lunes, 21 de marzo de 2016

Capitulo 31

Después de mi encuentro con Lucas el miércoles, no he dejado de pensar en qué se basa mi relación con Leo. Verdades a medias o mentiras completas…nada tiene sentido. ¿Debo fiarme de las palabras de Colette, su ex novia y de Lucas, un chico al que no conozco de nada y que intenta meterme ficha cada vez que me ve? No sé nada de Leo, y según me dijo, su ausencia es por motivos de trabajo. ¿Por qué no me ha llamado? Ni siquiera contestó mi mensaje del otro día con los planes para la fiesta. No quiero discutir con él en mi cumpleaños, pero no me va a dejar más remedio si no se manifiesta pronto. Solo falta un minuto para dejar de tener diecisiete y entrar en la mayoría de edad. ¿Las cosas serán distintas cuando sea adulta? Tal vez los dieciocho me den la madurez necesaria para sobrellevar todo esto. Además, tendré edad para beber legalmente, sacarme el carnet y…bueno, para el sexo no hay edad pero… ¿mi primera vez será con Leo? A veces creo que sí, otras que no. Leo y yo somos una inconstancia demasiado desestructurada como para poder decir que somos una pareja. Últimamente lo parece más Naim que él… “Heart Skip A Beat” de Olly Murs interrumpe mis pensamientos y cojo el teléfono si mirar quién es.
- ¿Sí?
- Feliz cumpleaños nena –oigo al otro lado de la línea.
- ¡Leo! – chillo y rápidamente me tapo la boca. Debería ponerle una canción determinada en vez cambiar tanto de tono y evitaría estos sobresaltos. El corazón me va a mil por hora. ¡Por fin se digna a volver a aparecer!
- Nena – vuelve a llamarme. – Perdona por haber estado algo ausente pero es que he tenido mucho trabajo.
- Siempre estás ocupado – refunfuño.
- Tú también puedes llamarme y hablar conmigo.
- No me respondes cuando lo hago.
- Si lo hago.
-No, no lo haces – sigo con mi mohín de niña enfadada.
- Nena, no he llamado para discutir – me recuerda. – He llamado porque quería ser el primero en desearte una feliz mayoría de edad y además saber cómo estabas.
- Me siento enfadada y abandonada, pero gracias por la felicitación.
- Vamos no estés de morros – me intenta suavizar con voz melosa. – Estoy seguro que después de mi sorpresa se te pasa todo el enfado.
- ¿Qué sorpresa? – ahora ha conseguido captar toda mi atención.
- Ya lo verás.
- No, por favor, quiero saberlo – suplico. Odio que la gente me esconda cosas.
- Si te lo cuento ya no será una sorpresa. – se ríe. - Quería raptarte esta noche y que fueras mía todo el fin de semana, pero mañana tienes tus últimos exámenes y tu fiesta. Así que, me guste o no, no puedo secuestrarte.
- ¿En serio ibas a hacer eso? – me he quedado a cuadros.
- Sí, bueno, ese era mi plan en un principio pero ¿qué mejor que secuestrarte después de tu fiesta? Este va a ser mi único adelanto, así que prepara una maleta y una excusa para venirte conmigo.
- ¿No lo dirás en serio? – no me lo puedo creer.
- Completamente – me dice ahora muy serio.
- Vale, vale. Prepararé una maleta y una excusa – cedo con una sonrisa. Mi corazón sigue latiendo fuertemente, estoy realmente emocionada y a la vez nerviosa. ¡Vamos a tener una escapada! Será genial…. ¿aun cuando te ha abandonado y te han dicho cosas sobre él? Mi yo interno me saca de quicio cuando me recuerda esas cosas. Ya tendré tiempo de hablarlo con él. Tenemos un fin de semana por delante.
- ¡Estupendo! Entonces, nos vemos esta noche en tu fiesta.
- Podrías recogerme e ir a comer juntos – tengo muchas ganas de verle.
- No. – dice seco y eso no me gusta. – Quiero decir, que no puedo. Aún estoy ocupado, nos vemos esta noche, y después estaremos juntos hasta el domingo.
- Está bien…- contesto algo triste. Odio que me excluya de esa forma. Su trabajo es demasiado absorbente.
- No estés triste, prometo compensarte. Hasta luego y…feliz cumpleaños nena.
- Gracias….hasta luego Leo.
