que me llevó hasta aquí en mi primer día de trabajo– me cuenta. – Estaba muerto de hambre y no sabía a dónde ir, entonces me vino un olor realmente delicioso. Me guié por él hasta que terminé aquí. Después de probar semejante manjar decidí venir aquí como mínimo una vez por semana.
- ¿Y cómo máximo?
- Toda la semana – sonríe.
- ¿Qué? – pregunto con los ojos como platos, mientras Naim estalla en carcajadas.
- Emma, era broma – se destornilla. – Es cierto que vengo una vez por semana, el resto de los días suelo ir con algún compañero a algún restaurante que pille más cerca, encargamos algo para comer allí si el día está más revuelto o simplemente me preparo algo en casa.
- ¿Sabes cocinar? – pregunto con sorna.
- ¡Por supuesto! – finge indignarse. – Ante ti tienes nada más y nada menos que al “Rey de los cocinitas”.
- Eso lo dudo – le saco la lengua.
- Tú te lo has buscado señorita – me señala juguetón con el dedo. – Queda oficialmente invitada a una degustación de calidad el día que prefiera, lo único que debe poner es una linda sonrisa y el estómago bien vacio.
- ¿Y si llevo el postre? No sé, podría prepararme y darte algo especial – me encojo de hombros.
- ¿De qué tipo de postre me hablas? – pregunta con cierto recelo. – Emma, ¿te me estás insinuando?
- ¿Qué? ¡No! – chillo escandalizada. Ahora acabo de darme cuenta de lo que acabo de decir y me tapo la cara avergonzada. – No me refería a eso, yo… no quería decirlo de esa manera. No soy una depravada – farfullo sin atreverme a mirar a Naim a los ojos.
- Lástima – le escucho reír y levanto la vista poco a poco. – Es demasiado fácil tergiversar tus palabras.
- Siempre haces lo mismo – hago un mohín de disgusto.
- ¿Qué te parece en San Valentín? - dice de pronto cambiando de tema.
- ¿San Valentín? – pregunto sin comprender.
- Ya sabes, es este fin de semana. Si no me equivoco, el domingo. Podrías venir y comer juntos.
- ¿En plan…cita? – mi voz ha temblado ligeramente en la palabra “cita”. ¿Cómo ha pasado de rechazar mis llamadas a insinuarme una cita el día de los enamorados?
- En plan dos amigos solteros que no quieren pasar el día solos. Nunca he celebrado San Valentín y no tengo intención de hacerlo ahora - explica encogiéndose de hombros.
- ¿Nunca lo has celebrado? – pregunto con cierta sorpresa. - ¿Por qué? ¿No has tenido novia por esa fecha? ¿Ellas no querían o eras tú? ¿No te gusta ese día?
- Demasiadas preguntas – se ríe. – En resumidas cuentas, San Valentín es lo que yo llamo “marketing financiero post-navidad”. Las grandes multinacionales decidieron inventarse un día junto con los otros miles que hay a lo largo del año con el único objetivo de que la gente se gaste el dinero en regalos que luego van a acabar en la basura. Simplemente lo adornan con el tema “amor” para darle algo de sentimiento a tanto materialismo.
- Guau – lo observo atónita. – Nunca creí que oiría algo tan cínico de tus labios.
- No soy cínico Emm, simplemente pertenezco a ese mundo y sé cómo funciona. Además, ¿si dos personas se quieren por qué deben tener un día especial para hacer todo aquello que no hacen el resto del año? Para mí, el amor es algo que debes cuidar y mimar. No necesitas regalarle nada a tu chica para que sepa que la amas. Existen muchas formas de decir que la quieres, simplemente con gestos o acciones. Amar es dar un poquito cada día.
- Existen muchas formas de decir te quiero – repito sus palabras.
- Así es – asiente. – Emma, cuando quieres a alguien, todo lo bueno que puedas hacerle, es amor. Claro que puedes regalar, eso no es malo. Pero lo que de verdad demuestra cuánto te importa alguien, es haciéndola feliz con cosas tan simples como decir te quiero.
- ¿Cómo eres capaz de sonar tan cínico en unas cosas y al segundo sonar tan poético?
- Porque soy un romántico – me guiña un ojo. – Quedamos tan pocos – suspira con cierta petulancia provocándome una pequeña risita.
