miércoles, 30 de marzo de 2016

Reseña de Libros: "Las Lágrimas de Shiva"

¡Hola mis queridísimos Neverlanders! Hoy por fin me he animado ha hacer mi primera reseña de libros. He querido comenzar con la primera novela que leí y la que me animó a seguir leyendo libros, pues hasta antes de esta, solo leía libros del colegio o libros míos pero estos típicos infantiles. (Cabe decir que este libro lo leí por primera vez con 11 años)
He sido bastante breve porque he querido evitar todo tipo de spoilers. ¡Espero que os guste! :) xx


Las Lágrimas de Shiva

*Autor: César Mallorquí

*Fecha: 2005

*Editorial: Edebé

* Número de páginas: 237

*Idioma: Español

*Premio Edebé de literatura juvenil

*Sinopsis: En cierta ocasión, hace ya mucho tiempo,  vi un fantasma. Sí un espectro, una aparición, un espíritu; lo puedes llamar como quieras, el caso es que lo vi. Ocurrió el mismo año en que el hombre llegó a la Luna, y aunque hubo momentos donde pasé mucho miedo, esta historia no es la que suele llamarse una novela de terror.
Todo comenzó con un enigma: el misterio de un objeto muy valioso que estuvo perdido durante siete décadas. Las Lágrimas de Shiva, así se llamaba ese objeto extraviado. A su alrededor tuvieron lugar venganzas cruzadas, y amores prohibidos, y extrañas desapariciones.
Hubo un fantasma, si, y un viejo secreto oculto en las sombras, pero también hubo mucho más…

*Comentario: Esta fue la primera novela que leí y la que me introdujo en el mundo de la literatura del tirón. Es por ello que le tengo especial cariño, y aunque siempre se deben hacer críticas negativas y positivas, me veo incapaz de comentar nada negativo sobre este libro.
Evitando todo tipo de spoilers, este libro constituye la unión de varios géneros, como va siendo el misterio, juvenil, amor…. dejando una perfecta sincronía entre ambos y en lo que a mí respecta, un libro que gusta leer una y otra vez.
No creo que se deban catalogar los libros, o no todos, en cierta edad para leerlos, pues está novela la leí con once años y ha día de hoy, con veinte, sigo disfrutándola con el mismo o incluso más entusiasmo que antes.  Para mí, es una novela ligera, que no se hace pesada y que consigue atraparte en el momento en que se haya en su pleno apogeo. Ese misterio que envuelve toda la trama es algo que siempre me llamaba la atención y no dejaba de leer una y otra vez el mismo párrafo, donde se narra las historias que dan el enigma que el protagonista debe resolver.
Prefiero dejarlo aquí y no ampliarme, pues se que acabaría comentando algún spoiler y lo que es en el aspecto de los libros, prefiero evitarlos a toda costa y que seáis vosotros mismos los que descubráis los detalles de la historia.

Aquí dejo un enlace en PDF por si alguien no lo ha leído y quiere hacerlo:

