domingo, 8 de mayo de 2016

Capitulo 38

- Me ha encantado la película – dice Leo mientras caminamos por las frías calles de la ciudad.
- ¿Me tomas el pelo? – digo intentando aguantar la risa. - ¿Cuál ha sido tu parte favorita?
- Mmmm déjame pensar – se rasca la barbilla pensativo. – Ya sé, mi parte favorita ha sido cuando he podido agarrarte una teta cuando estabas distraída.
- ¡¡Leo!! – chillo escandalizada. Mi rostro está más rojo que el papá Noel que hay delante de la mayoría de las tiendas que nos encontramos alrededor. Leo estalla en una carcajada tras otra.
- Pero es cierto – se ríe aún. – La culpa es tuya por no abrocharte la camisa.
- ¿Te recuerdo quién me la desabrochó en un principio?
- ¡Culpable! – exclama.
- ¡Te odio! – digo fingiendo enfado.
- Corrige, me amas.
- No sé yo… - le saco la lengua traviesa y echo a correr.
- ¿Qué? Serás… - y empieza a correr detrás de mí entre risas.
Corremos como locos por la calle, hasta que ya no puedo más y Leo termina alcanzándome y agarrándome por detrás.
- ¡Te tengo!
- Corrige, te he dejado que me alcances – digo mientras intento que se normalice mi respiración.
- Ya, ya, mírate, estás exhausta – se burla sin soltarme. Ojalá este momento no acabe nunca….
Leo y yo seguimos el camino hasta casa con más muestras de cariño y arrumacos. Sinceramente, no sabía que podíamos ser tan acaramelados, pero resulta que sí. Nos detenemos un poco antes de llegar a casa y siento cierta rabia por tener que despedirnos. Quería que fuéramos a cenar, pero Leo me ha dicho que ya tiene planes con sus padres esta noche.
- Algún día tus padres tendrán que conocerme – dice después de un largo silencio.
- Leo, ya hemos hablado de esto muchas veces – suspiro. – Dado nuestro historial, aún es demasiado pronto para ello.
- Como quieras… por cierto, ¿no tenías un regalo para mí?
- Oh, es verdad. Casi lo había olvidado – rebusco entre mi bolso hasta sacar el regalo. – Feliz navidad Leo – le deseo con una sonrisa. – Espero que te guste.
- Gracias – me devuelve la sonrisa y lo abre. – Esto es… - lo mira sorprendido.
- Hace poco me dijiste que tus cascos se habían roto y que no podías grabar hasta que encontraras otros de la misma calidad. Así que le pedí a mi cuñado que si podía buscarme alguno de los que diseñaban en su compañía.
- Emma… muchas gracias. Es sin duda el mejor regalo – se acerca y me besa. Disfruto de la calidez de sus labios hasta que se separa.
- ¿En serio que te gusta? – pregunto dubitativa. La verdad es que me volví loca para decidir que regalarle.
- ¿Estás de guasa? ¡Estos cascos son perfectos! Debe haberte costado una pasta.
- En realidad no, mi cuñado siempre me regala este tipo de cosas, es lo bueno de que trabaje en una empresa de diseño. Casi siempre puede quedarse con los primeros prototipos.
- ¡Mola!
- Ya lo creo – me río.
- Bueno, ahora falta que yo te de mi regalo.
-No tenías por qué regalarme nada.
- Emm, es navidad, por supuesto que debo regalarte algo. Ten – de su chaqueta saca una cajita dorada. Trago saliva y un escalofrío me recorre la espalda.
- ¿Leo….?
- Ábrelo – me sonríe y coloca la caja entre mis manos. La abro y veo un anillo. Abro los ojos como platos y miro a Leo y al anillo sin creérmelo. El anillo parece bañado en oro y tiene una clave de sol, a un lado está grabado mi nombre.
- Leo… - susurro.
- ¿Te gusta?
- Yo… - miro el anillo atónita. ¿Es que no pueden regalarme algo que no sea joyería? – No sé qué decir…
- Pruébatelo – me quita el anillo y lo coloca en mi dedo anular.
- Es precioso – musito mientras observo el anillo en mi mano.
- Feliz Navidad Emma – murmura y vuelve a besar mis labios. Es un beso breve, pero son de esos que te llegan al alma. Al separarnos sonrío a Leo con ilusión. - ¿Por qué sonríes así?
