lunes, 18 de abril de 2016

Capitulo 35

23 de Diciembre
Ya nos han entregado las notas. Mis calificaciones han sido casi todo sobresalientes y como recompensa mamá y papá me dejarán la casa para hacer una fiesta de pijamas con las chicas. Están deseando que les cuente mi fin de semana, ya que aún no he tenido la oportunidad de hacerlo. Por suerte, ya he terminado casi todo mi trabajo y solo debo llevarme algunas cosas para hacer en Navidad. Tampoco he podido hablar con Naim a pesar de haberle llamado estos días, ya que siempre saltaba el contestador. Una de las cosas buenas es que Colette no ha aparecido por el instituto. Quizá se ha ido a pasar la navidad a casa o no ha querido venir a clase porque ya han terminado los exámenes. En todo caso, me alegra no verle la cara. Con Leo ha sido todo más o menos normal, nos hemos estado escribiendo estos días y hemos quedado en pasar la Nochebuena en el local de David, pues dice que se ha currado un montón la decoración.
Suena “Simple man” de Lynyrd Skynyrd. La ha puesto Alex hace un momento, después de desaparecer de mi cuarto para ir al baño. Mamá y papá se fueron a casa de África y se quedaran hoy a dormir para que tenga mi fiesta de pijamas. Llamé a Alex en cuanto ellos se marcharon, y nada más llegar, nos encerramos en mi cuarto. Nos tumbamos en la cama y, como en los viejos tiempos, escuchamos música mientras hablamos. Alex ya sabe lo ocurrido este fin de semana, y me ha pedido con detalles mi primera vez, me he puesto colorada, pero al final le he contado algunas cosas.
- Emm, ¿en qué piensas? – Alex está en la puerta observándome, entra y trae consigo un bote de helado. Ese fue el que trajo Leo, lo olvidamos por completo, pero bueno, ya comprare un sustituto.
- Pienso en lo caótico que es todo – suspiro. - ¿Cómo mi mayoría de edad ha pasado de ser lo mejor de mi vida a una locura total?
- No lo sé – se encoje de hombros y se sienta a mi lado. - ¿Cuchara? – me ofrece. La acepto y abro el bote de helado.
- ¿No ibas al baño? – pregunto y me meto una cucharada en la boca.
- Y he ido, pero pensé que querrías esto – dice mientras coge una cucharada.
- Siempre quiero chocolate, mmmm, está delicioso – me relamo.
- Aún no me creo que este finde te hayas desvirgado – dice Alex de pronto.
- ¡Por favor no lo digas así! – lo riño.
- Es mejor decirte eso ha decirte que te lo has foll…
- Déjalo Alex – le doy un codazo para que calle de una vez.
- Bueno, sigue sin gustarme ese tío, pero al menos ya te ha incluido en el círculo de vida sexual activa. ¿Quieres que te cuente lo que nos gusta a los hombres? Así la próxima vez que lo hagas se correrá antes de que le dé tiempo a bajarse los pantalones – dice entre risas. En seguida me pongo colorada. ¡Alex no tiene vergüenza!
- No es necesario…- digo entrecortadamente. – Por cierto, dentro de poco vendrán las chicas, ¿quieres quedarte aunque sea para cenar?
- ¿Solo para cenar? – parece desilusionado.
- ¿Quieres quedarte a dormir? – pregunto perpleja.
- Bueno, si vais a ver pelis, podrías poner una de miedo, así en las escenas fuertes os abrazaríais a mi – fantasea.
- ¡Menos lobos caperucita!
- Puedo soñar – se ríe. – Si pedís pizza me apunto, después iré a casa a hacer skype con Aundrey.
- ¿La echas de menos?
- Mucho – dice sincero – pero quiero decirle que no voy en el vuelo de mañana.
-¿Por qué? ¿No vas a casa?
- Emm, si voy, pero le diré que no para darle una sorpresa.
Alex se va mañana a casa para pasar la navidad, y no volverá hasta el ocho de enero. Se le echará de menos por aquí….Suena el timbre y aparecen las chicas con sus mochilas listas para una noche de salón de belleza y cotilleos.
- ¿Alex también se queda? – pregunta Ivana.
- Se quedará solo para cenar – informo.
- Quédate, total, te vas mañana a casa, ¿no? – me sorprende que Martina haya dicho esto, pensé que no me escuchaba cuando lo comenté el otro día.
