viernes, 27 de mayo de 2016

Reseña: Pretty Woman

Pretty Woman

* Título original: Pretty Woman

* Duración: 120 minutos

* Año: 1990

* País: Estados Unidos

* Director: Garry Marshall

* Actores:

Richard Gere: Edward Lewis
Julia Roberts: Vivian Ward
Héctor Elizondo: Barney Thompson
Laura San Giocomo: Kit de Luca
Ralph Bellamy: James “Jim” Morse
Jason Alexander: Philip “Phil” Stuckey
Alex Hyde-White: David Morse

* Genero: comedia romántica

*BSO:

* Resumen:

La película comienza en una fiesta en Los Ángeles donde un rico hombre de negocios llamado Edward Lewis está ciertamente incómodo ante otra riña telefónica con su novia Jessica, a la que pide que vaya allí pues la necesita esa semana y ella se niega porque no tolera que él crea que la puede tener a su disposición siempre que a él se le antoje. A primera vista, Edward parece ser un hombre bastante conquistador al que las relaciones le duran más bien poco. Coge prestado el coche de su abogado y termina en Hollywood Boulevard, una zona bastante mala donde se encuentra el piso de Vivian Ward, una prostituta que, junto con su amiga y compañera de prostitución Kit de Luca, intentan buscar la forma de pagar su alquiler. El destino hace que Edward pare justo donde se encuentran Vivian y Kit. Esta empuja a Vivian a subirse a su coche y no aceptar menos de cien dólares para poder pagar el alquiler. Vivian no solo termina subiendo y acompañando a Edward hasta el hotel Regent Beverly Wilshire, sino que termina en su lujosa suite por lo que era en principio una sola noche.

A la mañana siguiente, Edward le ofrece a Vivian quedarse con ella una semana por tres mil dólares, a lo cual ella acepta encantada. Con ello, a pesar de la “vulgaridad” de Vivian, Edward empieza a sentir cierta debilidad por ella. Se encarga de comprarle ropa adecuada, la lleva a cenar a una reunión de trabajo bastante importante e incluso a la opera. Todo esto conlleva a que su relación, que en principio era solo trabajo, donde ella le acompañaba a donde él quisiera y tal, termina siendo algo más profundo. En cada situación que vivían,  fueron creando unos lazos bastante fuertes donde se irán no solo conociendo, sino que terminaran por hacerse concesiones, intimando de una forma en la que terminaran descubriendo las verdaderas facetas del otro y comenzarán a desarrollar sentimientos.
Vivian hará que Edward descuide su trabajo y le enseñe otra perspectiva de la vida. Una sin trabajo ni fusiones de empresas. Una vida tranquila y relajada, donde van al parque a merendar y tumbarse en el césped. Eso, claro está, a su amigo y abogado desde hace diez años, Phil Stuckey, no le parece bien en absoluto e intenta que Vivian se vaya de la vida de Edward. Cosa que al él no le parece bien, y que, en cuanto sorprende a Phil intentando mantener relaciones con Vivian “en compensación” por los miles de dólares que perderían por su culpa, lo echa de la habitación de un puñetazo. Después de una gran discusión, Vivian no se atreve a admitir que está enamorada de Edward y termina abandonando a Edward y volviendo a su piso con Kit, pero por breve tiempo, pues tiene intención de marcharse a Nueva York y comenzar de nuevo.

Al día siguiente, Edward, quién supuestamente debía volver a su vida en Nueva York, no soporta la idea de haber perdido a Vivian, por lo que, termina comprando un ramo de flores y va hasta su piso en su busca. Ella se encuentra asomada en la ventana cuando él llega en la limusina gritando su nombre como un loco. Se baja de esta y, a pesar de su miedo a las alturas, sube por las escaleras de incendios hasta el encuentro de Vivian, cumpliendo así la fantasía de Vivian de niña, donde ella imaginaba que era una princesa encerrada en una torre por una malvada bruja y su príncipe iba a buscarla.

