domingo, 31 de julio de 2016

Capítulo 49

Después del brindis, atacamos la comida con ferocidad, pues a pesar de los nervios, realmente estaba hambrienta. El día anterior me resultó imposible probar bocado pensando en la comida de hoy, sin embargo, ahora creo que exageraba. La comida tampoco nos está yendo tan mal. Después de un pequeño silencio, Leo sugirió poner la televisión un rato y mientras terminábamos de comer, vimos un capitulo de "Castle".

- ¿En serio a las chicas os gusta este tipo de series? – pregunta tras darle un sorbo a su refresco.

- ¿No te gusta? Está muy chula, sobre todo con el personaje que interpreta a Castle, es muy divertido.

- No digo que esté mal pero no creo que se convierta en mi serie favorita.

- Eso es porque estás viendo un capitulo al azar – puntualizo. - ¿Qué serie dirías tú que podría considerarse como tu favorita?

- Mmmm – se lleva la mano a la barbilla mientras piensa. – Supongo que "Breaking Bad" o "The walking Dead". Son unas series geniales, recomendadas cien por cien.

- A Ivana le encantan esas series – recuerdo. – Yo empecé a ver con ella "Juego de Tronos" pero apenas pude ver los primeros capítulos por falta de tiempo.

- Deberías terminarla, es muy buena. Naim y yo nos vimos todas las temporadas juntos.

- ¿En serio? – pregunto con más interés ahora. Naim no me dijo nada al respecto. – Por cierto... ¿has visto a Naim últimamente? – pregunto intentando sonar desinteresada.

- Pues no le he visto desde el viernes cuando nos encontramos – responde más serio. – Emma... he podido ver que has congeniado bastante... bien con Naim – comenta con el rostro ligeramente ensombrecido.

- Se podría decir que sí – respondo sin saber a dónde quiere llegar.

- ¿Habéis estado saliendo mientras tú y yo....?

- Hemos quedado unas cuantas veces – me sincero bajando los cubiertos hasta el plato. – Simplemente hemos quedado como amigos y hemos pasado el rato.... no hemos hecho nada si es lo que quieres saber – respondo cortante.

- No te enfades, solo quería cerciorarme de que...

- ¿De qué? – pregunto molesta sin dejarle terminar. - ¿Querías saber si mientras estuviste fuera me acosté con tu amigo? ¿O pensaste que me buscaría un ligue por despecho? ¿¡Y qué mejor que tu amigo!?

- Emma, no he dicho nada de eso.

- Pero lo has insinuado – mascullo entre dientes.

- Emma, sé que me eres fiel.

- Leo no tiene nada que ver serte o no fiel. Naim y yo somos amigos, él me apoyó mucho mientras tú y yo estábamos en mitad de nuestra ruptura. Ruptura que, por si lo habías olvidado sigue en pie – Leo me observa dolido por mis crueles palabras que, aún siendo verdad, duelen. Todavía es pronto para decidir si merece la pena volver a intentarlo si quiera. Suelto un largo suspiro y cojo su mano – Leo, aunque no lo parezca, me duele decírtelo – digo con voz rota. – Estamos viendo a dónde va a parar esto y si seré capaz de seguir adelante y olvidarme de Colette, pero eso no significa que hayamos vuelto. Yo.... te quiero, eso lo sabes, pero no sé si solo eso basta para seguir...

- Emma, puede funcionar. El amor lo puede todo y si de verdad crees en él... – me dice con total convicción. – Pero después de todo, la fastidié y sé que tendré que pagarlo caro...sobre todo si quiero volver a recuperarte - agacha la cabeza con la mirada triste.

- Siento haberte preguntado por Naim – me disculpo intentado evadir los sentimientos recibidos con sus palabras. Sé que me quiere pero traicionó mi confianza, y eso le costará demasiado caro...

