domingo, 21 de febrero de 2016

Capitulo 27

Las sensaciones que siento cuando estoy en los brazos de Leo son tan indescriptibles que sólo una de sus caricias hace que me estremezca hasta lo más hondo de mis entrañas. Leo me observa, su sonrisa es perfecta y es solo mía. Le devuelvo la sonrisa y me acerco para fundirme con él en sus labios. Beso lento....suave....deleitándome con el gusto de su boca. Mi lengua entra en su boca de forma esporádica. Acaricia mis mejillas con sus largos dedos, trazando círculos discontinuos de una forma tan deliciosa.... Bajo hasta su cuello en un reguero de besos y Leo me sube un poco más con su otro brazo para que no caiga. Casi había olvidado que me tenía cogida en brazos. Deja sus caricias y coloca su mano en mi otro muslo. Acaricia entonces mis muslos con ambas manos. Ese tacto dulce de piel con piel....mis medias no llegan a cubrir esa zona y mi falda está ligeramente subida. Un cosquilleo ahora familiar se hace cada vez mayor en mi vientre y sólo quiero gritar y proclamar lo más alto que pueda que este hombre con todos sus defectos e imperfecciones, su pedantería e incluso su pasotismo es lo que hacen de él que sea el hombre por el que suspiro.
Leo se aparta ligeramente y me besa en los labios para después bajarme de él.
-¿Qué pasa? -No puedo evitar que en mi voz suene la decepción.
-Debo llevarte a casa.
-¿Por qué?
-Emma ahora que sé que eres mía otra vez, quiero empezar bien. Y este callejón no es seguro para ti. Te llevo a casa. - cuando abro la boca para replicar, Leo me calla con un beso. -No protestes más -ríe. Me pasa el brazo por los hombros y caminamos con buen ritmo a casa. -Sigo pensando que esa ropa es muy fresca con el frío que hace. -me dice al cabo de un rato.
- No tengo frío – miento a pesar de tener los pelos de punta.
- Mientes fatal - se ríe y me pega más a él para darme calor.
- Si lo sabes no me obligues a mentirte.
- Estas muy mona con esa ropa, pero prefiero que la uses mejor en primavera. Por cierto - se acerca y me susurra al oído - tu piel es realmente suave. - me estremezco e intento reprimir un jadeo al recordar cómo me acariciaba en el callejón.
Llegamos a casa y veo luces. ¡Mierda! Mamá y papá ya están en casa. ¡Como me vean así me van a matar!
-Emma - Leo me saca de mis pensamientos.
-¿Decías?
- Te he dicho que deberías entrar antes de se haga más tarde.
- ¡Dios Leo pareces mi padre! -bromeó y pongo los ojos en blanco.
- Si fuera tu padre te daría unos azotes por ir tan fresca. – se burla y le doy un puñetazo. - Era broma, era broma. Emma sólo me preocupo por ti...
-Lo sé - suspiro y me pego a su pecho. Hace frío y quiero que me abrace. Leo se da cuenta y me envuelve entre sus brazos.
-Emma, se que aún es miércoles, pero me gustaría que nos viéramos el sábado. Quiero volver contigo a la fiesta de la casa de los estudiantes y compensarte por aquella noche.
- No creo que sea buena idea… - cada vez que recuerdo esa noche se me revuelve el estomago. Debería enfrentarme a ese miedo pero me afectó más de lo que creía. - ¿Y no podemos quedar antes y ya? - pregunto esperanzada.
- No puedo nena. Mañana cojo un vuelo y no vuelvo hasta el sábado por la mañana.
- ¿Por qué? ¿A dónde vas? ¿Vas sólo? ¿Cuándo decidiste hacer un viaje sin decirme nada? - soy incapaz de callarme y lo acoso a preguntas.
- Emma tienes una boca demasiado preguntona. Habría que darle un uso y pronto… - se muerde el labio y sé que ha pensado en alguna guarrería.
-¡Eres un pervertido! - lo riño separándome de él.
-Nena era broma -intenta volver a pegarme a él y yo me dejo abrazar. -No era algo planeado, simplemente ha surgido y debo volar a Irlanda donde mi padre quiere invertir para abrir una nueva central.