****
Oficialmente han terminado los exámenes de final del trimestre, tengo una maleta al lado de la puerta de mi cuarto y estoy terminando de ponerme un vestido exclusivo de Martina para la ocasión. No puedo creerlo, ¡ya tengo los dieciocho! He esperado este momento durante mucho tiempo y ahora que ha llegado…no sé como sentirme. Le he dicho a mamá que dormiré en casa de Alex esta noche y el resto del finde estaré con mis amigas. No le ha hecho mucha gracia, pero dado que es mi cumpleaños y ya he terminado todos mis exámenes, he conseguido que acceda.
- Emma, ya casi es hora de irte, Alex está aquí – chilla mamá desde la planta de abajo.
- Ya voy – contesto. Me hecho un último vistazo en el espejo. Maquillaje perfecto, pelo, uñas, dientes, todo perfecto. El vestido es demasiado sexy para mi gusto pero no quería rechazarlo, a fin de cuentas, es el regalo de Martina. Observo otra vez la maleta, he cogido una grande para poder meter todo tipo de ropa, no sé con qué me encontraré, así que he cogido de todo por lo que pueda ocurrir… Bajo con la maleta hasta el salón de donde provienen las voces.
- ¡Emma, que guapa estás! – exclama mamá nada más verme. – ¿Ese es el vestido que te ha hecho Martina? Esta niña tiene un don para el diseño – la alaba mientras me observa con detalle.
-¿No crees que es un poco…provocativo, hija? – señala papá algo disconforme.
- ¡Oh vamos, Ricardo! Yo vestía así o peor a su edad, ¡déjala! – mamá me deja perpleja en todos los sentidos. Alex me sigue observando con la boca abierta pero sigue sin decir nada. Dejo la maleta a un lado y me acerco hasta él.
- Alex, ¿te gusta? – sé que es la única persona que me dirá con total sinceridad si me queda bien o no.
- Emma… - se revuelve incómodo. Seguro que no me queda bien. – Te lo digo fuera - dice en voz baja para que solo lo oiga yo.
- Tenemos que haceros una foto antes de iros – nos interrumpe mamá. Busca su cámara y nos hace como mil fotos antes de que podamos salir por la puerta.
- ¡Pasadlo bien chicos! Por favor, tened cuidado y no bebáis mucho – se despide mamá.
- Emma, te daremos tu regalo cuando vuelvas – dice papá. Al ver que me pongo de morros se explica. – Ese es tu pequeño castigo por querer celebrarlo con tus amigos antes que con tus padres y tu hermana. Como te vas hoy, lo celebraremos cuando vuelvas.
- Esperaré. Hasta luego papá, hasta luego mamá. – Alex y yo nos despedimos y caminamos hasta el local de David.
- ¿Y la maleta? – pregunta Alex.
- Resumiendo, si preguntan, esta noche me quedo en tu casa y el resto del finde lo paso con las chicas y contigo. Pero en realidad Leo me tiene una sorpresa de cumpleaños y no sé nada.
- Emma, ¿en serio sois solo amigos? Tú y yo somos como hermanos y yo solo te he regalo ropa.
- Alex no es eso, es que él ha planeado esto y no he sabido decirle que no. Estamos intentándolo, a ver si podemos ser una pareja, ¿vale? – Alex pone mala cara, pero no le dejo replicar. – ¡Eh! Es mi cumpleaños y no quiero ni malos rollos, ni que me regañes, ni nada por el estilo. Lo que quieras decir lo reservas para cuando vuelva.
- Está bien – cede de mala gana. – Por cierto, no quise decirte nada porque Alicia y Ricardo estaban delante pero… el vestido es….realmente sexy.
- ¿Mucho? Le dije a Martina que no se pasara, debería darme la vuelta y cambiarme de ropa o… - empieza a cundirme el pánico, pero Alex me agarra por los hombros para que le mire.
- Emm, tranqui. En ningún momento he dicho que sea malo, todo lo contrario… estás tan jodidamente buena con ese vestido que todos los tíos se darán de tortas para irse contigo esta noche. No quería decir delante de tus padres que, por primera vez desde que nos conocemos, he tenido pensamientos realmente sucios contigo – se muerde el labio inferior. Le observo con la boca abierta y le pego un puñetazo.
- ¡Eres un pervertido!