- Siento haber insinuado que me sustituiste por Naim durante la ruptura. – Su disculpa me descompone el cuerpo por completo. ¿Sustituirle por Naim? Jamás se me pasó por la cabeza que estaba usando a Naim para olvidar a Leo. ¿Fue así? ¡No! Estaba con Naim porque me gustaba estar con él, porque me encantaba hablar con él, porque... - Emma.... – interrumpe el hilo de mis pensamientos. – Si quieres, podemos ir a mi habitación – contengo el aire y observo inquieta lo que está insinuando. – No, no te asustes, es solo que allí tengo la guitarra y he pensado que tal vez te gustaría aprender a tocarla.

- Me gustaría... – respondo un poco más relajada a pesar de seguir con el cuerpo en tensión. Las comisuras de Leo se inclinan hacia arriba, y con una última sonrisa, apaga la tele y entre los dos recogemos la cocina. Metemos los platos en el lavavajillas y olvidando los últimos minutos, nos vamos hasta su habitación para mi nueva clase improvisada.

*****

Solo han pasado unos pocos días desde que quedé con Leo a principio de semana, sin embargo aún lo noto como si fuera ayer. La clase improvisada de guitarra estuvo bastante bien después de todo. Leo me enseñó a tocar una canción de Bryan Adams.... "Heaven". Desde entonces no me la quito de la cabeza... después, Leo me acompañó a casa con la promesa de volver a vernos pronto. Naim sigue sin cogerme el móvil y me estoy empezando a enfadar de verdad. Ya noté que algo raro pasaba la última vez que me llamó, y odio haber tenido razón. Mañana pienso ir a buscarle y pedirle que me explique por qué ha empezado a rehuirme. Suelto un suspiro y levanto la vista de entre los libros, Alex ha venido para hacer los deberes juntos, sin embargo está más distraído que de costumbre.

- Eh, Alex – lo llamo. – Alex, eh, eh, - me acerco y zarandeo su brazo.

- ¿Eh? ¿Qué? – pregunta distraído.

- Alex, últimamente estás muy distraído, ¿te ocurre algo?

- No... - dice en voz baja.

- Alex – digo en tono duro, me acerco hasta él y me siento a su lado. Alex sonríe ligeramente y me pasa el brazo por encima de los hombros.

- No es nada, en serio – intenta tranquilizarme. – Creo que...echo de menos mi hogar...

- ¿Echas de menos a tu familia y a Audrey? –pregunto y noto como su mandíbula se tensa. Después pone cierta expresión de dolor que, aunque la haya disimulado rápidamente, la he visto.

- Sí...- dice en voz baja.

- Subiste hace poco – recuerdo.

- Para el último partido, pero Emm, dentro de poco tendré que irme y no volveré – dice triste.

- Oh Alex, no digas eso, aún queda tiempo.

- No queda tanto Emm – suspira. – Pronto deberé volver y... siento que mi corazón está dividido.

- Pero nos podremos ver en vacaciones – intento animarlo. – La última vez que nos separamos éramos unos niños – le recuerdo. – Ahora somos adultos y podemos viajar las veces que queramos, tampoco estamos tan lejos.

- Lo sé... - conozco a Alex demasiado bien como para saber que hay otro motivo por el que está así, pero sé por experiencia que es mejor no forzarle, si quiere contarlo, lo hará.

- Alex, cuando te sientas preparado para hablar, aquí estoy – le dedico una sonrisa.

- Lo sé Emm, te quiero enana – dice besando mi mejilla.

- Yo también te quiero Alex.

*****

El jueves por la mañana tenía muy claro mi objetivo. Naim. Cometió el error de darme una de sus tarjetas de visita una de las veces que quedamos. No le pienso consentir que después de empezar a ser buenos amigos se aleje sin motivo alguno. ¿Por qué? ¿He hecho algo malo? ¿Cuando hablamos por última vez....dije algo que pudo ofenderle? Exijo una explicación, además... estoy cansada de vivir el juego continuo de "contigo pero sin ti" que tengo con Leo y Naim desde que entraron en mi vida. ¿Por qué no simplemente se quedan? O que se larguen y me dejen en paz...bueno no, no quiero que se vayan... suena estúpido y puede que hasta masoquista pero... los quiero en mi vida a pesar de todo. Se han vuelto importantes para mí...y no sabría que hacer sin ellos....