https://drive.google.com/file/d/0B_vooluE3KtOcEY0SGlZRXo5cmc/view


lunes, 28 de marzo de 2016

Capitulo 32

El trayecto hacia mi sorpresa es silencioso, solo el embriagador sonido de la radio nos acompaña en la travesía nocturna con la canción, “Wanted” de Hunter Hayes. No es un silencio en absoluto incómodo, Leo conduce tranquilo y yo simplemente estoy acurrucada en el asiento con su sudadera y su manta. Disfruto de la canción, del ligero ronroneo que produce el motor y de mi perfume favorito…En algún momento, no sé en cual exactamente del trayecto, termino quedándome dormida en un profundo sueño. Despierto unas horas más tarde al notar un ligero balanceo, sin embargo y a pesar del movimiento que siento a mi alrededor, no abro los ojos…pero intento agudizar el oído, aunque solo oigo pasos…. ¿dónde estoy?
-Mmmm… ¿ya hemos llegado? – pregunto aún con los ojos cerrados.
-Casi, estoy llevándote a la habitación.
-¿Qué? – ahora si abro los ojos y veo que Leo me lleva en brazos a un sitio extraño. – Leo, ¿Dónde estamos? ¿Y por qué me llevas en brazos?
- Estamos en el hotel – explica.- Ya está todo listo. Cuando hemos llegado me he bajado yo primero para confirmar la reserva y pedir la llave de la habitación. He pedido que nos llevaran las maletas a la habitación mientras iba a por ti. Cuando he llegado al coche y te he visto tan dormida, he sido incapaz de despertarte, así que he optado por llevarte en brazos.
- Primero, ¿por qué estamos en un hotel? ¿Esta es la sorpresa? Segundo, puedo andar, así que bájame por favor y tercero….gracias por llevarme. Pero ahora en serio, me da vergüenza, bájame antes de que nos vea más gente.
- Siempre con mil preguntas – se ríe. -Nena, dentro de unas horas te contesto a lo primero. Estoy demasiado cansado como para contártelo y seguro que querrás discutirlo y necesito dormir antes de un asalto, ¿vale? En cuanto a lo segundo, no. Ya casi hemos llegado a nuestra habitación y no quiero quitarle el romanticismo al asunto. Además, no creo que nos vea mucha gente. Son las siete y media de la mañana.
-¿Ya es tan tarde? – le observo sorprendida. - ¿Dónde estamos?
- Emma en todo caso, es mejor decir que es demasiado pronto. Y te acabo de decir que las preguntas las contestaré dentro de unas horas… espera – se para enfrente de una puerta. Habitación 224, Leo hace maniobras conmigo encima para poder sacar la llave de su bolsillo. Por suerte consigue sacarla rápido sin tirarme al suelo - ¿podrías abrir por mí?
- Leo bájame ya, que peso mucho – le digo con cierta incomodidad. Seguro que tiene los brazos dormidos por mi culpa.
- Emma, no seas tonta, que vas a pesar – me riñe. – Anda abre de una vez o te dejo durmiendo en mitad del pasillo.
- Vaaale, vale – no creo que se le ocurriera hacer eso, pero con Leo mejor no arriesgarse. Cojo la llave de su mano y, como buenamente puedo, abro la puerta. La habitación es enorme y no puedo evitar abrir la boca en una perfecta O ante tanta elegancia. Apenas me da tiempo a ver cada detalle ya que Leo me lleva directamente a la cama.
- Duerme un rato más.
- Espera, me gustaría quitarme el maquillaje y el vestido – recuerdo.
-Como quieras, nuestras maletas están en la puerta – señala a un lado de la puerta donde, efectivamente, se hayan nuestras maletas. - Yo voy a darme una ducha.
- Está bien. – Leo se va hasta la maleta, coge algo y con una última sonrisa, se mete en el baño y me deja sola. Observo un poco a mi alrededor, el sitio es enorme. No es un hotel del tres al cuarto ni mucho menos. Me da miedo pensar cuánto se habrá gastado en este fin de semana solo por mí. La cama es de matrimonio, enfrente hay una enorme televisión de plasma. A la izquierda tengo una enorme ventana con la vista de la ciudad que poco a poco queda bañada con el amanecer que emana al fondo de los enormes edificios. Al otro lado hay una puerta, supongo que será el baño, donde Leo está dándose una ducha. No puedo creer que esto sea real...
Me levanto en busca de mi maleta, saco unas toallitas desmaquillantes y unos leggins. Me acerco al espejo que hay justo al lado de la puerta y me quito el maquillaje. Después, me quito la sudadera de Leo, el vestido y las medias. Necesito un sujetador, vuelvo a rebuscar en la maleta y encuentro uno negro al fondo. Me lo pongo y me visto rápido en cuanto dejo de escuchar el agua caer. Más cómoda, vuelvo a la cama para dormir un poco más mientras Leo sale de la ducha. Ya he dado una cabezada cuando noto que se hunde el colchón a mi lado y Leo se acerca a mí.
- Nena, ¿ya te has dormido? – susurra en mi oído.
- Bueno, dormida ya no estoy – contesto con los ojos entreabiertos. Me giro para poder verle la cara. Tiene el pelo ligeramente húmedo, y aunque no lleva camiseta, al menos lleva un pantalón de chándal puesto.
- Perdona, quería saber cómo estabas. ¿Por qué llevas aún mi sudadera?
- ¿Te molesta? – pregunto. Pensé que no le importaría si la usaba un poco más.
- En absoluto – me dedica una amplia sonrisa. – Es solo que como dijiste que te ibas a cambiar de ropa, pensé que no querrías volver a ponerte mi sudadera, y mucho menos dormir con ella.
- Estoy demasiado cansada como para rebuscar en la maleta alguna camiseta – le digo mientras un bostezo escapa de mi boca. – Además, me gusta mucho llevar tu sudadera….es muy calentita.
-¿De verdad te gusta llevarla? Pues entonces te la dejo todas las veces que quieras – me ofrece. - Ahora duerme un poco nena – pasa su mano por mi cara para apartar un mechón y colocarlo detrás de mi oreja. - Descansemos unas horas y después te llevaré a algún sitio bonito, ¿vale? – En cuanto asiento, me besa en la mejilla y me coloca de espaldas, pasando su brazo por encima para pegarme a él, quedando abrazada por la espalda. A pesar de estar de espaldas a Leo, puedo notar como sonríe mientras me abraza a él con más fuerza.
****
Estoy muy a gusto, la cama es muy blanda y hace calorcito. A pesar de que tengo los ojos cerrados, puedo percibir que la luz baña la habitación. Un suave aroma a lavanda inunda mis fosas nasales y el tacto de estas sábanas son realmente suaves. A mi lado hay otra respiración, suave, que me envuelve entre unos brazos ligeramente marcados. Mis oídos perciben un sonido... ¿música? no…es alguien…que tararea una especie de nana o no sé, pero es muy agradable y no quiero despertar de este maravilloso sueño…Porque esto es un sueño, ¿no? ¿Es un sueño o es real? Abro los ojos y lo primero que veo son unos ojos azules como el mar observándome. Después, veo como unos labios sonrosados evocan una sonrisa y me hablan.
-Buenos días, ¿te he despertado? – me dice con voz suave.
- En realidad llevaba despierta un rato….solo es que no quería abrir los ojos aún – le sonrío.
- Te estás volviendo muy dormilona.
- ¿Es muy tarde?
- En absoluto. Son las diez y media.
- ¿Has dormido algo?
- El suficiente para estar descansado – me sonríe. - ¿Quieres desayunar? Puedo llamar al servicio de habitaciones y después podemos salir un rato por ahí.
-Me parece bien – bostezo. - Por cierto, ¿Dónde estamos?
- Tu curiosidad no conoce límites – se ríe. – Está bien. Estamos en la otra punta de la ciudad, a unas calles de aquí se encuentra el puerto, así que creo que con eso te haces una idea de lo lejos que estamos. Quería llevarte a Irlanda ya que la otra vez te quedaste con las ganas, pero en tan poco tiempo no nos merecía la pena volar a otro país.
- Leo….- lo miro perpleja – Eres increíble….en serio, estoy sin palabras. ¿Cómo se te ocurre? No me puedo creer que me hayas traído tan lejos. Para llegar al puerto se necesitan dos horas y media o así de trayecto.
- Por eso te dije que prefería conducir nada más salir de tu fiesta. Así evitaba el tráfico y podíamos aprovechar el día por ahí en vez de en el coche.
- Eres de lo que no hay – niego con la cabeza, pero con una sonrisa en los labios. – Si vas a llamar al servicio de habitaciones, me gustaría ducharme antes.
- Podríamos ducharnos juntos – insinúa.
- Eres un pervertido – lo chincho.
-Eso siempre. Venga, dúchate – se apoya sobre su codo y me observa con una mirada pícara. Me levanto y con su mirada sobre mí, me voy hacia la maleta y la cojo para llevármela al baño. – Nena, estás realmente sexy con mi sudadera.
- Lo sé – le digo antes de cerrar la puerta del baño. En cuanto lo veo, me quedo boquiabierta, es totalmente precioso. Tiene ducha y jacuzzi. El lavabo está compuesto por un enorme espejo y una gran decoración de grifos dorados. Elijo un precioso conjunto que me compré el día que me fui de compras con África. Un sombrero, una camiseta de manga larga con un estampado en blanco y negro, falda negra y unas botas marrones. He traído una mochila negra para guardar todas mis cosas. Me doy toda la prisa que puedo, pero disfruto de mi gratificante ducha. Cuando salgo, Leo está delante de un enorme carrito con un gran desayuno.