- Acepto tu invitación don romántico.
- Estupendo – sonríe sincero.
- Solo una cosa, ¿debería llevar antiácido?
*****
El viernes por la tarde me la paso en el piso de Alex intentando animarlo mientras bebemos cervezas y jugamos una partida con su Xbox. Mi humor mejoró muchísimo desde mi almuerzo con Naim y el hecho de saber que todo va bien entre nosotros no me hace tener motivo alguno para estar de mal humor. Ahora que por fin soy la de siempre, quiero centrarme en mi mejor amigo. Alex necesita una amiga, su mejor amiga para ser más exactos, y pienso pasarme todo el fin de semana con él hasta conseguir que se anime o al menos que me cuente porque está tan taciturno últimamente. No me parece justo que esté pasándolo mal solo, cuando siempre estuvo a mi lado en mis bajones. Después de ganarle tres rondas seguidas, me giro para verle.
- ¡Oh vamos Alex! Nunca he sido tan buena en este juego. ¿Me vas a contar qué te pasa de una vez? - pregunto con humor, aunque no esperaba encontrarme con un Alex serio y de mirada triste.
- Emm…- me llama con voz temblorosa y suelto el mando para prestarle toda mi atención.
- Alex…. ¿qué ocurre? – pregunto preocupada.
- Yo…no lo soporto más... - habla débil y noto como sus ojos se vuelven vidriosos.
- Alex por favor, cuéntamelo – le pido aterrada. Algo muy gordo debe haberle pasado cuando está al borde de las lágrimas.
- Emma…Audrey y yo hemos cortado…. – dice con voz rota.
- No… - respondo sorprendida. Alex asiente con la cabeza antes de hundir la cabeza entre sus manos. Me acerco más a él y le paso la mano por la espalda.
-¿Cuándo?
- Hace dos semanas – responde seco a pesar de que todo su cuerpo tiembla. La noticia me cae como un jarro de agua fría. ¿¿Dos semanas?? ¿¡Alex se ha callado esto durante dos semanas!?
- Oh Alex, ¿por qué no me lo dijiste antes?
- No quería preocuparte…. estabas mal con lo de Leo.... y pensé que podría superarlo pero…. – escucho un leve sollozo y algo dentro de mí quiere morirse de la impotencia.
- Alex mírame – le pido con voz suave, pero él niega con la cabeza. – Por favor – insisto. Suelta un pequeño suspiro y cuando alza la vista veo sus preciosos ojos verdes inundados en lágrimas. Mi corazón se encoje antes de romperse en mil pedazos. Nunca había visto a Alex llorar… En lugar de decir nada, tiro de él y lo acuno entre mis brazos ocultando su rostro en mi pecho.
- Emma… - me llama destrozado. – Yo amaba a Audrey, juro que la amo pero…
- No hace falta que hables – le digo, sintiendo como yo también quiero echarme a llorar. Odio esta sensación que corre dentro de mí. Me siento tan impotente al ver a Alex así… ¡Maldita sea! Odio sentirme inútil viendo ver a mi mejor amigo destrozado cuando él ha hecho tanto por mí durante aquellos días en los que pasé por lo mismo. Reprimiendo la necesidad de irme a Londres y pedirle explicaciones a la chica que ha provocado que mi mejor amigo esté llorando desconsolado entre mis brazos, le abrazo con más fuerza y me vuelco todo lo posible por consolarlo. – Alex, tranquilo, no llores. Eres un chico fantástico y si Audrey no puede verlo… es idiota. Sé que la distancia es una mierda, pero ese no es motivo para que corte contigo. Si de verdad te ama puede aguantar eso y más. Este es tu hogar, y no puede hacer que elijas entre ella y tu hogar. Tú siempre has estado a mi lado, sobre todo cuando lo he pasado mal por culpa de Leo, ahora me toca a mí estar aquí para ti– le prometo.
- No es solo eso Emm….Me siento como un idiota, un grandísimo idiota que lo ha estropeado todo…Emm, estoy hecho un lío, amo a Audrey pero no podía seguir con ella cuando…. – se detiene antes de seguir con los sollozos y se me parte aún más el corazón.