-¿Lo dices de verdad? -pregunto algo recelosa. Pero no tiene sentido que me mienta. Su padre es increíble. Él solo ha montado un imperio tan grande como para hacerlo internacional.
- Mi padre quiere que vaya en su nombre. Dice que tengo buen instinto.
- Que envidia. Ojalá pudiera ir contigo.
-¿Quieres venir? -pregunta con sorpresa.
-¡No! Era sólo una forma de hablar. Me conformo con que me traigas un recuerdo. -Le saco la lengua traviesa.
- Vale. Te traeré algo bonito. Pero ahora en serio, piénsatelo. Me gustaría que fuéramos juntos. Y entra de una vez que ya verás que te resfrías.
-Vale, vale -gruño. Ha roto toda la magia al ponerse otra vez en modo padre refunfuñón. Me separo para entrar, pero me coge de la mano, me pega a él y me estampa un beso de los que hacen historia.
- Te echaré de menos preciosa.
- Y yo a ti - mi corazón late deprisa por la emoción.
-Esperaré tu respuesta para el sábado. Adiós nena
-Adiós Leo -con una última mirada nos despedimos silenciosos antes de entrar a casa. A pesar de intentar ser lo más silenciosa posible, mamá me ha escuchado.
-¿Emma?
-Hola, estoy en casa. Voy a la ducha que hace mucho frío en la calle - y antes de que le dé tiempo a asomarse si quiera, he corrido escaleras arriba directa a mi habitación.
****
Me dirijo con Ivana a clase de yoga. Todos dicen que hoy estoy muy distraída y finjo que me preocupa la sección de navidad del periódico. Pero en realidad no puedo olvidar lo ocurrido las últimas veinticuatro horas de ayer... Le he dicho a Leo que quería volver a intentarlo y que me pensaría en volver a aquella casa del demonio... Si Alex o las chicas se enteran de algo de esto fijo que me acribillan. Aunque yo también creo que esto es una jodida locura. Podría hablar con África, ella sabría que hacer o acabaría matándome por hacer tantas estupideces.
-Tierra llamando a Emma – me interrumpe el hilo discontinuo que llevo todo el día.
-¿Qué? Perdona Ivana, ¿has dicho algo?
- Hoy estas como en otro planeta -me riñe a modo de broma.
- Ya, perdona. ¿Has hablado con Aaron? -¿le habrá contado algo a Ivana? Hoy en clase Mario tampoco ha dicho nada y lo agradezco. Una parte de mi cree que Leo ha tenido algo que ver.
- Hablamos un rato anoche – me informa. - Se fue con unos amigos por ahí pero se fue pronto porque se estaban comportando como unos capullos. Hombres, ya sabes -se ríe.
-Lo imagino -finjo una risita. Le debo a Aaron una estatua bañada en oro en el centro en la ciudad.
-¿Y tu Emm? ¿Cómo llevas esa fase de amistad con Leo? - mierda. Ivana tenía que sacar el tema tabú. Bueno, algo puedo contar, Leo y yo lo hablamos anoche y decidimos estar ante los demás como amigos durante un tiempo.
-Bien. Hablamos de vez en cuando, incluso me… me preguntó -carraspeo un poco – bueno, que me preguntó que si me apetecía ir el sábado con él a la fiesta... la de la casa de los estudiantes.
-¿De verdad? -Ivana abre los ojos claramente sorprendida. Sabe lo que pasó la última vez y como acabó todo. -¿Y qué harás?
-Pues no lo sé -suspiro. - le dije que lo pensaría.
-Emma decidas lo que decidas te apoyo. Aaron y yo os ayudaremos en lo que necesitéis. -Ahora entiendo por qué son la pareja perfecta. Si es que son dos trozos de pan.
-Gracias Ivana. -entramos a la clase de yoga y dejo que mi mente se libere y mis músculos se relajen. Eliminando toda la tensión acumulada....