- ¿Café? – me ofrece.
- Sí – sonrío y me siento en la cama a su lado. Desayunamos tranquilamente y mientras él se arregla en la habitación, yo me termino de maquillar levemente. Salimos del hotel y hace una preciosa mañana de diciembre a pesar de la lluvia de esta semana. Pasamos la mañana paseando por el puerto y disfrutando de la compañía del otro.
- Leo, Leo, ¿has visto eso? – suelto su mano y corro como una niña por el puerto hasta el barco que navega a muchos kilómetros de nosotros. – Leo, ¿lo ves?
- Sí, lo veo – me dice con una sonrisa en cuanto me alcanza. - ¿Es la primera vez que vienes? – pregunta enarcando una ceja.
- Sí – respondo tímida. Leo me agarra y me pega a él para fundirnos en un abrazo.
- Estás realmente adorable cuando te comportas así – se separa ligeramente de mí y me roba un beso casto de los labios. – No sabes como deseaba estar así contigo.
- Yo también. Te he echado mucho de menos.
- Yo te he echado mucho más, pero tenía mucho trabajo, nena. Lo siento.
- No quiero que sea una costumbre no verte nunca – agacho la cabeza.
- Eh, eh, no digas eso – me levanta la cara posando sus dedos en mi barbilla. – Prometo estar más contigo, pero ahora quiero que vuelvas a poner esa preciosa sonrisa en tus labios y disfrutemos de este fin de semana juntos.
- Vale – asiento con ilusión.
- Esta noche quiero que te pongas guapa porque quiero llevarte a cenar.
- ¿Qué? No, Leo no es necesario. Todo esto es más de lo que puedo desear – le digo mientras me aparto de él y señalo donde estamos.
- Nena lo sé. Sé que no te sientes cómoda, pero cuando se trata de ti, no me importa gastar todo cuanto tengo – “tú eres su favorita… por ahora” viene de pronto a mi mente. No quiero pensar en eso ahora, todo eso eran sucias patrañas de personas que solo quieren hacerme daño. – Además – interrumpe mis pensamientos – esta noche me gustaría que fuera especial – su mirada brilla e inconscientemente trago saliva.
- Es…está bien – no opongo un mínimo de resistencia. Se me ocurren varios motivos para querer que sea una noche especial, pero prefiero olvidarme de todo en este pequeño paraíso y como dice mi profesora de latín, vivir en un perfecto “Carpe Diem”.
Leo vuelve a coger mi mano y seguimos hasta el final del enorme puerto que bordea nuestra preciosa ciudad. El paisaje es digno de una portada del National Geographic y Leo está de lo más cariñoso conmigo. Nos hemos hecho muchísimas fotos… todas haciendo el tonto, pero luego, una señora muy amable nos ha hecho una delante de una embarcación a punto de zarpar donde Leo me ha cogido en brazos y me ha besado en la mejilla.
- Eres idiota – le digo mientras observo la foto otra vez en mi móvil. Él sale genial, yo salgo riendo y con mis mejillas coloradas, y aunque no dejo de insistir en que es un idiota por hacer eso sin avisar, a Leo le parece la mejor foto del mundo.
- ¿Por qué? Te he dicho que es la mejor foto. – me repite otra vez. – Es mi foto favorita – sonríe risueño. – Venga, si dejas de ponerte de morros te llevo a comer a un sitio muy chulo.
- ¿De verdad? – pregunto con fingido desinterés.
- Venga no te hagas de rogar– se ríe y yo le saco la lengua. Coge mi mano y casi que me arrastra por todo el muelle hasta llegar casi al final. Allí hay un pequeño restaurante con un aire muy pintoresco. Comemos en una marisquería cerca de la costa, donde podemos disfrutar de nuestro marisco con vistas a una hermosa playa de arena fina y más adelante un mar sereno, de un azul tan brillante como el del color de los ojos del hombre que se encuentra a mi lado y que me hace burla cada vez que me pilla observándole de reojo.
Por la tarde volvemos al hotel para que yo pueda ponerme otra ropa más cómoda. He intentado convencer a Leo de quedarnos en el hotel y que descanse un poco. Sé que no ha dormido tanto como él me hace creer, pero se niega en rotundo a que nos quedemos encerrados en la habitación cuando me ha traído hasta aquí para estar juntos. Mientras me cambio de ropa, le comento a Leo que sería estupendo hacer una merienda fuera, así que me llevo la mochila donde meto la manta que él me dejó la noche anterior y compramos cuatro tonterías para comer de vuelta a la playa donde estuvimos esta mañana.
Una vez allí, paseamos unas horas sin rumbo fijo hasta llegar al final del muelle. Allí colocamos la manta en la arena y disfrutamos de una agradable merienda hasta que Leo se queda dormido encima de la manta. Me da lástima despertarlo, así que mientras duerme, llamo a las chicas para contarles donde estoy y después a mamá para que sepa que estoy bien. Las chicas han alucinado mucho a pesar de que apenas les he contado nada y ya me han dejado claro que debo contarles todo los detalles cuando vuelva. Mamá por el contrario, me anima a que disfrute mientras sea joven, aunque lloriquea un poco porque su niña se ha hecho mayor y eso la hace sentir a ella vieja. Consigo colgar antes de que empiece con su monólogo de “lo rápido que crecen sus pequeñas”. Suspiro y guardo el móvil en la mochila. Como Leo sigue durmiendo me dedico a observarle. Creo que es una de esas cosas de las que no te aburres aunque pasen horas y horas, pero por desgracia, es invierno y se hace pronto de noche a pesar de ser solo las seis.
- Leo…- susurro en su oído.
- Mmmmm – gruñe.
-Deberíamos irnos ya. Se está haciendo de noche y empieza a hacer frío.
- Cinco minutos más… - hace pucheros.
- Venga, no actúes como un niño – lo zarandeo levemente. - Vámonos – insisto.
- No…deja… - como no hace caso por las buenas, tendré que hacerlo por las malas. Me coloco a horcajadas encima de él y le beso en la boca. En cuanto noto reacción por su parte, me alejo y veo como boquea intentando atrapar mi boca. Vuelvo a acercarme y le beso otra vez, jugando con su labio inferior, mordiendo y luego lamiendo. Mis manos acarician sus mejillas, pero Leo sigue con los ojos cerrados. Asciendo las manos hasta su pelo y tiro como a él le gusta pero solo me devuelve los besos sin hacer nada. ¿Tan dormido está? Meneo mis caderas contra las suyas para crear fricción. Eso si provoca algo de efecto, lo noto. Pero el muy capullo sigue sin abrir los ojos.
- Así que no quieres despertarte. ¿Eh? Tu lo has querido – le digo con voz melosa. Mis manos abandonan su pelo y desciende poco a poco hasta llegar a la hebilla del cinturón. Se le ha cortado la respiración, pero todavía no se despierta…un poco más. Jugueteo un poco y cuando creo que es el momento justo, paseo mis dedos por su bragueta hasta agarrar la cremallera y cuando me dispongo a bajarla, Leo abre los ojos. Con una sonrisa petulante paro y me separo de él. - Me alegra de que ya te hayas despertado, venga vamos – le meto prisa.
- Espera, espera, espera. – Se apoya hacia atrás en sus codos. - ¿Por qué te has parado? – me pregunta enfurruñado.
- ¿En serio te creías que iba a hacer eso en un sitio público? – enarco una ceja.
- Vamos nena, no es justo. Aquí no hay nadie, te lo prometo – mira por los alrededores y luego a mi otra vez. - Sigue… - me pide.
- No pienso continuar te pongas como te pongas – me niego rotundamente. – Y sí hay gente – señalo el enorme paseo que se encuentra a unos metros de nosotros.
- Me la has puesto dura para nada. – replica y se pone de morros. Me ruborizo e intento no mirarle a la cara.
- Tienes una boca muy sucia – me limito a decir.
- La misma que tú – se burla. – Estaba despierto – dice mientras se levanta – pero deseaba saber hasta dónde llegabas si fingía no inmutarme.
- Mala suerte – le saco la lengua. Me acerco a él y recojo nuestras cosas.
- Emma – me dice muy serio de pronto. – Lo que has hecho ahora…. ¿podríamos hacerlo esta noche? – Se me corta la respiración de golpe.
- ¿Lo….lo dices en serio? - ¿de verdad quiere hacerlo?
-Emma, te he traído aquí como regalo de cumpleaños porque pensé que sería algo que nadie podría regalarte. Pasar un fin de semana juntos me parecía especial por eso he pensado que bueno, si tú querías….- duda unos instantes, pero se recompone y me mira con determinación. – Si realmente te sientes preparada, creo que esta es la ocasión perfecta para que pierdas tu virginidad. Sé que te he prometido un montón de veces que esperaría por ti hasta que te sintieras preparada, pero….a veces me cuesta mucho mantener esa promesa. – Se acerca hasta mí y acaricia mi mejilla. - Nena, no quiero ponerte en un compromiso con esto y tampoco quiero que se estropee nuestro fin de semana porque me pongas terriblemente cachondo…- trago saliva. - Pero lo digo en serio Emma, me importas y quiero hacer el amor contigo esta noche en el hotel después de volver de la cena….
Habitación de Hotel