- Alex cariño yo estoy aquí – le digo abrazándolo con más fuerza sintiendo como un fuerte nudo se instala en mi pecho. No soporto la idea de que mi mejor amigo pase por este horrible momento y no saber cómo ayudarlo.
Alex es una persona que siempre lleva una sonrisa en el rostro. Nunca sabes qué pasa por su mente o si le ocurre algo… porque nunca le cuenta sus problemas a nadie. Prefiere fingir que todo va bien sin importar lo que le ocurra. No quiero ni imaginarme el infierno que ha tenido que pasar estas dos semanas sin poder desahogarse con nadie y fingir que todo estaba bien cuando no era así. Sé que hoy se ha atrevido a contármelo porque está ligeramente achispado después de haberse bebido más de la mitad del paquete de cervezas él solo. Siempre que bebe se vuelve aún más sincero. Acaricio su cabeza mientras le digo palabras tranquilizadoras, Alex no habla, simplemente se queda ahí echado sobre mí, abrazándome con fuerza y desnudando su alma entre lágrimas furtivas que caen por sus mejillas ahora enrojecidas. Nunca antes le había visto tan mal y siento que no puedo irme. Quiero llevármelo a casa, pero sé que prefiere estar aquí, en un sitio tranquilo donde solo él y yo sabemos su secreto y poder hablar sin que nadie nos moleste, o al menos, que él se sienta libre de llorar hasta que quede satisfecho.
Unas horas más tarde, Alex consiguió tranquilizarse y, mientras lo acunaba, me contó cómo cortaron. Las últimas veces que subía a verla la encontraba rara, pero pensó que era por la distancia, sin embargo, la última vez que subió tuvieron una pelea muy fuerte y entonces ella le hizo decidir. O se quedaba definitivamente en Londres con ella y terminaban el curso antes de irse juntos a la universidad o se marchaba a España sin novia. Alex volvió, pero no ha querido contarme por qué decidió volver sabiendo que perdería a Audrey al hacerlo. Sé que hay algo más escondido en todo lo que me ha contado, pero después de verle los ojos cada vez más rojos conforme hablaba y esa expresión tan triste decidí no ahondar en su dolor. No me atreví a dejarle solo ahora que por fin se había sincerado no solo conmigo, sino consigo mismo. Así que me quedé allí a pasar la noche y hacer todas las cosas que a él le gusta. Conseguí hacerle reír un par de veces y, aunque dijimos que no volveríamos a hacerlo porque ya éramos mayorcitos, nos acurrucamos para hablar juntos en su cama hasta que nos quedamos dormidos.
*****
Me despierto alrededor de las diez de la mañana. Después de la mala noche que ha pasado, Alex duerme plácidamente a mi lado. Lo mejor es dejarle que descanse. Me llevo el móvil conmigo y voy hasta la cocina para prepararle a Alex un desayuno que lo haga sonreír como solo él sabe hacerlo. Salgo un momento para comprar cuatro cosas que necesito y subo al piso para hacer algo realmente delicioso. Preparo café y comienzo a hacer tortitas y galletas de chocolate mientras la radio suena la cadena del padre de Leo, haciéndome recordar cuando visitamos el estudio y nos besamos hasta que fuimos interrumpidos… Mis pensamientos quedan eclipsados por Bruce Springsteen con el tema “Born in the U.S.A” y me dedico a cantarla para evitar pensar en mis sentimientos confusos del pasado y del presente. De repente, el sonido de mi móvil me hace salir de mis pensamientos…Es Leo. Siento cierta desconfianza al cogerlo. Todavía siento cierta incomodidad cuando estoy con él desde lo de año nuevo, pero lo pasamos realmente bien la última vez que quedamos y me enseñó a tocar la guitarra….
- No es así – me repite por cuarta vez.
- Te digo que sí – le saco la lengua y vuelvo a posar los dedos entre las cuerdas.
- No, trae – responde quitándome la guitarra. Lo fulmino con la mirada durante unos segundos hasta que él me pone una cara divertida que me hace reír. – Mira cómo es – coloca los dedos y empieza a pellizcarlos con cariño al mismo tiempo que canta con voz suave. – Oh thinking about all our younger years, there was only you and me, we were young and wild and free… - ¿lo ves?
- Así es cómo lo he hecho.
- No que va – se ríe.