****
Me he saltado la clase del viernes. Le he dicho a Alex que diga que estoy enferma o se invente algo, aunque él sabe perfectamente que me voy a casa de África. Acabo de subir al autobús, me siento en un asiento libre junto a la ventana y me pongo los cascos. Enseguida quedo envuelta en la melodía. “Night Changes” de One Direction que me da todo lo que necesito para pensar. "Lo único que quiere es no arrepentirse" esas palabras se me graban una a una en el cerebro. A las nueve y media llego a casa de África. Espero que esté en casa, sino me equivoco hoy tenía el día libre y no quiero haber hecho un viaje en vano. Con la última nota de Michael Bublé en “Cry me a river”, bajo del autobús, me acerco al portal y toco el timbre. Tengo llave y es la casa de mi hermana, pero aún así no veo correcto entrar sin llamar.
-¡Un momento! - oigo que chillan desde el otro lado de la puerta. A los pocos minutos, aparece África envuelta en su albornoz rosa y con el pelo algo desordenado.
- ¿Emma? ¿No deberías estar en clase? – África tiene una mirada desaprobadora, pero la cambia rápidamente por una de preocupación. -¿Ocurre algo?
No hablo, mis labios permanecen en una línea fina sin mostrar emoción alguna. Me acerco a ella y la abrazo sin explicar nada. Esto pilla a Afri por sorpresa, pero rápidamente me envuelve maternal y acaricia mi cabeza con dulzura.
-Entra en casa – me ofrece al cabo de unos minutos. Entramos y mientras ella va a vestirse, yo me voy al salón y dejo la mochila en el suelo para tumbarme en el sofá. No quiero hablar de nada, ni siquiera sé por qué he venido aquí, solo quería algo de compañía…. África regresa al cabo de un rato con dos tazas humeantes de café.
-Ten – me ofrece.
-Gracias
- Y dime, ¿cuál es el motivo de tu gamberrismo escolar y una visita inesperada?
- Quería estar contigo… – me encojo de hombros. Estos días han sido una locura. Quería alejarme de todo ello y olvidar durante un rato mi nuevo estilo de vida. Anoche me replanteé llamar a Naim y hablar un rato, pero no me atreví a pulsar ese botón. Siempre lo cargo con mis problemas y no lo veo justo. Además, no puedo evitar que las palabras de Dani, “Cuando Leo te falla, terminas con Naim” resuenen en mi cabeza cada vez que intentaba llamarlo. Cuando fui el jueves a yoga pensé en llamar a África pero no ha sido hasta esta mañana cuando he tomado la decisión de venir directamente aquí.
-Querías huir. ¿Me equivoco? – asiento con la cabeza. Lo bueno de África es que nunca he necesitado darle explicaciones. Ella siempre ha sabido entenderme. – Emma si necesitas algo ya sabes que estoy aquí para lo que necesites.
-Lo sé.
-Así me gusta – sonríe. – Esta es tu casa y puedes venir siempre que quieras. Y aunque hoy hayas hecho novillos, me dejas más tranquila al ver que antes que cualquier sitio, vienes a buscarme.
- ¿De verdad que no te importa?
- Emma por favor, estoy encantada de que vengas y lo sabes. Puedes quedarte todo el tiempo que quieras. Incluso quedarte a dormir.
-Afri no es necesario…
- ¡Ay calla! No seas aguafiestas. Emm ¡me aburro como una ostra! Fran está muy ocupado desde hace unos días con un nuevo diseño que está patentando su empresa y viene muy tarde del trabajo. Encima en el trabajo se ha corrido la voz de mi embarazo y todo el mundo se cree que estoy manca y no me dejan hacer nada – lloriquea. – Hoy tenía el día libre porque tenía cita con el médico pero me ha llamado hace un rato para cancelarlo y posponerlo para la semana que viene y ahora tengo un larguísimo día hasta que venga Fran.
- África, creo que una futura mamá no debería hacer tantos pucheros – me río.
- Ya me lo dirás cuando estés embarazada – me advierte.
- ¿Y cómo lo llevas? ¿Mi sobrino o sobrina como se porta?
- Estoy bien y se porta estupendamente. Mi barriga está un poco más hinchada cada día, oficialmente ya he terminado el primer trimestre – me dice emocionada. - lo malo son las nauseas matutinas y que mis pechos están hinchándose – hace una mueca de disgusto.