- Nunca dije que no lo fuera – se ríe mientras se frota el brazo. El resto del camino hasta el local, Alex continúa haciendo bromas obscenas sobre mi ropa. Cuando entramos en el local, las luces se encienden y un “Feliz cumpleaños Emma” perfora mis oídos. Es pronto y sin embargo, todo el mundo está aquí, una sonrisa ilumina mi cara al ver a todos mis amigos y la decoración tan bonita que han hecho. Han puesto una temática que refleja el invierno. Tonos blancos, adornos de copos que cuelgan del techo. Está todo alucinante. Han colocado todas las mesas en un sitio y la han llenado de comida y bebida. Alex me quita la maleta para dejarla en el almacén de David, mientras, las chicas corren hasta mí.
- ¡Feliz cumpleaños! – me chillan entre abrazos.
-Gracias chicas, sois las mejores amigas que una puede tener – las abrazo con más fuerza. Se separan y me observan con unas sonrisas radiantes.
-Emma, hemos colocado todos tus regalos en aquella mesa del fondo – señala Daniela.
- Casi todo el mundo está ya aquí, así que vamos a poner a música – dice Ivana. – Voy a avisar a Aaron – hace un ademán de irse.
- Espera Ivana – la detiene Martina. – Antes de que continúe la fiesta, quítate ese chaquetón y presume de tu modelo “Martina”. – entre risas me quito el chaquetón y dejo al descubierto el modelito. – Genial… soy genial – Martina finge que se seca una lágrima al contemplar su obra de arte.
- ¡Qué sexy! – exclaman Daniela e Ivana al unísono.
- Bueno, bueno, dejadlo ya chicas – me sonrojo levemente, - ¡Qué comience la fiesta! – exclamo y todo el mundo me vitorea. A los pocos segundos empieza a sonar música y la gente empieza a disfrutar y a beber. Cada poco, se me va acercando la gente para felicitarme, pero quienes yo realmente quiero ver, todavía no han aparecido. ¿Vendrán?
La fiesta empieza a tener fuerza y pronto estará en su pleno apogeo. Ya he hablado con todos los invitados y he dado gracias por la cantidad de regalos que hay, …aunque aún no sé cómo me los llevaré a casa. He tomado una copa y comido algo entre persona y persona. Me encuentro un poco abrumada ante tanta atención, por lo que en un momento de distracción consigo escabullirme y salir un poco. El aire gélido azota mi piel desnuda en cuanto abro la puerta, ¡menudo frío! Ya le dije a Martina que se había pasado con el vestido. Respiro un poco de aire y en cuanto me siento recobrada, decido entrar, pero algo me lo impide.
- Hey, ¿estás en la fiesta? – pregunta una voz. Me giro y veo a Leo. Se ha puesto un pantalón negro y una camisa blanca. ¡Dios! Está muy sexy con ella. Su pelo, como siempre lo lleva alzado hacia arriba y está bien afeitado, porque sabe que me gusta así. Él también me observa atónito de arriba abajo. - ¿Emma? – silba con los dientes. – Joder, ¿Qué llevas puesto?
- ¿Te…te gusta? – pregunto tímida. Se acerca rápido hasta mí y me envuelve en un abrazo.
- Estás realmente sexy…. ¿no tienes frío?
- Un poco – reconozco. – Martina me hizo este vestido y no pude negarme a ponérmelo hoy. Es demasiado sexy para mí…
- No digas eso – me aparta y me levanta la barbilla para que le mire. – Estás increíble nena. – Mira rápido a nuestro alrededor y me da un beso rápido en los labios. –Te he echado de menos.
- Yo te he echado muchísimo más…la fiesta está genial, pero me sentía abrumada con tanta atención – me río.
- Eres la cumpleañera, es normal que tengas tanta atención. – me separa de él y mira por donde ha venido. – Naim está al llegar. No sabía que le habías invitado.
- Sí, ¿te molesta? – pregunto con cierto temor.
-En absoluto – me responde con una sonrisa. – Es mi colega y hemos venido juntos, míralo – señala. – Naim aquí. – Naim lleva un jean ajustado y una camisa blanca. Su pelo está revuelto y se ha dejado su barba de pocos días. Este hombre es la sensualidad personificada.
- Hola – se acerca a nosotros. – Feliz cumpleaños Emma – me dice con una sonrisa y me da dos besos. Al separarse se percata de mi vestido y su mirada se ha hecho más penetrante. – Estás…muy guapa está noche… - es lo único que me dice. ¡Maldita Martina y su concepto de sexy!