lunes, 21 de marzo de 2016

Reseña de peli: 500 días juntos

500 Días juntos:





*Título original: (500) Days of Summer
*Duración: 96 minutos
*Año: 2009
*País: Estados Unidos
*Director:  Mac Webb
*Género: comedía dramática
*Actores principales:

Tom Hansen:  Joseph Gordon-Levitt.
Summer Finn:  Zooey Deschanel.
Vance: Clark Gregg.
Alison: Rachel Boston.
McKenzieGeoffrey Arend.
Rachel Hansen: Chloë Grace Moretz.
Autumn: Minka Kelly.
Joseph: Elle Elmoretz
Doña Reyna: Norman Andrade.

*Resumen: la película se centra en Tom Hansen, un arquitecto que trabaja diseñando tarjeta de San Valentín y cree en el amor verdadero, y de Summer Finn, que dejó de creer en el amor en el momento en que sus padres se divorciaron. La película muestra de forma no lineal los quinientos días de Tom y Summer, desde que se conocen, hasta su ruptura. Todo a través de los ojos de Tom y de cómo siente cada momento en que está con Summer, como la odia cuando ella se aleja y como la ama cuando vuelve con él.
Todo empieza cuando Tom conoce a Summer en su empresa, convirtiéndose así en compañeros de trabajo. Tom no deja de perseguirla una y otra vez hasta que se enamora de ella. Su historia comienza con una canción de “The Smith” y pronto, lo que Tom creía que era un amor imposible, pronto empieza a descubrir que tiene más cosas de las que creía con Summer.
Conforme pasa el tiempo, la relación entre ellos se hace más estrecha, aunque Summer advierte en un principio que ella no quiere nada serio. Tom lo acepta y vive cada día con la fantasía de su chica ideal sin ver la realidad.
La historia sigue la trama rebobinando hacia delante o hacia atrás, narrando los días que pasan juntos, como las sesiones de karaoke, las citas, el flirteo entre ambos, el sexo…y luego los no tan buenos, como las separaciones, las peleas, las recriminaciones, el desenamoramiento….creando así un torbellino de “a veces bien y a veces mal”, saltos en el tiempo y en definitiva, la realidad del amor.
Tom y Summer, terminan su relación. Tom deja la empresa de tarjetas y vuelve a su sueño, la arquitectura. Por otro lado, Summer, quien no creía en el amor, termina casándose con otro hombre. Ellos mantienen una última charla sentados en el parque donde Tom llevó una vez a Summer, donde ella le explica que se casó porque sintió por aquel hombre, lo que no sintió por él.
Los últimos minutos de la película muestran a un Tom que ya no cree en el amor que va a una entrevista de trabajo, allí conoce a una chica a la que bromea llamando “la competencia”. Es entonces cuando dentro de él le dice que no debería seguir con ese estilo de vida sin amor y entones le pide a esa chica una cita después de la entrevista, la cual ella después de dudar, acepta. Tom le pregunta “¿cómo te llamas?” y ella responde “Autumn” dejando así el contador de cero otra vez.