- Porque soy feliz – respondo mientras le abrazo. – Leo, por fin soy feliz, quiero estar contigo…
- Te quiero Emma.
- Te quiero Leo.
****
31 de Diciembre
Por fin ha llegado el último día del año. Echo un vistazo atrás a todo lo que ha sido este año para mí, y todo parece un sueño. Todo ocurrió tal y como esperé que fuera, pero con lo que no conté fue con encontrar el amor. Nunca pensé que conocería a alguien como Leo, un chico que ha puesto todo mi mundo patas arriba; jamás imaginé reencontrarme con Alex otra vez. Tenerle de nuevo en mi vida es más de lo que podría pedir, y luego está Naim… qué decir de él, apenas nos conocemos, pero siento que él me comprende como poca gente lo ha hecho antes. He pasado tantos buenos momentos con Daniela, Martina e Ivana, ellas son mis mejores amigas y las quiero tantísimo que no sería capaz de vivir sin ellas. Todas en conjunto constituyen una parte de mí, y el lazo que nos une es tan fuerte que no habría nada en este mundo que pudiera romperlo. Luego tengo a mi familia, los quiero tanto…África va a traer a mi futuro sobrino al mundo y creo que no hay mayor regalo que ese. Pienso en todas y cada una de las personas que me rodean y entonces me doy cuenta de algo… ¿seguiría siendo la misma si no hubiera conocido a alguno de ellos? ¿Seguiría sintiéndome completa aún faltando alguno? Creo que no… toda persona que entra en nuestra vida lo hace por alguna razón…, unos se quedan y otros se van, pero todos tienen una misión: darte una lección o, por el contrario, aprender algo de ti, y eso es bueno. Porque cada persona, a su manera, deja un poco de ti y eso al fin y al cabo es lo que hace que te conviertas en la persona que eres hoy…. Hoy soy como soy gracias a todos ellos, y siento la necesidad de agradecerles a todos por estar en mi vida. Mi propósito para este año nuevo será estar más con las personas que quiero y aprovechar cada minuto que pueda con ellos
Aparto mis pensamientos a un lado y me centro en lo que estoy haciendo. Dejo de observar mi reflejo en el espejo y bajo, todos me están esperando. Ya estoy lista para esta noche, con un vestido perfecto para dar la bienvenida a un año lleno de nuevas promesas y objetivos.
- ¡Emma pronto darán las campanadas, baja! – avisa mamá.
- Ya estoy aquí – le digo mientras bajo los últimos escalones.
- Estás preciosa cariño, vamos, todos nos esperan.
- Sí – asiento.
Y es cierto, en el salón está toda la familia reunida observando la televisión mientras los presentadores explican los procedimientos de las campanadas. Y ahí vamos, las campanadas empiezan a sonar y comienza así la cuenta atrás para el final del año. Tres, dos, uno…
- ¡Feliz Año Nuevo! – gritamos todos al unísono.
Los siguientes veinte minutos se resumen a felicitarnos el año los unos a los otros entre besos y abrazos. En cuanto miro el móvil y tengo un mensaje de Leo.
Mensaje de Leo a las 00:00
Feliz Año nuevo Nena, nos vemos en la fiesta. Te quiero x
Le contesto rápido y hago los últimos preparativos antes de irme. Todos se despiden de mí cuando media hora más tarde vienen las chicas con Aaron a recogerme. Esta vez vamos a ir a la fiesta que han preparado en la casa de los estudiantes, ya que según dicen, no has estado en una verdadera fiesta hasta que has estado en una fiesta universitaria.
- ¡Feliz año chicas! – les digo en cuanto llego al coche.
- ¡Feliz año! – dicen al unísono. Me subo al coche y Aaron pone rumbo a la fiesta.
- ¿Cómo es que Leo no viene a recogerte? – pregunta Martina.
- En principio iba a venir, pero luego le surgió unos planes de última hora con sus padres y vendrá a la fiesta más tarde, por eso me ha dicho que no valía la pena que yo fuera tarde.
- Y por eso me encargó que yo fuera a buscarla – termina Aaron.
- Gracias por recogerme Aaron.
- Un placer Emma – sonríe y nos lleva a la fiesta.
Cuando llegamos todas abren los ojos como platos. Exceptuando a Ivana y a mí que hemos venido antes, para las otras es la primera vez que vienen y están realmente sorprendidas, aunque en realidad es como para estarlo. ¡La casa está que se desborda de gente! Además de que la han decorado con mucho detalle.