- Si Emma me deja el portátil, puedo hacer skype rápido y quedarme.
- Alex, puedes hacer skype en mi cuarto mientras nosotras estamos aquí en el salón.
- ¡Guay! ¡Noche de chicas y Alex! – grita con emoción. Todas nos echamos a reír y preparamos las cosas para nuestra fiesta.
Al final hemos hecho lo que Alex quería y hemos pedido pizza, tenemos nuestros pijamas puestos y Alex ha subido a mi cuarto para hablar con Audrey, dejándonos algo de intimidad para hablar. Dani me está haciendo las uñas mientras Martina le hace una trenza de espiga a Ivana y yo les relato mi fin de semana.
- Ay Emma, estoy tan orgullosa, por fin sabes lo que es el sexo – dice Martina con orgullo.
- Guau, no me creo que Leo hiciera todo eso, ha tenido que ser un fin de semana mágico – Daniela siempre ve lo bonito de cada situación.
- Sí…- suspiro soñadora. – Ha sido un fin de semana mágico, pero….
- ¿Pero? – preguntan las tres al unísono.
- Leo y yo nos dijimos que nos queríamos mientras lo hacíamos
- ¿¡En serio!? – chillan otra vez al unísono.
- ¿Y eso por qué tiene motivo para un “pero”? – pregunta Dani.
- No debería de haberlo, el pero viene al domingo por la tarde, cuando volvimos a casa. Estaba a punto de decirle que le quería cuando recordé algo…
- ¿El qué? – pregunta Ivana.
- Naim me hizo un regalo…
- ¿Y qué? Emma, por el amor de Dios, somos tus amigas y puedes contárnoslo todo. ¿Podrías contarlo todo de seguido y dejar de contar las cosas a cuenta gotas? – estalla Martina.
- Vale, vale – suspiro. – Invité a Naim, un amigo de Leo con el que he hecho amistad, a mi cumpleaños, y me hizo un regalo. No lo abrí hasta el domingo porque Leo dejó mi bolso en el coche. Y bueno, cuando fui a decirle que le quería recordé de pronto el regalo. Me puse nerviosa al pensar que podría haberlo perdido, pero estaba ahí y cuando lo abrí no pude dar crédito de lo que vi…. – alargo la mano y cojo la cajita donde está el collar. – Aquí está y tiene pinta de caro… no sé por qué Naim se ha gastado tanto dinero en mí… y no puedo aceptarlo. En cuanto lo vi no pude pensar en otra cosa que fuera en hablar de inmediato con Naim y no le dije nada a Leo, él cree que me lo ha reglado Alex…He intentado llamar a Naim pero no me lo coge y tampoco me responde a los mensajes. Encima estuvo aquí el sábado, me lo dijo mi madre.
Las chicas no dicen nada, Daniela es quién coge la cajita y la abre. Cuando saca la cadena todas ahogan un grito y lo observan con los ojos como platos.
- Emma, es preciosa…- murmura Ivana.
- No puedo creerme que te haya regalado algo tan precioso – dice Dani mientras lo roza con los dedos.
- ¡Y lo que yo no puedo creerme es que tengas tanta suerte y te lleves a todos los buenorros de calle! ¡Y encima te llevan de finde por ahí, te acuestas con uno y otro te regala joyas! ¿¡Y dónde quedo yo!? – dramatiza Martina.
- ¡Por favor Marti no digas eso! – me revuelvo incómoda. Sé que es su forma de bromear, pero no me gusta que se quede en ese aspecto tan superficial.
- Era una forma de hablar mujer – se ríe. – Pero debes darme la razón en que te los llevas de calle.
- No es así...Leo puede, pero Naim es solo un amigo.
- ¿Solo un amigo? Emma, cariño, conozco poco a Naim y se le ve un buen chico, pero un regalo así…- duda Daniela.
- Naim es un chico fantástico – interviene Ivana. – Cuando hablé con él en tu cumpleaños me pareció un chico muy simpático. Y Aaron me lo confirmó también, no tienes por qué preocuparte Emm. Es un chico centrado y aunque no le va tener novia, trata muy bien a las chicas. Aaron dice que cuando una chica le cae bien es considerado con ella, así que no te rayes por el regalo.
- ¿Y por qué no me coge el móvil? – pregunto.