* Opinión personal: la verdad es que esta película me pareció bastante interesante. No creo que pueda catalogarla como una de mis favoritas, pero si como una película que vería siempre que sufriera por amor. 500 días juntos refleja como es el amor, a veces ciego, otras caprichoso, único, especial…pero siempre habrá alguien que se haga daño y sufra. La propia película dice al principio que esta no es la típica película de amor, y es cierto. No habla de cómo dos extraños se enamoran, narra cómo dos personas que coinciden en la vida del otro marca de una forma más o menos relevante. Para Tom, Summer fue una de las mejores cosas que le ocurrió en la vida. Él estaba loco con esa chica y realmente sufrió mucho con su ruptura. Para Summer, una chica quién no creía en el amor, Tom significó ver el amor con otros ojos, aunque terminara amando y casándose con otro hombre.
La película es bastante realista en ese aspecto, pues en la vida real, no siempre hay finales felices, creo que es por eso que tal vez está película conecte de forma significativa con el público, o por lo menos lo hizo conmigo. “500 días de verano” como traducción literal es un titulo mal escogido, a ver, entiendo que verano en inglés es summer y que lo hayan puesto por la protagonista femenina. Interpretada por Zooey Deschanel, una actriz que conocí con la serie “New Girl” y ya desde entonces me pareció adorable, y tal vez por eso me cueste encajarla con el carácter de su personaje. Pero el error está en eso de “500 días”, pues realmente no pasan esos días juntos, esos días pasan desde que Tom toma conciencia de Summer en su empresa hasta que definitivamente cortan y cada uno rehace su vida. Creo que todo el que ha visto la peli pensará esto mismo, supongo.
Otro detalle que más de uno pensaremos es, ¿realmente Summer era buena o mala? Hay que pensar que fue ella la que cortó la relación y la que hizo sufrir a Tom, pero ¿realmente es así? Veámoslo con dos puntos de vista:

El lado de “Summer mala”:

1. Como empezó todo:
Summer: ¿Te gusto? 
Tom: Claro.
Summer: ¿Como amigos?
Tom: Sí.
Summer: ¿Sólo como amigos?
Tom: Sí, ¿por qué?

Ahí se refleja un poco el estilo perro del hortelano. Ella no quiere nada serio, sin embargo, incita a Tom a declarársele o al menos a hacerle saber sus sentimientos hacia ella.

2. El ir a IKEA en una de sus citas y fingir que viven juntos para terminar tumbados en una cama y bromear diciendo que tienen “una familia de chinos en el baño”. Y luego lo remato con un “no estoy buscando nada serio”. Es algo por no decir bastante contradictorio hacer eso y luego decirle a Tom que no busca una relación seria.

3. Tampoco es un punto en contra, pero tenemos su honestidad. Summer siempre fue honesta con Tom y en todo momento le dijo que era algo pasajero.

Con ese punto entramos en el lado “bueno de Summer”:

1. Summer le dio un mega discurso a Tom del por qué no creía en el amor y en que no estaba interesada en buscar ningún tipo de relación seria, cosa que Tom aceptó de buen grado siempre que pudiera estar con ella. Summer le dijo claramente “No me siento cómoda siendo la novia de alguien, en realidad no me siento cómoda siendo nada de nadie, ¿me entiendes?"

2. Summer expresó que aquello era algo casual, a lo que Tom dijo que claramente lo aceptaba, pero en realidad terminó enamorándose de ella.

3. Nunca dijeron de ser pareja. Cuando Tom le preguntó que eran, ella simplemente respondió “no lo sé... ¿Qué más da? Soy muy feliz, ¿tú eres feliz?”

4. Summer le advirtió a Tom que saldría herido a través de una metáfora: “Hemos sido como Sid y Nancy durante meses”.

Y creo que voy a dejarlo ahí, pues aunque parece una chorrada, podríamos sacarle mucho jugo a la película y a todos sus contextos, pero creo que dejo una clara idea de los dos puntos de vista con respecto a Summer que puede tener una persona cuando ve la peli. Creo que con Tom también se le puede sacar un rato también, pero creo que el pobre queda un tanto eclipsado ante Summer.
Una curiosidad interesante es, que en la película se centra en el color azul para destacar los ojos de Zooey Deschanel. También se puede apreciar que en el contador de los días de la relación tiene distinto tono según el punto de la relación en la que estén en ese momento. Es decir, en los días buenos, el día es más brillante, en los malos, el día es más oscuro. En el guión original, Summer, se describía como alguien con el pelo rubio recortado para construir un personaje más similar al verano. La película se basa en parte en las experiencias que tuvo el guionista Scott Neustadter cuando viajó a Londres desde Estados Unidos y conoció a una chica perfecta para él que finalmente le dejó.

Como veo que me alargo, terminaré diciendo que una de las cosas que me llamó la atención de la película, fue el final. Cuando Tom conoce a Autumn y este guiña un ojo a la cámara mientras que el contador se pone a cero, dejando así la posibilidad de una secuela.