Nos introducimos dentro de la casa y tras conseguir algunas bebidas, nos intentamos integrar con la gente que hay allí. Mientras Martina intenta ligar con algunos chicos, Ivana y Aaron se han ido a charlar con unos amigos de este y Dani y yo nos hemos quedado solas.
- Bueno, Emm nos han abandonado a nuestra suerte – bromea Dani.
- Ellas se lo pierden. ¿Vamos a bailar?
- Por supuesto – responde con una sonrisa.
Ambas, cogemos nuestras copas y nos vamos hasta el grupo de gente que baila en un lado del salón. Empezamos a bailar al ritmo de la música y nos divertimos bailando como locas cada tema que suena. De vez en cuando, algún que otro universitario se nos acerca para bailar con nosotras, pero intentamos evitarlos, sobre todo porque casi todos están borrachos. Después de varias canciones terminamos sentadas en un sillón.
- Dani, estoy agotada – digo a la vez que me quito el sudor de la frente.
- Estoy contigo, hemos partido la pista. Quiero otra copa, ¿te apetece una?
- Sí.
- Vale, espérame aquí, enseguida vengo – me dice mientras se va a buscar las bebidas. Me echo hacia atrás y descanso un poco. Hemos bailado con muchas ganas, demasiadas creo yo. Saco el móvil de mi bolso de mano y veo que son las dos. ¿Leo habrá llegado? No tengo ningún mensaje de él… bueno, no debo preocuparme. Seguro que está al llegar, o ha llegado y todavía no me ha encontrado, es eso, estoy segura.
- ¿Qué hace una chica como tú tan sola esta noche?
- Mira tío estoy harta de que…- alzo la vista y de pronto me quedo muda. Me esperaba al típico universitario borracho y me encuentro a un Naim con traje y corbata.
- ¿Tío? – enarca una ceja. – Creo que lo pillo, me voy.
- ¡No espera Naim! – grito a la vez que agarro su mano. – Pensé que eras un universitario intentando ligar conmigo.
- Lo sé, tranquila – se ríe. – Feliz año nuevo Emma. – Con una sonrisa le correspondo.
- Feliz año nuevo Naim.
- ¿Qué haces aquí tu sola?
- No estoy sola, estoy con mi amiga Daniela, pero ha ido a por unas copas. Martina estará ligando con algún chico e Ivana está con Aaron en algún parte.
- ¿No está Leo por aquí? – pregunta extrañado.
- Él me dijo que vendría más tarde, pero aún no lo he visto – intento que mi tono suene normal, pero no voy a estar tranquila hasta que le vea.
- No creo que tarde mucho en venir, es que le gusta llegar tarde.
- Ya veo – nos reímos. – Cuando venga Dani, podríamos ir a bailar… si estás solo.
- Claro - responde.
- ¡Ya estoy aquí! – anuncia Daniela con dos copas en las manos.
- Gracias Dani – cojo la copa y le doy un sorbo. – Dani, este es Naim, Naim está es Daniela.
- Encantada – dice Dani y ambos se dan dos besos.
- ¿Vamos a bailar? – pregunto.
- Id vosotros, yo sigo algo cansada.
- Dani, no quiero que te quedes sola – me preocupa que puedan hacerle algo en esta casa de locos.
- No te preocupes por mí, ve y diviértete. Yo he visto a Martina hace un momento, así que me iré con ella, venga, iros a bailar – nos anima.
- Como veas… - digo no muy convencida.
- Un placer Daniela – se despide Naim y coge mi mano. – Emma, ¿vamos?
- Sí – asiento y nos vamos a bailar.
****
- Emma, te veo un poco distraída, ¿te ocurre algo? – pregunta Naim tras unas cuantas canciones.
- Sí, lo siento Naim. Es que, no sé por qué Leo aún no ha venido…
- ¿Quieres ir a buscarle?
- No – niego con la cabeza. – Ahora estoy contigo, y creo que te debo un baile por estar distraída, si veo que no viene saldré y le llamaré.
- Como veas – me dedica una sonrisa tranquilizadora y no necesito más para volver a sonreír y bailar con Naim otra canción.
En cuanto esta termina, saco mi móvil del bolso y sigo sin tener mensaje o llamada alguna, ¿dónde se habrá metido este hombre?