- Gracias – digo algo sonrojada ante tanta atención masculina. - ¿Entramos? – pregunto en un intento de que ambos dejen me mirarme.
- Sí… -responden ambos con voz ronca. Entramos en la fiesta y otra vez me engulle la gente con “baila conmigo”, “¿has visto mi regalo? Espero que te guste” y “¿te lo estás pasando bien?”. Observo a Leo y Naim con cierta angustia porque acaban de llegar y quería charlar un rato con ellos, pero ambos se encogen de hombros y me dejan que disfrute de la fiesta. Después de casi dos horas dando vueltas, consigo sentarme en una silla.
- ¿Puedo acompañarte? – alzo la vista y asiento con una sonrisa a Naim. Se sienta a mi lado y le da un sorbo a su copa.
- ¿Disfrutas de la fiesta?
- Mucho, aunque es la primera vez que me dejan sentarme.
-¿Sabes dónde está Leo?
- La última vez lo vi hablando con Aaron, quise acercarme a hablar con él, pero Daniela y Alex me secuestraron para bailar con ellos.
- ¿De verdad? – se ríe. – Entonces disfrutaré del momento antes de que alguien te rapte.
- Me parece bien – chocamos nuestras copas y damos un sorbo a nuestras bebidas.
- Emma, antes de que se me olvide – echa mano a su bolsillo y saca una bolsita. – Ten, es tu regalo.
- ¿Qué? ¡Naim no hacía falta que me regalaras nada! – Es mi cumpleaños pero tampoco nos conocemos tanto como para que me haya hecho un regalo.
- Emma, es solo un detalle. Lo vi y pensé que te gustaría. Acéptalo por favor – agita la bolsita delante de mí y la cojo.
- No tenías por qué hacerlo… - sonrío tímida. - Muchas gracias – cojo mi bolso y lo guardo para que esté seguro.
- De nada – me devuelve la sonrisa. - Sé que te acabas de sentar pero… ¿me concedes un baile?
- Encantada – acepto. Luego iré a buscar a Leo, apenas hemos tenido tiempo de hablar desde que ha llegado y cada vez que intento acercarme alguien me lo impide. Naim coge mi mano y me lleva hasta donde un grupo de gente baila como si no hubiera mañana con el tema “Hey Mama” de David Guetta. Naim suelta mi mano y bailamos varias canciones hasta que me excuso para ir al baño. Cuando estoy a punto de entrar, me agarran del brazo.
- Hey, por fin puedo verte – esos ojos azules brillan al verme.
- Leo – le sonrío y le abrazo. -¿Dónde has estado?
- He estado con Aaron y después he guardado tu maleta y los regalos en mi coche. He tenido que aparcar super cerca para poder llevarlo todo en pocos viajes. En cuanto he terminado he venido a buscarte, y te he visto aquí. ¿Cómo lo estás pasando?
- Genial. No puedo describirlo de otra manera, aunque me gustaría más si pudiera estar cinco minutos contigo – hago un puchero.
- Lo siento nena, ahora estoy aquí. Así que cuando quieras, nos vamos.
-¿Irnos?
- Recuerda que iba a raptarte.
- Pero… – del bolso saco mi móvil y veo que son las tres y media. – Aún son las tres y media. Si me voy la gente pensará que soy una desagradecida.
-Que piensen lo que quieran, Emma quiero estar contigo ahora – me suplica.
- Espera un poco más – le pido. – Aunque sea hasta las cuatro y algo o cinco. Nos excusamos y nos vamos. Antes quiero bailar contigo, por favor.
-Está bien – cede. – pero cuando yo te diga vamos, no quiero que rechistes, simplemente nos iremos.
- Vale, espérame cinco minutos y vamos a bailar. – me alejo de él y entro en el baño de chicas. A los pocos minutos salgo y Leo sigue donde lo dejé. Salimos y nos dirigimos hasta donde baila la gente y me encuentro a Naim con el que me disculpo por cambiar de compañero de baile, pero este con su imborrable sonrisa me dice que lo entiende y sigue hablando con Aaron e Ivana. Leo entonces me conduce a la mitad de la pista y bailamos. Noto algunas miradas, como la de Alex que, junto con Martina me miran con cara de haber perdido la cabeza. Por otro lado, Dani está bailando con David y ambos nos observan con una sonrisa. Decido que es mejor pasar de todo y disfrutar de este momento que me han permitido con Leo.