- Para eso no queda muchas respuestas. Aunque una de ellas podría ser que era un regalo de despedida.
- ¿De despedida? – pregunto a Martina.
- Sí – dice esta. – Sabe que nunca podrá tenerte, así que te regala eso como símbolo de despedida para luego alejarse de ti.
- Martina y sus teorías locas señoras y señores – ríe Ivana.
- Puede que tenga el teléfono roto Emm, no le des más vueltas – me tranquiliza Daniela.
- Espero que sea así – suspiro. No debería preocuparme más de esto, debería estar pletórica por mi fin de semana.
- Y volviendo a Leo – retoma Martina, - ¿Qué pasó después? ¿Cómo fue vuestra despedida?
- Apenas hablamos durante el trayecto, y cuando nos despedimos no quería irme – digo sincera. – lo había pasado tan bien que no tenía ganas de volver a la realidad.
- Normal – me dan la razón.
- Leo me insinuó que quería volver a hacerlo antes de despedirnos…. – las tres me observan con ganas de saber más y prosigo. – Yo le dije que no estaba de humor, cosa que era cierta. Pero él no aceptaba un no como respuesta y empezó a meterme mano – noto como mis mejillas se enciende. – como le pedí varias veces que parara porque alguien podía vernos, me llevó a un parking subterráneo que hay aquí cerca, pero conseguí convencerlo para no hacerlo.
- Emma, no puedes negarte cuando se presenta la oportunidad – me regaña Martina.
- ¡Leo es un chico realmente salvaje! – exclama Ivana. - ¿Cómo puede ser tan romántico y luego querer hacerlo en un aparcamiento?
- ¡Ivana no seas tonta! – chilla Martina. – Mirad, lo que hizo Leo es algo completamente normal. Los hombres son así, una vez que prueban el sexo se vuelven adictos. Unos más que otros, pero al fin y al cabo, todos piensan más con lo que tienen entre las piernas que con el cerebro. Leo se portó porque quería desvirgar a Emma, pero una vez conseguido y ahora que la ha probado, obviamente va a querer más, y eso Emma, no puedes reprochárselo. Deberías agradecer que al menos se contenga, otro en su lugar ni te hubiera escuchado, te hubiera quitado las bragas y te habría abierto de piernas antes de decir amén.
Las palabras de Martina, aunque duras, son ciertas. No puedo reprocharle a Leo que quiera mantener relaciones conmigo, es un hombre en plena etapa de actividad sexual, y sé que se está conteniendo mucho conmigo, tal vez sea algo injusta después de todo. Pero no puedo hacerlo con él si en mi mente hay otra persona….
Se establece un silencio sepulcral en la habitación tras las palabras de Martina, me encantaría cambiar de tema, pero lo único que tengo más a mano es lo de Colette y Lucas, y eso no me atrevo a decírselo a ellas todavía. Primero debería saberlo Leo, ¿no? ¡Dios! Necesito decírselo de una vez en vez de hacer como si no pasara nada. Recuerdo entonces la mini fiesta que tuve con mis padres, Afri, Fran y Alex en casa y me doy cuenta de que no les he dicho a las chicas el regalo de mis padres.
- Chicas, ¿a que no sabéis que me han regalado mis papis? – digo muerta de la emoción.
- Que cambio tan radical Emm – dice Martina.
- ¿Qué, qué? ¡Cuenta! - pide Ivana con ilusión. Daniela asiente con una sonrisa para invitarme a hablar y dejar el tema chicos y sexo a un lado. Me levanto y me acerco hasta un estante donde dejé una cajita y se la acerco a las chicas.
- ¡Mirad! – abro la cajita, dejando ver las llaves de un coche y las tres abren los ojos como platos.
-¿¡Te han regalado un coche!? – exclaman las tres al unísono. Asiento y Daniela coge las llaves aún sin creérselo.
- Emma, pero todavía no tienes el carnet – dice Dani aún observando las llaves.
- Todavía, pero dentro de poco voy a examen – explico con una sonrisa.
- ¿Ya? – pregunta Ivana. Solo le dije a ella que había empezado a ir a la autoescuela unos meses atrás. Quería sacarme el carnet lo antes posible para comprarme el coche en cualquier momento y al final ha sido papá quién me ha dado la sorpresa a mí.
- Sí. El teórico estuvo chupado y antes de que el profesor terminara el temario yo me presenté a examen.