-Eso es normal – la tranquilizo.
- Lo sé, pero no me gusta ese cambio – insiste. – Aunque creo que lo peor es que desde que cumplí el tercer mes no paro de ir al baño cada dos por tres. ¡Mi vejiga ha encogido!
- ¿Quieres ir de compras y entretenerte un rato? – comprendo mejor que nadie lo que es sentirse sola cuando necesitas a alguien a tu lado. África está en una etapa muy difícil donde sus hormonas la dominan y de un momento pasa de la alegría al llanto. Necesita apoyo, mamá la llama y viene cada dos fines de semana y Fran hace todo lo que puede a pesar de estar a tope con el trabajo. Yo también debo poner mi granito de arena y creo que lo mejor será entretenerla y así olvidarme yo también de lo que tengo encima.
- ¡Vale! ¡Podemos ir a muchos sitios! – le ha emocionado muchísimo este plan y me alegro. – Debo coger el bolso y las llaves del coche….pero antes necesito hacer pis…
****
África y yo pasamos una mañana como nunca antes lo habíamos hecho. Salir de compras era algo en nuestra relación de hermanas que nos unía como pocas cosas lo han hecho. Áfri ha estado distraída y muy feliz, aunque hemos tenido que ir muchísimas veces al baño cosa que la ha deprimido un poco, pero nada que no lo arregle una caña de chocolate.
- Emma, todavía no me has dicho el motivo que te ha empujado a venir a mi casa, pero sea lo que sea, me ha hecho un favor. Gracias por pasar la mañana conmigo – sonríe como una niña.
- Gracias a ti en realidad. – África me observa confusa y me explico. – Fui a tu casa para alejarme de todo, quería ir a un sitio donde sabía que estaría segura….y con alguien. – Bajo la vista y juego con mis dedos. - No paro de tomar decisiones que considero correctas, pero que solo desembocan a complicarme a mí o a los que me rodean. Leo y yo no dejamos de volver y separarnos y es tan…agotador. No sé si realmente vale la pena tanto esfuerzo…- levanto la vista y veo a una África llorosa. - ¿Afri qué pasa? – pregunto asustada.
- Es...es que… - intenta reprimir unos sollozos y empiezo a asustarme. – Es que te estás haciendo tan mayor… y siento que me lo estoy perdiendo – se enjuga las lágrimas - ¿y si me pasa lo mismo con mi bebé? ¿Y si me concentro solo en mi y no le veo crecer? – llora desconsoladamente. Respiro algo más tranquila al ver que no es nada serio y me acerco a ella para reconfortarla.
- Tranquila, me estás viendo crecer. No hace ni un año que te has ido y antes de irte mamá había vuelto a hacerte una habitación para cuando vuelvas. Incluso es más bonita que la que tenías antes. Además, serás una madre estupenda, verás todos los pasos que dé, hasta que se convierta en alguien tan maravilloso como los padres que tiene.
- ¿Lo dices en serio? – África sonríe y se suena la nariz. Nunca pensé que terminaría aconsejando a mi hermana sobre algo.
- Completamente. – Le doy un abrazo y termino de tranquilizarla.
-Emma gracias. Últimamente lloro mucho – dice mientras se quita las lágrimas de las mejillas.
-No eres la única – digo sin querer. Por suerte creo que no me ha escuchado.
- El caso es que, esas decisiones son tuyas y nadie puede decidir por ti. No importa si son más o menos acertadas. Escucha a tu corazón y él te dirá si realmente merece la pena pelear por Leo. Venga, te llevo a casa – me recuerda. Miro el móvil y veo que ya casi es la hora de salir del instituto. Lo estábamos pasando tan bien que me había olvidado por completo de la hora. África se niega a que coja el bus y me lleva a casa en coche. Me ha prometido que el día de hoy será nuestro secreto y que las cosas que he comprado me las traerá mañana a casa, le dirá a mamá que son unos regalos. Disfrutamos del viaje escuchando la radio y cantando las canciones que salen a pleno pulmón. El nuevo éxito de Jennifer López suena a toda caña en la radio de Afri y juntas cantamos “Bajo el mismo sol”
- Mañana me paso y te traigo las cosas – dice África mientras aparca cerca de casa.