- ¿Estás segura de lo que vas a hacer? – pregunta Alex a mi lado.

- Segura – asiento. Solo él sabe de mi plan de abordaje en el trabajo de Naim. Podría ir a su casa, pero sé que será un viaje en vano.

- Está bien, ya me contarás.

- Alex – este me observa y le doy un rápido beso en la mejilla. –Gracias, y alegra esa cara – le digo antes de despedirme. Mientras me alejo a paso ligero veo a Alex hablar con las chicas y, para mi sorpresa, veo que se va en la misma dirección que Martina, algo raro porque normalmente se va con Daniela ya que viven cerca. Tendrá que ir a algún recado.

Me giro y, dejado el skate en el suelo, me subo y voy de camino al trabajo de Naim. Por suerte, hoy hace un buen día de Febrero, el cielo está despejado y, aunque todavía hace frío, voy bien con mi sudadera gris oscuro y una chaqueta vaquera. El viaje me resulta más corto de lo que me esperaba, y aunque me he pasado todo el trayecto ensayando todo lo que quiero decirle, creo que no es suficiente. Frente a mí puedo ver el enorme edificio donde trabaja Naim. Está realizado completamente con cristaleras, incluso el ascensor, por lo que le da un aire muy naturista. ¿En qué planta trabajará Naim? Siempre puedo preguntar, pero siento cierto reguero de nervios dentro de mí. ¿Y si se creen que bromeo y no me toman en serio? ¿Y si lo molesto y lo regañan? ¿Ha sido buena idea? Empiezo a respirar cada vez más fuerte conforme voy avanzando y me quedo justo en la puerta. ¿Debo entrar? Antes de poder seguir dudando, una mujer entrada en carnes abre la puerta.

-Hola cariño, ¿vas a entrar? – me pregunta la señora con excesivo maquillaje en la cara.

- Eh, bueno yo... - comienzo a balbucear.

- Sí tesoro, pasa, pasa – se hace a un lado y me hace pasar. - ¿Buscas a alguien?

- No, bueno...quiero decir sí.

- No tiene perdida, pregúntale a aquella recepcionista. Adiós – se despide.

- Adiós – digo antes de dirigirme hasta la recepción. Una chica un poco más mayor que yo está frente a un ordenador con expresión seria. Lleva unas gafas grandes y el pelo recogido en un moño apretado, tan apretado como su camisa blanca, donde esconde el cuerpo perfecto de una mujer. Trago saliva con nerviosismo antes de empezar a hablar.

- Buenas tardes – saludo. La chica alza la vista y me observa con expresión fría.

- ¿Qué desea? – pregunta con cierto tono indiferente.

- Buscaba a una persona...

- Mira bonita – empieza y se quita las gafas dejando más a la vista su perfecta mirada maquillada en unos ojos castaños. – Esta es una empresa seria y mi trabajo me lo tomo muy en serio. No pretendas presentarte aquí con cara de no haber roto un plato y decirme que buscas a alguien. Para empezar, ¿Qué hace una cría como tú en una empresa de corredores de bolsa? – incapaz de contestar a su lengua viperina, me alejo unos pasos del mostrador y comienzo a alejarme cuando suena el timbre del ascensor y con ella una voz familiar.

- Sí, como te cuento, con esta estrategia no podemos fallar, será todo un boom – Naim habla animado junto a otro muchacho trajeado y de pelo engominado, pero se nota que este es mayor que Naim. Se acercan hasta la recepción y hablan con la señorita "no tengo pelos en la lengua". – Elena, nos vamos a comer – le dice.