- ¿Pero eso se puede hacer? – pregunta Daniela escéptica.
- No lo sé – me encojo de hombros. – Yo me presenté el día del examen y ya está.
- Sigo sin entender cómo puedes con todo y encima te metes en más fregados – dice Martina. – Por cierto, ¿Qué coche es?
- Yo quería un Toyota auris – como el de Naim. – Pero al final mi padre me ha regalado algo más “manejero” según él. Es un Citroën C4 de color plateado. Lo tengo en el garaje y es precioso – suspiro soñadora. - Estoy deseando cogerlo.
- Ya te he dicho que puedo darte una vuelta cuando quieras – escucho a mis espaldas. Alex está apoyado en el marco de la puerta y me observa con una sonrisa. Él ya se sacó el carnet y no deja de chincharme para coger mi coche antes que yo.
- ¡Ni hablar! – grito y Alex empieza a reír.
- Vale, vale – se acerca y se sienta a mi lado. – Hagamos algo divertido – dice con una sonrisa de oreja a oreja.
Pasamos el resto de la noche hablando de tonterías, bebiendo cervezas y viendo pelis hasta que decidimos ir a dormir para que Alex durmiera un rato antes de irse al aeropuerto. Después de echarlo a suertes Alex y yo dormimos en mi cama mientras que las chicas duermen en la cama de matrimonio de mi hermana. Les he dicho que podía dormir en la habitación de mis padres y alguna de ellas en mi cuarto, pero al final se han negado alegando que la cama de África es lo suficientemente grande para las tres.
A las ocho y media Alex y yo dejamos a las chicas durmiendo para ir primero a su piso a recoger su maleta y después lo acompaño hasta el aeropuerto. Pronto cogerá el avión. así que nos despedirnos mientras esperamos al aviso de embarque.
- Alex…. te voy a extrañar – digo mientras me apoyo en su hombro.
- Y yo a ti Emm…- dice con la voz apagada, pero se recupera y empieza a hablar en un tono más alegre – pero tranqui, solo estaré fuera dos semanas. Se pasarán volando.
- Lo sé, pero aún así… - me detengo. El labio ha empezado a temblarme y sé que pronto empezaré a llorar. No puedo evitar recordar nuestra última despedida y todo el tiempo que estuvimos sin saber del otro.
- Vamos Emm, ni se te ocurra llorar, ¿eh? – intenta animarme. Antes de que pueda responder el altavoz me interrumpe.
“Última llamada para los pasajeros del vuelo A- 265 con destino al aeropuerto de Heathrow, Londres.”
- Me llaman – suspira Alex. Ambos nos levantamos y vamos hasta la puerta de embarque cogidos de la mano. Le estoy agarrando con mucha fuerza pero Alex no dice nada, al contrario, él también me tiene agarrada con fuerza. Se gira para mirarme con cierta tristeza, aunque intente disimularlo, sé que también recuerda nuestra última despedida.
- Alex yo… - empiezo a sollozar y Alex me rodea con sus brazos. Me agarra con fuerza y me acaricia la cabeza mientras me susurra que no llore. – Te echaré de menos….
- Emma por favor, deja de llorar – vuelve a repetirme. – Que no me voy a América mujer, estoy aquí al lado – intenta animarme. – Y en dos semanas volveré otra vez para darte por saco todos los días en casa – se ríe y me uno a él. Me separa ligeramente para poder verme a la cara. – Eres pésima para las despedidas.
- Si lo sabes entonces no te vayas – le digo haciendo un mohín. Alex sonríe y pasa sus manos por mi cara para quitarme las lágrimas.
- Emma, no olvides esto, te quiero mucho, ¿vale? Eres la persona que más quiero en este mundo, así que prométeme que estas dos semanas no te vas a meter en ningún lío, ¿vale? Si ocurre algo, cualquier cosa, me vas a llamar. Y si tengo que reventarle la cara a alguien, vendré nadando si es necesario. ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo – sorbo ligeramente por la nariz y vuelvo a abrazarle. Alex no se da cuenta del pilar tan fuerte que ha sido siempre en mi vida. Puede que estos últimos años hallamos estados separados, pero la hermandad que nos une se ha hecho aún más fuerte si cabe. No sé si podré prometerle que no me meteré en líos, pues el tema con Leo está pendiente, y sé que cuando lo hable, le necesitaré más que el aire que respiro.