Como dijimos, a las cuatro y media Leo me estaba suplicando que nos marcháramos ya. Me despedí de las chicas con las que bailaba y me fui hasta donde estaban las chicas sentadas con Alex.
-¿Así celebráis mi cumpleaños? – enarco una ceja.
- Emma ya se ha ido la mitad de la gente y nosotras llevamos aquí desde mucho antes que tú. Déjanos descansar – se queja Martina.
- Acabamos de sentarnos y los pies me estaban matando – prosigue Daniela.
- Nosotros nos iremos en breves – dice Ivana señalándola a ella y a Aaron que está bajo Ivana con una sonrisa de enamorado en la cara. Alex sigue bebiendo y moviendo la cabeza con ritmo. No sé como tiene energía aún después del hartón de bailar que se ha dado hace un rato conmigo.
- Chicos, yo me voy ya – anuncio.
- ¿Por qué? – preguntan todos al unísono.
-Me voy con Leo… - en cuanto es nombrado me pone una mano en el hombro. Todas me miran perplejas pero no se atreven a decir nada porque está delante. – Ya os daré explicaciones, la fiesta ha estado genial y sois las mejores. Este ha sido mi mejor cumpleaños sin duda – me acerco y le doy un beso y un abrazo a todas.
- Aaron pinchas como nadie. Te contrataré si algún día me caso.
- Eso está hecho – dice con una sonrisa y alza la copa para dar un trago a mi salud. Me acerco a Alex, este se levanta para ponerse a mi altura y susurrarme.
- Emm ten cuidado, con lo que sea, me llamas y en cinco minutos me presento donde estés, ¿vale?
- Gracias Alex – le doy un abrazo y este me lo devuelve con fuerza.
-¡Dios quiero bailar! – exclama en voz alta. – Martina vente un rato - y sin dejarle si quiera responder, la agarra y se la lleva. Nos echamos a reír y Leo me da un toque para que me dé prisa. Busco por la sala pero no veo a Naim, quiero despedirme de él, pero me da que no voy a poder. Me acerco a Daniela y le pido que le diga a Naim que he tenido que irme y que le dé las gracias de mi parte por venir. Leo me coge de la mano y me lleva hasta la salida, donde casi se me corta la respiración por el cambio tan brusco de temperatura. Leo se da cuenta y me pasa el brazo por los hombros pegándome a su cuerpo.
- Perdona nena, tu chaqueta está en mi coche. Por suerte está aquí al lado, aguanta un poco. – Nos movemos rápido hasta llegar a su coche y entramos. Leo pone la calefacción pero yo sigo temblando. - ¿sigues con frío?
- ¿Tu qué crees? – le digo castañeado los dientes. Leo me hace un gesto, sale del coche y vuelve a los pocos minutos con una sudadera en las manos.
-Ten – me ofrece. – Supuse que tendrías frío y saqué una sudadera de mi mochila y bueno, esta manta – me la da. No es muy grande y es de cuadros rojos y negros. – Siempre la llevo desde que me quedé tirado una fría noche en mitad de la carretera – me explica.
- Vaya, eres un auténtico trotamundos.
- Me lo dicen a menudo, venga, arréglate que nos vamos. Duerme si quieres. – Se abrocha el cinturón y se pone en marcha. Mientras, yo me he puesto su sudadera y noto como mi cuerpo entra en calor. Me quito los tacones y los dejo debajo del asiento para poder subir los pies y taparme con la manta. Pensé que Leo me diría algo, pero no es así, me mira con una gran sonrisa y continúa conduciendo.
- ¿De verdad tienes que conducir ahora? Podríamos ir mañana a donde sea. Estarás cansado….
- Que va, lo único que he bebido esta noche ha sido bebidas energéticas, así que estoy despejado y en absoluto cansado. El viaje es algo largo, así que prefiero conducir ahora, llegar temprano para descansar unas horas y después aprovechar cada momento contigo.
- Pero…
-No rechistes más, joder. Nena, te quiero, pero no quiero discusiones. Así que duérmete. – aprovecha el stop para decirme esto a los ojos. Me da un beso y vuelve a centrarse en la carretera. Por una vez, le hago caso y cierro la boca, me apoyo en la ventana y cierro los ojos. Estas últimas semanas han sido las más agotadoras de mi vida y necesito un merecido descanso….
Fiesta de Cumpleaños de Emma

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