* Opinión personal: 

La verdad es que esta es una de mis películas favoritas. Ya no solo por la magnífica interpretación de ambos personajes protagonistas, sino, la historia en sí posee cierta magia que hace que la ames. Además, la banda sonora hace una maravilla en esta gran película, pues no habrá nadie que no conozca la emblemática canción “Pretty Woman” que da también título a la película.

He de comentar que Julia Roberts hace una actuación realmente brillante, y que, siempre me ha parecido una actriz realmente sexy. Un buen ejemplo es esta película, pues no todo el mundo podría interpretar a una prostituta como ella, en mi opinión. Richard Gere tampoco se queda atrás en su actuación, además, que siempre ha sido conocido como un sex symbol que derrocha sexappeal por doquier y juntos, crean así una combinación perfecta que hace que la película se muestre así de estupenda. Me costaría mucho ver la película igual si no la hubieran protagonizado ellos, pues creo que la química entre ambos actores no la consigue cualquiera.

Para no variar, esta película está llena de curiosidades bastantes interesantes, y algunas escenas sacada de la misma manga de los actores. Empezando por el título, la película en principio se iba a titular “3.000$” que era la cantidad acordada que Edward le daba Vivian por la semana que pasaban juntos. Otro gran cambio fue el final del guion, el cual era más oscuro y mucho menos romántico. El personaje Edward iba a ser un hombre cruel y despiadado y Vivian una adicta a la cocaína. En el acuerdo, Edward le prohibía a ella consumir drogas y sí se basaban en la boca desde el principio. El final de su relación terminaba con Edward tirándole el dinero a Vivian mientras ella le grita en una cuneta y él volvía a Nuevo York con su novia. Menuda diferencia, ¿verdad? Pues hicieron falta cinco guionistas para “suavizar” a los personajes. Hubo muchas chicas para el papel de Vivian, pero finalmente  el productor Steve Reuther propuso a una desconocida Julia Roberts, que había co-protagonizado Mystic Pizza.

A pesar de interpretar a una prostituta, Julia es bastante tímida y tuvo muchos problemas con las escenas de sexo o desnudos. Al contrario que su compañero Gere, quién decidió pasearse por el set desnudo por amor al arte. Aunque fueron considerados y en la escena de la bañera (donde creo que la de Cincuenta Sobras sacó la idea) el director hizo que el set se vaciará, quedando únicamente un cámara filmando la secuencia.

Una escena improvisada, fue esa mágica parte en la que Gere le enseña a Julia el escandlosamente caro collar. Gere improvisó la parte de cerrarle la tapa cuando ella fuera a tocar el collar. Julia quedó tan natural que al director le encantó la escena y decidió incluirla. Además, de las risas que tuvo Julia mientras veía la televisión, pues el director le hacía cosquillas en los pies.  La escena de Gere tocando el piano, no solo toca de verdad, sino que fue él mismo quien compuso esa misma canción para esa escena. Otro dato es que, la mítica escena final de la película tuvo que ser rodada nueve veces. Un detalle que suele pasar inadvertido, salvo para los muy observadores o para los que han visto esta peli como un millón de veces, es que, en la escena donde desayunan, donde Vivian, que en principio se estaba comiendo un croissant, en la siguiente escena se convierte en una tortita.

Y bueno, existen muchas más anécdotas y detalles, pero creo que este es un buen resumen de las muchas existentes. En cierta ocasión leí acerca de que había un libro, pero que este era como el libreto original y no se parecía en absoluto a esta maravillosa historia, por lo que decidí no leérmelo nunca. Si os soy sincera, prefiero quedarme con esta historia aunque sea “la típica pastelada romántica”. Puede que la otra sea más realista, pero para ver las cosas malas de este mundo, me veo las noticias. Cuando leo, me gusta leer cosas que tengan un poco más de “magia” o al menos algo que me alegre o me haga suspirar, una forma sana de liberarte de las malas vibraciones que nos rodean. No sé si me he explicado bien, pero quiero creer que hay más personas que piesan como yo.

Espero que os haya gustado la reseña y que, como siempre, podéis comentar sugerencias, opiniones o lo que queráis. ¡Os quiero Neverlanders!  

No hay comentarios:

Publicar un comentario