- Voy a salir – le digo a Naim.
- ¿Quieres que te acompañe?
- No es necesario, disfruta de la noche y luego nos vemos.
- Como quieras, hasta luego Emma.
- Hasta luego Naim. – Me despido y, como puedo, me dirijo hasta la salida. Es bastante difícil cuando el edificio está para reventar, yo diría que ni siquiera cabe un alfiler de la cantidad de gente que hay. Consigo salir y respiro un poco del gélido aire que recorre la calle. Cojo el móvil y llamo, espero, espero…nada. ¿Por qué no me lo coge? Cuelgo y lo vuelvo a intentar….nada. ¿Le dejo un mensaje? Sí, digo yo que en algún momento lo leerá, o al menos eso espero.
Mensaje para Leo 04:10
Leo, ¿Dónde estás? Es super tarde y aún no nos hemos visto. ¿Estás en la fiesta? Contéstame pronto por favor, estoy muy preocupada. Te quiero xx
- Vaya, vaya, al fin te encuentro – escucho que dicen detrás de mí. Me giro y se me descompone la cara, ¿¡qué coño hace Colette aquí!? No, no puede ser, esto no me puede estar pasando otra vez a mí. Ahora en serio, ¿¡en otra vida fui Hitler o alguna persona realmente malvada que desencadenó muerte y destrucción para que en esta vida me torturen de esta manera!? No Emma, céntrate, no debes caer en sus trampas, ya no.
- ¿Qué quieres? – pregunto mordaz.
- Que mal carácter tienes. He venido porque un pajarito me contó que le contaste a Leo lo que hablamos, muy mal Emma, te dije que no le contaras nada. Ahora Leo te habrá contado un montón de mentiras para tenerte en la palma de su mano.
- ¡Cállate! Colette, no quiero oírte, ¡deja de decir cosas que no son!
- Oh, pobre, Leo ha sabido engañarte bien – dice en un tono repulsivo.
- ¡No me ha engañado!
- ¿Con que no? ¿Con qué ha comprado tu perdón? ¿Te ha regalado algo? – mi mente viaja hasta el anillo que llevo en la mano.
- ¡Cállate! ¡No pienso creer nada de lo que digas!
- No me creas si no quieres – responde con aire autosuficiente. – Leo ahora mismo está ahí dentro, búscale y habla con él, pero no te dirá la verdad. ¿Quieres saber la verdad? Dentro de media hora vete a la habitación de la segunda planta, justo la que hay al fondo, ve allí y escóndete en el baño. Leo aparecerá allí y te mostrará quién es realmente.
- No te creo.
- Yo te he avisado…
Dejo a Colette tras de mí y entro dentro de la casa en busca de Leo. Confío en él, debo hacerlo si quiero que lo nuestro tenga futuro. Busco como una loca hasta que lo encuentro en la cocina.
- Leo – lo llamo mientras me acerco.
- Hola nena, por fin te encuentro – dice y me da un fuerte abrazo. Apesta a alcohol y cuando me separo veo que tiene los ojos inyectados en sangre.
- Leo… ¿estás bien?
- Perfectamente – sonríe. Suspiro ligeramente aliviada, parece que está achispado, pero no lo suficiente como para hablar mal, tambalearse o no ser consciente de lo que hace.
- ¿Por qué no me has llamado?
- Pensé que te encontraría antes.
- ¿Al menos me has buscado?
- Sí, pero mientras te buscaba he bebido con algunos amigos.
- Eso no hace falta que lo jures – respondo asqueada.
- Nena no te enfades – me dice meloso. – Lo siento, vamos a bailar, ¿quieres? Aún tenemos noche para estar juntos.
- Vamos a bailar – cedo para no arruinar la noche. Estoy algo molesta porque no haya reparado en mí en casi toda la noche, pero no quiero que esta se estropee con una pelea.
- ¡Genial! – coge mi mano y me lleva hasta el salón.
Nos escurrimos entre la gente y nos colocamos en un pequeño hueco para poder bailar. Leo me agarra con fuerza mientras se contonea a mi alrededor. Sigo molesta por el comentario de Colette y porque se haya presentado tarde, no me haya llamado y haya bebido, pero ahora que sé que está aquí me siento tranquila. Bailamos varias canciones sin descanso, y gran parte del enfado se va desvaneciendo, o al menos eso intento, pero termina volviendo cuando de reojo veo a Leo mirar las escaleras y la hora. Colette dijo que en media hora se reunirían en aquella habitación, ¡maldita sea! no la creería si Leo no se comportara así. ¿Por qué tiene que ocultarme cosas? Mi parte racional me dice que me quede donde estoy, pero necesito cerciorarme de qué es verdad y qué no.