- Disculpe, pero debe subir ya – interrumpe una azafata. Alex y yo damos por finalizado el abrazo y ambos nos observamos con una sonrisa.
- Hasta dentro de dos semanas Emm.
- Hasta dentro de dos semanas Alex – me despido. Alex se acerca y me da un beso en la mejilla y yo agarro su mano con fuerza antes de soltarla y ver como se aleja.
- Su novio volverá pronto, no se sienta triste – me dice la azafata. La observo y lejos de corregirla en su error, asiento mientras las lágrimas vuelven a inundar mi rostro. Sé que soy una dramática y que son solo dos semanas, pero la última vez en cada ocasión que se mudaba siempre decía cosas como “esta será la última” o “volveremos pronto”. Esa última fue de cuando se mudaron a Londres….
****
Pasé la mañana con las chicas que estuvieron conmigo hasta la tarde, pues mamá las invitó a quedarse a comer. No querían dejarme sola sabiendo que acababa de despedirme de Alex, parece una chorrada, pero lo encuentro todo más silencioso cuando él no está. Aunque creo que no soy la única, papá también echa de menos sus largas charlas de fútbol.
He quedado con las chicas en que nos veríamos esta noche, primero nosotras solas y después nos reunimos con los chicos en el local de David. Mamá ha dicho que África y Fran vendrán pronto y pasaran aquí Nochebuena y Navidad. Observo el conjunto para esta noche, vestido y tacones negros. Mis uñas pintadas de rojo destacan junto con mi melena rubia con tirabuzones caídos. Como último detalle, me he puesto el colgante de Naim.
Paso la tarde decorando el árbol de Navidad junto a África mientras mamá prepara la cena, como es costumbre todos los años. Me hubiera gustado que Alex se hubiera quedado, pasar las navidades con él era muy divertido, pero este año, no solo extraño eso, sino que una parte de mi le gustaría hacer esto mismo con Leo, y mi yo interno me dice que con Naim también. Le he cogido mucho cariño a pesar de que nos conocemos desde hace poco, aunque no puedo evitar sentirme algo triste, ya que no me coge las llamadas y eso me tiene bastante preocupada. Espero verle pronto y darle las gracias por el collar.
Lo que pensé que sería una velada bastante tranquila, terminó siendo una cena de lo más animada. Al final resulta que mis abuelos han venido de sorpresa también, aunque mamá me ha dicho que hasta Nochevieja no podré ver a toda la familia ya que mis tíos están fuera de la ciudad.
No salgo de casa hasta más de las doce y media con tanto alboroto como hay en casa. Me reúno con las chicas en un punto intermedio de la casa de cada una y nos dirigimos a la zona donde está toda la fiesta. Pasamos un rato por los pubs que solemos frecuentar cuando hacemos noche de chicas, donde bebemos, bailamos y bueno, Martina coquetea, hasta que Ivana recibe una llamada de Aaron diciéndole que ellos acaban de llegar al local de David y que o nos esperan allí, o nos recoge en su coche.
- Ivana guarda el móvil, aquí nos lo estamos pasando bien. Olvídate de tu novio una noche – dice Martina mientras le da un último repaso con la mirada a un chico que parece que la desnuda con la mirada.
- No empieces Marti – regaña Daniela.
- Vamos Martina, es Nochebuena, hay tíos buenos en todos lados. Además, ya son – saco el móvil y veo un mensaje de Leo y la hora. – Casi las tres de la mañana.
- Aaron dice que está de camino. En breves nos recoge – dice Ivana con su habitual sonrisa.
Efectivamente, a los pocos minutos Aaron nos recogió en su coche. Ivana se sentó de copiloto y nosotras detrás mientras Martina se quejaba por abandonar a un bombón que no dejaba de mirar. Llegamos al local de David y mientras Aaron e Ivana buscaban aparcamiento, las demás nos adentramos en busca de calor. Dejamos nuestros abrigos en el ropero y terminamos desperdigadas. Martina se fue a buscar “un rollo navideño” y Daniela empezó a hablar con David. Como me he quedado sola, me dedico a buscar con la mirada a Leo, al que encuentro charlando con Naim….
Alex se acerca, me da un beso en la mejilla y yo agarro su mano con fuerza antes de soltarla y ver como se aleja 

No hay comentarios:

Publicar un comentario