- Sí que va – le espeto dándole un ligero golpe con el codo. Leo me lo devuelve travieso.
- ¿Quieres probar con el estribillo?
- Vale – sonrío y me acomodo a su lado.
- A la de tres… una
- Dos – le sigo la cuenta. - Y.....
- Baby you’re all that I want, when you’re lying here in my arms, I’m finding it hard to believe, we’re in heaven. And love is all that I need and I found it there in your heart. It isn’t too hard to see, we’re in heaven…. – cantamos en perfecta sincronía. Leo se detiene y me dedica una sonrisa distinta a la que normalmente suele dedicarme.
- ¿Ocurre algo? – le pregunto con cierto nerviosismo.
- Nada – contesta negando con la cabeza con una sonrisa. – Emma, gracias por quedar conmigo esta tarde…
Salgo del flashback y cojo el móvil antes de que me cuelgue o despierte a Alex.
- Buenos días – saludo.
- Buenos días Emma, ¿sabes qué día es mañana?
- ¿Domingo?
- ¿Y? – insiste.
- ¿Y el día del señor? – pregunto sin tener ni idea de a dónde quiere ir.
- Que graciosa – responde irónico. – Mañana es San Valentín – me recuerda.
- Oh – entonces recuerdo que Naim también me lo dijo. - ¿Y qué pasa con eso?
- Sé que ahora mismo no estamos en el mejor momento de nuestra relación, pero me gustaría que pasáramos el día juntos.
- ¿Qué? ¡No! – respondo rápida.
- ¿No? – pregunta con desilusión.
- No, bueno, no de no, lo que quiero decir…. – no puedo decirle que ya tengo planes con Naim, pero ¿por qué no? Bueno, sé por qué no puedo hacerlo. La última vez se molestó al ver que estábamos más unidos que antes y si le digo que ya le prometí a él pasar San Valentín no puedo ni imaginar cómo de terribles podrían ser las consecuencias. – Voy a pasar el día con Alex – me saco de la manga.
- ¿Tu mejor amigo?
- Sí.
- Si se lo explicas lo entenderá – dice como mejor opción. – Queda conmigo.
- Leo no puedo… - mi corazón late muy deprisa y me siento dividida. Quiero quedar con él, pero se lo prometí primero a Naim…. ¿¡Qué hago!? ¿¡Por qué siento que haga lo que haga le estoy traicionando a uno de los dos!? Pensando una solución que pueda contentar a todos sopeso otras opciones. - ¿Y si quedamos esta noche?
- ¿Esta noche? – pregunta extrañado.
- Sí – asiento como si pudiera verme. – Alex me necesita – me siento horrible por mentir de esta manera pero no es una mentira, Alex realmente me necesita. – Ha cortado con su novia y me necesita a su lado. Creo que tú mejor que nadie podrás entender eso – le suelto como golpe bajo. Me siento muy rastrera por recurrir a ese tema tan delicado, pero no me quedaban más opciones.
- Bueno… - sopesa mi opción durante unos segundos hasta que finalmente responde. – Esta noche voy a cantar en el bar de David, sino te importa que esa sea nuestra cita.
- En absoluto – respondo sincera. Será una buena forma de romper ese abismo que aún perdura entre nosotros estando en un lugar público o mejor dicho, de vuelta a su mundo.
- No estaremos mucho rato y después podríamos…
- ¿Sí?
- Hacer algo juntos, lo que quieras – se apresura a responder.
- ¿A qué hora vas a recogerme?
- Empezamos a cantar a las once, así que te recogeré a eso de las nueve y media y e iremos a cenar, ¿te parece bien?
- Perfecto.
- Hasta esta noche – se despide.
- Hasta esta noche Leo – contesto antes de colgar y suelto un largo suspiro. Acabo de quedar con dos chicos para celebrar San Valentín y ninguno sabe que voy a quedar con el otro. Encima voy con engaños a todo el mundo sin parar y vivo con miedo de ser descubierta en cualquier momento.... ¿Desde cuándo mi vida parece el episodio cúspide del culebrón del verano donde soy la fresca de la serie que le romperá el corazón a todo el mundo?
Simplemente se queda ahí echado sobre mí, abrazándome con fuerza y desnudando su alma entre lágrimas furtivas