- Leo, voy al baño – le digo al oído.
- ¿Te acompaño?
- No, quédate aquí. En seguida vuelvo. – Le doy un beso en la mejilla y subo todo lo rápido que puedo a la segunda planta. Una vez arriba, me dirijo a la habitación que me dijo Colette que, efectivamente está abierta. Entro y no hay nadie, lo sabía. Colette me ha engañado, no sé si quiera por qué me molesté en escucharla. ¡Soy idiota! Estoy a punto de salir por la puerta cuando escucho a alguien acercarse. Abro un poco la puerta y veo a Leo que se dirige hacía aquí. ¡Joder no puede verme! Busco desesperada otra salida, pero no consigo encontrar otra puerta que no sea el baño, corro hacia ella y cierro la puerta justo a tiempo.
Leo entra en la habitación y se sienta en la cama. Puedo verlo a través de la rendija de la puerta. No la he cerrado del todo para no hacer ruido. No entiendo por qué Leo esta aquí, pero al menos está sólo. O está esperando a Colette... No puede ser. ¿Por qué? Leo está mirando el móvil y cuando está a punto de levantarse entra alguien.
-Hola Leo - esa voz chillona es claramente la de Colette. Leo no responde, la observa fijamente sin separar sus labios. - No estés tan serio hombre, estamos celebrando el año nuevo. ¿Recuerdas cuando lo celebramos juntos en París? Nunca olvidaré aquel comienzo de año cuando me hiciste gritar después de hacerme....
- Colette no he venido para recordar viejos tiempos. ¿Para qué me has hecho venir? - a pesar de haber bebido Leo se muestra muy sereno.
- He visto a Emma - dice muy seria de golpe. El corazón me da un vuelco y a Leo se le descompone la cara.
-Colette, ¿qué le has dicho? - Su tono muestra amenaza.
-La verdad. Leo deja de engañarla de una vez. Ella se cree que la amas y ambos sabemos que no es verdad.
- No hables de lo que no sabes.
-Si lo sé, no la amas. Y ella creo que tampoco te ama a ti, aunque he de reconocer que te es fiel. Sigue a tu lado aún cuando le conté que la última vez que estuviste aquí con ella pasaste gran parte de la noche conmigo.
-¿Qué? - parece asustado. - ¡No tenias derecho a contarle eso! - mi corazón se encoje. Entonces es cierto, estuvieron juntos.
- Vamos tampoco es para tanto Leo. Ella sigue confiando en tu palabra a pesar de que no le has contado todas las veces que nos hemos visto. - Un nudo se instala en mi garganta y me está siendo imposible respirar a cada palabra que dicen.
- Y no lo sabrá – sentencia. - Ella es feliz sin saberlo. Colette ni se te ocurra decirle nada - amenaza.
- No hace falta, no seré yo quien se lo diga - sonríe maliciosa. - Leo, Leo, Leo... - dice mientras se acerca a él y ambos encuentran a escasos centímetros. Ella de pie y Leo sentado en la cama. - Vuelve conmigo. Sabes que yo te convengo más que ella.
-Colette yo... -duda. ¿En serio está dudando? Me tapo la boca para evitar emitir cualquier sonido mientras lucho por no derramar ni una sola lágrima de mis ojos.
- No lo hagas más difícil, sabes que quieres volver conmigo. Lo nuestro fue algo especial - su voz está cargada de deseo y se agacha para estar a su altura y mirarlo a los ojos. - No puedes resistirte... - susurra y junta sus labios con los de Leo.
Regalo de Emma

2 comentarios:

  1. HOla!!
    soy tu visita 2000!
    Me ha encantado este capítulo. Escribes muy bien!!
    besos
    entrelibrosm.blogspot.com.es

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    1. ¡Que ilusión! Muchas gracias por visitar mi blog, no sabes lo feliz que me hace saber que te ha gustado el capítulo.
      Tu apoyo es importante para mi, ¡Muchas gracias! Besos! ;)

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