Capitulo 31

Después de mi encuentro con Lucas el miércoles, no he dejado de pensar en qué se basa mi relación con Leo. Verdades a medias o mentiras completas…nada tiene sentido. ¿Debo fiarme de las palabras de Colette, su ex novia y de Lucas, un chico al que no conozco de nada y que intenta meterme ficha cada vez que me ve? No sé nada de Leo, y según me dijo, su ausencia es por motivos de trabajo. ¿Por qué no me ha llamado? Ni siquiera contestó mi mensaje del otro día con los planes para la fiesta. No quiero discutir con él en mi cumpleaños, pero no me va a dejar más remedio si no se manifiesta pronto. Solo falta un minuto para dejar de tener diecisiete y entrar en la mayoría de edad. ¿Las cosas serán distintas cuando sea adulta? Tal vez los dieciocho me den la madurez necesaria para sobrellevar todo esto. Además, tendré edad para beber legalmente, sacarme el carnet y…bueno, para el sexo no hay edad pero… ¿mi primera vez será con Leo? A veces creo que sí, otras que no. Leo y yo somos una inconstancia demasiado desestructurada como para poder decir que somos una pareja. Últimamente lo parece más Naim que él… “Heart Skip A Beat” de Olly Murs interrumpe mis pensamientos y cojo el teléfono si mirar quién es.
- ¿Sí?
- Feliz cumpleaños nena –oigo al otro lado de la línea.
- ¡Leo! – chillo y rápidamente me tapo la boca. Debería ponerle una canción determinada en vez cambiar tanto de tono y evitaría estos sobresaltos. El corazón me va a mil por hora. ¡Por fin se digna a volver a aparecer!
- Nena – vuelve a llamarme. – Perdona por haber estado algo ausente pero es que he tenido mucho trabajo.
- Siempre estás ocupado – refunfuño.
- Tú también puedes llamarme y hablar conmigo.
- No me respondes cuando lo hago.
- Si lo hago.
-No, no lo haces – sigo con mi mohín de niña enfadada.
- Nena, no he llamado para discutir – me recuerda. – He llamado porque quería ser el primero en desearte una feliz mayoría de edad y además saber cómo estabas.
- Me siento enfadada y abandonada, pero gracias por la felicitación.
- Vamos no estés de morros – me intenta suavizar con voz melosa. – Estoy seguro que después de mi sorpresa se te pasa todo el enfado.
- ¿Qué sorpresa? – ahora ha conseguido captar toda mi atención.
- Ya lo verás.
- No, por favor, quiero saberlo – suplico. Odio que la gente me esconda cosas.
- Si te lo cuento ya no será una sorpresa. – se ríe. - Quería raptarte esta noche y que fueras mía todo el fin de semana, pero mañana tienes tus últimos exámenes y tu fiesta. Así que, me guste o no, no puedo secuestrarte.
- ¿En serio ibas a hacer eso? – me he quedado a cuadros.
- Sí, bueno, ese era mi plan en un principio pero ¿qué mejor que secuestrarte después de tu fiesta? Este va a ser mi único adelanto, así que prepara una maleta y una excusa para venirte conmigo.
- ¿No lo dirás en serio? – no me lo puedo creer.
- Completamente – me dice ahora muy serio.
- Vale, vale. Prepararé una maleta y una excusa – cedo con una sonrisa. Mi corazón sigue latiendo fuertemente, estoy realmente emocionada y a la vez nerviosa. ¡Vamos a tener una escapada! Será genial…. ¿aun cuando te ha abandonado y te han dicho cosas sobre él? Mi yo interno me saca de quicio cuando me recuerda esas cosas. Ya tendré tiempo de hablarlo con él. Tenemos un fin de semana por delante.
- ¡Estupendo! Entonces, nos vemos esta noche en tu fiesta.
- Podrías recogerme e ir a comer juntos – tengo muchas ganas de verle.
- No. – dice seco y eso no me gusta. – Quiero decir, que no puedo. Aún estoy ocupado, nos vemos esta noche, y después estaremos juntos hasta el domingo.
- Está bien…- contesto algo triste. Odio que me excluya de esa forma. Su trabajo es demasiado absorbente.
- No estés triste, prometo compensarte. Hasta luego y…feliz cumpleaños nena.
- Gracias….hasta luego Leo.
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Oficialmente han terminado los exámenes de final del trimestre, tengo una maleta al lado de la puerta de mi cuarto y estoy terminando de ponerme un vestido exclusivo de Martina para la ocasión. No puedo creerlo, ¡ya tengo los dieciocho! He esperado este momento durante mucho tiempo y ahora que ha llegado…no sé como sentirme. Le he dicho a mamá que dormiré en casa de Alex esta noche y el resto del finde estaré con mis amigas. No le ha hecho mucha gracia, pero dado que es mi cumpleaños y ya he terminado todos mis exámenes, he conseguido que acceda.
- Emma, ya casi es hora de irte, Alex está aquí – chilla mamá desde la planta de abajo.
- Ya voy – contesto. Me hecho un último vistazo en el espejo. Maquillaje perfecto, pelo, uñas, dientes, todo perfecto. El vestido es demasiado sexy para mi gusto pero no quería rechazarlo, a fin de cuentas, es el regalo de Martina. Observo otra vez la maleta, he cogido una grande para poder meter todo tipo de ropa, no sé con qué me encontraré, así que he cogido de todo por lo que pueda ocurrir… Bajo con la maleta hasta el salón de donde provienen las voces.
- ¡Emma, que guapa estás! – exclama mamá nada más verme. – ¿Ese es el vestido que te ha hecho Martina? Esta niña tiene un don para el diseño – la alaba mientras me observa con detalle.
-¿No crees que es un poco…provocativo, hija? – señala papá algo disconforme.
- ¡Oh vamos, Ricardo! Yo vestía así o peor a su edad, ¡déjala! – mamá me deja perpleja en todos los sentidos. Alex me sigue observando con la boca abierta pero sigue sin decir nada. Dejo la maleta a un lado y me acerco hasta él.
- Alex, ¿te gusta? – sé que es la única persona que me dirá con total sinceridad si me queda bien o no.
- Emma… - se revuelve incómodo. Seguro que no me queda bien. – Te lo digo fuera - dice en voz baja para que solo lo oiga yo.
- Tenemos que haceros una foto antes de iros – nos interrumpe mamá. Busca su cámara y nos hace como mil fotos antes de que podamos salir por la puerta.
- ¡Pasadlo bien chicos! Por favor, tened cuidado y no bebáis mucho – se despide mamá.
- Emma, te daremos tu regalo cuando vuelvas – dice papá. Al ver que me pongo de morros se explica. – Ese es tu pequeño castigo por querer celebrarlo con tus amigos antes que con tus padres y tu hermana. Como te vas hoy, lo celebraremos cuando vuelvas.
- Esperaré. Hasta luego papá, hasta luego mamá. – Alex y yo nos despedimos y caminamos hasta el local de David.
- ¿Y la maleta? – pregunta Alex.
- Resumiendo, si preguntan, esta noche me quedo en tu casa y el resto del finde lo paso con las chicas y contigo. Pero en realidad Leo me tiene una sorpresa de cumpleaños y no sé nada.