-Si os esperáis puedo ir con vosotros – le responde con una inusual sonrisa entre sus labios. Se levanta de su asiento y la veo coger el bolso mientras habla con Naim. – Acabo de despachar a una cría de lo más insolente – le cuenta. – Quería entrar aquí a buscar a alguien. Estoy segura de que solo venía para hacer una gamberrada, los niños se creen que pueden ir entrando por donde quieran. – A pesar de que mi yo interno me está gritando a pleno pulmón que salga de aquí de una vez, soy incapaz de irme. Mi cuerpo se ha quedado de piedra y no consigo hacerlo reaccionar. Solo me queda observar a la persona que consideraba mi amigo... Conforme las críticas aumentan, noto como me arden las mejillas de la misma rabia, ¿cómo se atreve a decirle a Naim todo eso de mí? ¡No me conoce lo más mínimo y se atreve a despotricarme como si fuera una escoria y ella la duquesa de Bay Rigde! ¡Esto no es el lobo de Wall Street y tú no eres la chica tan fina y distinguida que crees ser con esa boca tan sucia! Ni Naim ni el otro chico dicen nada al respecto, solo se limitan a reír por educación. Cuando la tal Elena sale de la recepción, los tres se giran y se percatan de que yo estoy en mitad del camino observándoles. - ¡Otra vez tú! – me grita. – Te he dicho que te vayas – me riñe.

- Emma, ¿Qué haces aquí? – me pregunta Naim con notable sorpresa.

- ¿La conoces? – pregunta Elena estupefacta.

- Sí – asiente sin dejar de apartar la vista de mí. Le observo disgustada y con cierto dolor en mi pecho. Ahora que le tengo delante siento el estúpido deseo de echarme a llorar. ¿Por qué dice ser mi amigo y luego en cuanto puede se aleja de mí? Con un nudo en la garganta que me impide hablar, le observo con ganas de gritarle que es un amigo horrible, pero en vez de eso, me muerdo el labio inferior y me giro a la vez que lucho por no llorar delante de él. Me juré a mi misma que no volvería a llorar por un hombre, y ahora, mírame. – Emma – me llama en cuanto empiezo a alejarme.

- Naim deja a esa cría, ¿no ves el numerito que te está montando? – si no fuera porque Naim está delante me giraría y le agarraba del moño.

- No me está montando ningún número. Y "esa cría" como tú dices, es mi novia – contesta Naim serio. – Así que deja de meterte con ella – consigo oír antes de cerrar la puerta. Naim acaba de llamarme.... ¿novia? ¿Por qué? No lo entiendo, pero ahora mismo no quiero ninguna explicación. Solo quiero irme a casa, esto ha sido un error. – ¡Emma! – me llama al mismo tiempo que se abre la puerta. Mi instinto me hace aligerar el paso, pero Naim es más alto, y por tanto, en dos zancadas no solo me ha alcanzado, sino que me está agarrando del brazo. – Emma, te estoy llamando. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué has venido a buscarme?

- La pregunta es ¿por qué me has estado ignorando? – lo encaro por primera vez desde hace diez minutos. Mi voz ha sonado peor de lo que me imaginaba y casi me avergüenzo de lo patética que debo parecerle ahora. – ¡No me has devuelto ni una sola de mis llamadas!

- Emma, yo...

- ¿Es por algo que hice o dije? – lo interrumpo. - ¿Es porque abusé de tu amabilidad? O quizás....quizás porque fui muy pesada. No sé qué te hice – digo con voz estrangulada. – Pero lo siento y creo que merezco al menos una explicación en vez de desaparecer sin más de mi vida o ignorar todas mis llamadas. – Siento de nuevo esas ganas de llorar y de nuevo, lucho por retenerlas. Para mi sorpresa, Naim en vez de inventar alguna excusa barata, me acerca hasta él y me estrecha entre sus brazos.

- Lo siento – se disculpa en voz baja. – Lo siento mucho Emma. No pretendía hacerte sentir así. Es cierto, me alejé, pero no fue porque dijeras o hicieras algo malo, todo lo contrario, eres maravillosa tal y como eres. Me dijiste que Leo y tú lo estábais intentando y no quería estar en medio. Leo es bastante celoso cuando se lo propone y pensé que si nos veía tan juntos podrías tener problemas con él. Ya tenéis bastante que solucionar sin añadir más leña al fuego.