- Emma, ¿en serio sois solo amigos? Tú y yo somos como hermanos y yo solo te he regalo ropa.
- Alex no es eso, es que él ha planeado esto y no he sabido decirle que no. Estamos intentándolo, a ver si podemos ser una pareja, ¿vale? – Alex pone mala cara, pero no le dejo replicar. – ¡Eh! Es mi cumpleaños y no quiero ni malos rollos, ni que me regañes, ni nada por el estilo. Lo que quieras decir lo reservas para cuando vuelva.
- Está bien – cede de mala gana. – Por cierto, no quise decirte nada porque Alicia y Ricardo estaban delante pero… el vestido es….realmente sexy.
- ¿Mucho? Le dije a Martina que no se pasara, debería darme la vuelta y cambiarme de ropa o… - empieza a cundirme el pánico, pero Alex me agarra por los hombros para que le mire.
- Emm, tranqui. En ningún momento he dicho que sea malo, todo lo contrario… estás tan jodidamente buena con ese vestido que todos los tíos se darán de tortas para irse contigo esta noche. No quería decir delante de tus padres que, por primera vez desde que nos conocemos, he tenido pensamientos realmente sucios contigo – se muerde el labio inferior. Le observo con la boca abierta y le pego un puñetazo.
- ¡Eres un pervertido!
- Nunca dije que no lo fuera – se ríe mientras se frota el brazo. El resto del camino hasta el local, Alex continúa haciendo bromas obscenas sobre mi ropa. Cuando entramos en el local, las luces se encienden y un “Feliz cumpleaños Emma” perfora mis oídos. Es pronto y sin embargo, todo el mundo está aquí, una sonrisa ilumina mi cara al ver a todos mis amigos y la decoración tan bonita que han hecho. Han puesto una temática que refleja el invierno. Tonos blancos, adornos de copos que cuelgan del techo. Está todo alucinante. Han colocado todas las mesas en un sitio y la han llenado de comida y bebida. Alex me quita la maleta para dejarla en el almacén de David, mientras, las chicas corren hasta mí.
- ¡Feliz cumpleaños! – me chillan entre abrazos.
-Gracias chicas, sois las mejores amigas que una puede tener – las abrazo con más fuerza. Se separan y me observan con unas sonrisas radiantes.
-Emma, hemos colocado todos tus regalos en aquella mesa del fondo – señala Daniela.
- Casi todo el mundo está ya aquí, así que vamos a poner a música – dice Ivana. – Voy a avisar a Aaron – hace un ademán de irse.
- Espera Ivana – la detiene Martina. – Antes de que continúe la fiesta, quítate ese chaquetón y presume de tu modelo “Martina”. – entre risas me quito el chaquetón y dejo al descubierto el modelito. – Genial… soy genial – Martina finge que se seca una lágrima al contemplar su obra de arte.
- ¡Qué sexy! – exclaman Daniela e Ivana al unísono.
- Bueno, bueno, dejadlo ya chicas – me sonrojo levemente, - ¡Qué comience la fiesta! – exclamo y todo el mundo me vitorea. A los pocos segundos empieza a sonar música y la gente empieza a disfrutar y a beber. Cada poco, se me va acercando la gente para felicitarme, pero quienes yo realmente quiero ver, todavía no han aparecido. ¿Vendrán?
La fiesta empieza a tener fuerza y pronto estará en su pleno apogeo. Ya he hablado con todos los invitados y he dado gracias por la cantidad de regalos que hay, …aunque aún no sé cómo me los llevaré a casa. He tomado una copa y comido algo entre persona y persona. Me encuentro un poco abrumada ante tanta atención, por lo que en un momento de distracción consigo escabullirme y salir un poco. El aire gélido azota mi piel desnuda en cuanto abro la puerta, ¡menudo frío! Ya le dije a Martina que se había pasado con el vestido. Respiro un poco de aire y en cuanto me siento recobrada, decido entrar, pero algo me lo impide.
- Hey, ¿estás en la fiesta? – pregunta una voz. Me giro y veo a Leo. Se ha puesto un pantalón negro y una camisa blanca. ¡Dios! Está muy sexy con ella. Su pelo, como siempre lo lleva alzado hacia arriba y está bien afeitado, porque sabe que me gusta así. Él también me observa atónito de arriba abajo. - ¿Emma? – silba con los dientes. – Joder, ¿Qué llevas puesto?
- ¿Te…te gusta? – pregunto tímida. Se acerca rápido hasta mí y me envuelve en un abrazo.
- Estás realmente sexy…. ¿no tienes frío?
- Un poco – reconozco. – Martina me hizo este vestido y no pude negarme a ponérmelo hoy. Es demasiado sexy para mí…
- No digas eso – me aparta y me levanta la barbilla para que le mire. – Estás increíble nena. – Mira rápido a nuestro alrededor y me da un beso rápido en los labios. –Te he echado de menos.
- Yo te he echado muchísimo más…la fiesta está genial, pero me sentía abrumada con tanta atención – me río.
- Eres la cumpleañera, es normal que tengas tanta atención. – me separa de él y mira por donde ha venido. – Naim está al llegar. No sabía que le habías invitado.
- Sí, ¿te molesta? – pregunto con cierto temor.
-En absoluto – me responde con una sonrisa. – Es mi colega y hemos venido juntos, míralo – señala. – Naim aquí. – Naim lleva un jean ajustado y una camisa blanca. Su pelo está revuelto y se ha dejado su barba de pocos días. Este hombre es la sensualidad personificada.
- Hola – se acerca a nosotros. – Feliz cumpleaños Emma – me dice con una sonrisa y me da dos besos. Al separarse se percata de mi vestido y su mirada se ha hecho más penetrante. – Estás…muy guapa está noche… - es lo único que me dice. ¡Maldita Martina y su concepto de sexy!
- Gracias – digo algo sonrojada ante tanta atención masculina. - ¿Entramos? – pregunto en un intento de que ambos dejen me mirarme.
- Sí… -responden ambos con voz ronca. Entramos en la fiesta y otra vez me engulle la gente con “baila conmigo”, “¿has visto mi regalo? Espero que te guste” y “¿te lo estás pasando bien?”. Observo a Leo y Naim con cierta angustia porque acaban de llegar y quería charlar un rato con ellos, pero ambos se encogen de hombros y me dejan que disfrute de la fiesta. Después de casi dos horas dando vueltas, consigo sentarme en una silla.
- ¿Puedo acompañarte? – alzo la vista y asiento con una sonrisa a Naim. Se sienta a mi lado y le da un sorbo a su copa.
- ¿Disfrutas de la fiesta?
- Mucho, aunque es la primera vez que me dejan sentarme.
-¿Sabes dónde está Leo?
- La última vez lo vi hablando con Aaron, quise acercarme a hablar con él, pero Daniela y Alex me secuestraron para bailar con ellos.
- ¿De verdad? – se ríe. – Entonces disfrutaré del momento antes de que alguien te rapte.
- Me parece bien – chocamos nuestras copas y damos un sorbo a nuestras bebidas.
- Emma, antes de que se me olvide – echa mano a su bolsillo y saca una bolsita. – Ten, es tu regalo.
- ¿Qué? ¡Naim no hacía falta que me regalaras nada! – Es mi cumpleaños pero tampoco nos conocemos tanto como para que me haya hecho un regalo.