- Eso no es excusa – farfullo mientras las lágrimas empiezan a bañar mi rostro. No estoy segura si es por el alivio de saber que Naim no estaba enfadado o porque se alejara por culpa de Leo. – Tú y yo somos amigos y Leo no es nadie para decirme con quién puedo o debo estar. Él estuvo todos estos meses viendo a su ex y siguiéndole el juego en vez de decirme la verdad...

- Ya lo sé... No quería irme de tu vida, solo alejarme hasta que se enfriaran las cosas... ¿me perdonas?

- ¿Por qué le has dicho a esa remilgada que soy tu novia? – recuerdo.

- Oh, lo has oído... - responde incómodo.

- Sí – asiento y me alejo un poco para verle mejor. Su rostro se muestra ligeramente azorado.

- Emma, no llores – cambia de tema y sube sus manos hasta mis mejillas donde con los pulgares atrapa mis lágrimas. – Por favor, deja de llorar, no quería hacerte sentir mal – cada palabra hace que más lágrimas corran por mi rostro ahora levemente rojizo.

- No me has contestado – consigo decir antes de empezar a hipar.

- No me ha gustado como te ha tratado, por eso le he dicho eso.... ¿te ha molestado?

- No.... – niego con la cabeza. Tampoco pasa nada porque esa relamida crea que tengo una relación con el chico porque el que se le cae la baba.

- Me siento fatal Emma, no quiero que estés así por mi culpa.

- Entonces no te vayas... Naim me gusta....mucho estar contigo, eres un amigo muy importante para mí y...no quiero que te alejes solo porque creas que me puedes ocasionar problemas.... eso solo puedo decidirlo yo – sorbo ligeramente por la nariz antes de continuar. – Te dije que era Leo el que quería intentarlo, yo solo le estoy dando un final mejor a lo nuestro...

- Entonces... ¿vas a cortar con él?

- No lo sé... - respondo con un ligero temblor en la voz. – No quiero romper porque todavía le quiero pero al mismo tiempo... me cuesta olvidar que estuvo con su ex cuando debía estar conmigo.... yo...yo...no sé qué hacer.... es todo tan confuso – vuelvo a echarme a llorar con fuerza. Naim tiene la capacidad de hacer que suelte todo lo que llevo dentro.

- Emma, tranquilízate – dice con voz tranquila mientras me vuelve a envolver entre sus brazos y me acaricia la cabeza. – Aunque no lo creas, te entiendo. El amor es algo muy complicado y es difícil olvidar los sentimientos hacia alguien que significa mucho para ti – dice apretándome más hacia él. – Pero con el tiempo aprenderás a hacerlo o conocerás a otra persona que te haga sentir cosas más fuertes que por las que sentías por la otra persona.

- ¿De verdad?

- De verdad – me separa un poco para poder dedicarme una de sus perfectas sonrisas. Como puedo, le devuelvo una torpe sonrisa y entonces me doy cuenta de que estamos en mitad de la calle y algunos transeúntes nos observan como si fuéramos un espectáculo en vivo.

- Todo el mundo nos está mirando.

- ¿Y qué? – sonríe más ampliamente. – Seguro que todos se mueren de envidia al verme abrazado a una chica tan guapa.

- Seguro que piensan que soy una cría patética con una rabieta en mitad de la calle – respondo apartándome una lágrima del rostro.

- Estoy seguro de que no – posa su mano en mi barbilla y me la levanta ligeramente. – Te diré que vamos a hacer, tu y yo nos vamos a ir ahora a comer, vas a poner una sonrisa en tu cara y vas a olvidarte durante cinco minutos que un tío fue lo suficientemente estúpido como para estar detrás de una tía que le rompió el corazón dejando a un bombón como tú abandonada.

- No digas tonterías – sonrío.

- Esa sonrisa está mejor – atrapa una pequeña lágrima al mismo tiempo que la otra mano se entrelaza con la mía. - Y ahora voy a invitarte a la mejor hamburguesa que hayas probado en tu vida.

Atrapa una pequeña lágrima al mismo tiempo que la otra mano s entrelaza con la mía...


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