- Emma, es solo un detalle. Lo vi y pensé que te gustaría. Acéptalo por favor – agita la bolsita delante de mí y la cojo.
- No tenías por qué hacerlo… - sonrío tímida. - Muchas gracias – cojo mi bolso y lo guardo para que esté seguro.
- De nada – me devuelve la sonrisa. - Sé que te acabas de sentar pero… ¿me concedes un baile?
- Encantada – acepto. Luego iré a buscar a Leo, apenas hemos tenido tiempo de hablar desde que ha llegado y cada vez que intento acercarme alguien me lo impide. Naim coge mi mano y me lleva hasta donde un grupo de gente baila como si no hubiera mañana con el tema “Hey Mama” de David Guetta. Naim suelta mi mano y bailamos varias canciones hasta que me excuso para ir al baño. Cuando estoy a punto de entrar, me agarran del brazo.
- Hey, por fin puedo verte – esos ojos azules brillan al verme.
- Leo – le sonrío y le abrazo. -¿Dónde has estado?
- He estado con Aaron y después he guardado tu maleta y los regalos en mi coche. He tenido que aparcar super cerca para poder llevarlo todo en pocos viajes. En cuanto he terminado he venido a buscarte, y te he visto aquí. ¿Cómo lo estás pasando?
- Genial. No puedo describirlo de otra manera, aunque me gustaría más si pudiera estar cinco minutos contigo – hago un puchero.
- Lo siento nena, ahora estoy aquí. Así que cuando quieras, nos vamos.
-¿Irnos?
- Recuerda que iba a raptarte.
- Pero… – del bolso saco mi móvil y veo que son las tres y media. – Aún son las tres y media. Si me voy la gente pensará que soy una desagradecida.
-Que piensen lo que quieran, Emma quiero estar contigo ahora – me suplica.
- Espera un poco más – le pido. – Aunque sea hasta las cuatro y algo o cinco. Nos excusamos y nos vamos. Antes quiero bailar contigo, por favor.
-Está bien – cede. – pero cuando yo te diga vamos, no quiero que rechistes, simplemente nos iremos.
- Vale, espérame cinco minutos y vamos a bailar. – me alejo de él y entro en el baño de chicas. A los pocos minutos salgo y Leo sigue donde lo dejé. Salimos y nos dirigimos hasta donde baila la gente y me encuentro a Naim con el que me disculpo por cambiar de compañero de baile, pero este con su imborrable sonrisa me dice que lo entiende y sigue hablando con Aaron e Ivana. Leo entonces me conduce a la mitad de la pista y bailamos. Noto algunas miradas, como la de Alex que, junto con Martina me miran con cara de haber perdido la cabeza. Por otro lado, Dani está bailando con David y ambos nos observan con una sonrisa. Decido que es mejor pasar de todo y disfrutar de este momento que me han permitido con Leo.
Como dijimos, a las cuatro y media Leo me estaba suplicando que nos marcháramos ya. Me despedí de las chicas con las que bailaba y me fui hasta donde estaban las chicas sentadas con Alex.
-¿Así celebráis mi cumpleaños? – enarco una ceja.
- Emma ya se ha ido la mitad de la gente y nosotras llevamos aquí desde mucho antes que tú. Déjanos descansar – se queja Martina.
- Acabamos de sentarnos y los pies me estaban matando – prosigue Daniela.
- Nosotros nos iremos en breves – dice Ivana señalándola a ella y a Aaron que está bajo Ivana con una sonrisa de enamorado en la cara. Alex sigue bebiendo y moviendo la cabeza con ritmo. No sé como tiene energía aún después del hartón de bailar que se ha dado hace un rato conmigo.
- Chicos, yo me voy ya – anuncio.
- ¿Por qué? – preguntan todos al unísono.
-Me voy con Leo… - en cuanto es nombrado me pone una mano en el hombro. Todas me miran perplejas pero no se atreven a decir nada porque está delante. – Ya os daré explicaciones, la fiesta ha estado genial y sois las mejores. Este ha sido mi mejor cumpleaños sin duda – me acerco y le doy un beso y un abrazo a todas.
- Aaron pinchas como nadie. Te contrataré si algún día me caso.
- Eso está hecho – dice con una sonrisa y alza la copa para dar un trago a mi salud. Me acerco a Alex, este se levanta para ponerse a mi altura y susurrarme.
- Emm ten cuidado, con lo que sea, me llamas y en cinco minutos me presento donde estés, ¿vale?
- Gracias Alex – le doy un abrazo y este me lo devuelve con fuerza.
-¡Dios quiero bailar! – exclama en voz alta. – Martina vente un rato - y sin dejarle si quiera responder, la agarra y se la lleva. Nos echamos a reír y Leo me da un toque para que me dé prisa. Busco por la sala pero no veo a Naim, quiero despedirme de él, pero me da que no voy a poder. Me acerco a Daniela y le pido que le diga a Naim que he tenido que irme y que le dé las gracias de mi parte por venir. Leo me coge de la mano y me lleva hasta la salida, donde casi se me corta la respiración por el cambio tan brusco de temperatura. Leo se da cuenta y me pasa el brazo por los hombros pegándome a su cuerpo.
- Perdona nena, tu chaqueta está en mi coche. Por suerte está aquí al lado, aguanta un poco. – Nos movemos rápido hasta llegar a su coche y entramos. Leo pone la calefacción pero yo sigo temblando. - ¿sigues con frío?
- ¿Tu qué crees? – le digo castañeado los dientes. Leo me hace un gesto, sale del coche y vuelve a los pocos minutos con una sudadera en las manos.
-Ten – me ofrece. – Supuse que tendrías frío y saqué una sudadera de mi mochila y bueno, esta manta – me la da. No es muy grande y es de cuadros rojos y negros. – Siempre la llevo desde que me quedé tirado una fría noche en mitad de la carretera – me explica.
- Vaya, eres un auténtico trotamundos.
- Me lo dicen a menudo, venga, arréglate que nos vamos. Duerme si quieres. – Se abrocha el cinturón y se pone en marcha. Mientras, yo me he puesto su sudadera y noto como mi cuerpo entra en calor. Me quito los tacones y los dejo debajo del asiento para poder subir los pies y taparme con la manta. Pensé que Leo me diría algo, pero no es así, me mira con una gran sonrisa y continúa conduciendo.
- ¿De verdad tienes que conducir ahora? Podríamos ir mañana a donde sea. Estarás cansado….
- Que va, lo único que he bebido esta noche ha sido bebidas energéticas, así que estoy despejado y en absoluto cansado. El viaje es algo largo, así que prefiero conducir ahora, llegar temprano para descansar unas horas y después aprovechar cada momento contigo.
- Pero…
-No rechistes más, joder. Nena, te quiero, pero no quiero discusiones. Así que duérmete. – aprovecha el stop para decirme esto a los ojos. Me da un beso y vuelve a centrarse en la carretera. Por una vez, le hago caso y cierro la boca, me apoyo en la ventana y cierro los ojos. Estas últimas semanas han sido las más agotadoras de mi vida y necesito un merecido descanso….
Fiesta de Cumpleaños de Emma