- Vale, pero temprano. Ya sabes, Leo.
- ¿Vas a ir al final? – pregunta con cierto recelo.
- Si, no puedo tachar un sitio solo porque tuve una primera mala experiencia. Tengo que superarlo – digo con decisión. – Esta tarde hablaré con Leo.
- Emm, yo también hice cosas así a tu edad y no soy quien para juzgarte, pero ten cuidado. ¿Vale?
- Lo tendré – asiento. África me abraza y agradezco una vez más haber ido a buscarla.
****
Comunica…sigue comunicando…. ¿por qué no lo coge? Sé que me va a costar un pastón la llamada, pero quiero hablar un rato con él… desde que llegué de mi escapada he tenido que recuperar las clases que he perdido hoy, hablar con Ivana del periódico y terminar el último comentario del libro de literatura universal con Daniela. Nunca pensé que “La Celestina” diera tantos problemas a la hora de hacer comentarios críticos. Estoy replanteándome añadir algún clásico británico para variar un poco. No sé, debo terminar de hablar eso con Dani. Además, le prometí a Martina que sería su modelo, pero tendrá que ser mañana después de ir con Alex a comprarse unas zapatillas nuevas. Juro no faltar más. El día que lo hago, paso una tarde realmente agotadora para estar al día otra vez. Son las diez y media y Leo sigue sin coger el móvil, lo dejo a un lado de la cama dándome por vencida. Sé que hay una hora de diferencia, pero eso tampoco es excusa. Cojo el portátil y termino mis resúmenes para los próximos exámenes. Pronto será navidad y, como siempre, vienen todos los exámenes y trabajos a la vez. A las doce doy por terminado la mitad de los apuntes de griego, inglés e historia. Leo no ha contestado y he dado dos cabezadas mientras escribía, así que me dejo bien claro que ya es hora de ir a dormir. Solo tengo tiempo de apagar el portátil, dejarlo encima del escritorio, apagar la luz y meterme en la cama, cuando suena mi teléfono. Leo. Dudo de si cogerlo o no, es tarde y tengo sueño, …pero quiero hablar con él….na, que sufra un poco. Le cuelgo. Vuelve a llamar y cuelgo, pero antes de intentar dormir lo pongo en vibración y aparece un mensaje de Leo.
Leo a las 00:17
-¿Por qué me ignoras? :(
Le respondo. – Tú me has ignorado a mí. Ese es tu castigo 00:18
- Cógelo anda, quiero escuchar tu voz. Si intentas ignorarme te seguiré llamando y si intentas apagar el móvil, te llamaré a tu casa…seguro que a tus padres les encantará hablar conmigo :) 00:20
-¿No te atreverás? 00:20 - ¡Será…! ¡Cómo se atreva se me cae el pelo!
-Nena, ¿aún dudas de mí? 00:21
Antes de poder responderle vuelve a llamar.
- Eres un capullo – le digo nada más descolgar.
- Yo también te quiero nena. A ti y a esa boca tan mal hablada tuya – se burla.
- Muy gracioso – respondo molesta.
- Nena no seas mala. Ahora dime, ¿por qué me has llamado? – es verdad, había olvidado que le había llamado yo.
- Solo quería decirte que sí voy contigo a la fiesta de mañana.
- ¿En serio? Genial, lo pasaremos bien. Esta vez sin malos rollos, lo prometo.
- No prometas, eso lo hacen los idiotas. Solo te pido que no hagas que me arrepienta.
- No te arrepentirás – me asegura.
-¿Qué tal por Irlanda? – desvío la conversación. No quiero escuchar falsas promesas para mañana.
- Pues, ya sabes. Mucho verde, lluvia, pubs llenos de cerveza y mucho irlandés – se ríe.
- Leo estás muy graciosillo esta noche – le digo irónica.
- Siempre lo soy, eres tú la que no capta mi sentido del humor que es distinto.
- Tal vez no lo capto porque tienes el sentido del humor en cierto sitio.
- Ese sitio puede gustarte y tal vez así descubrirías que soy un chico muy divertido. – Me pongo colorada hasta las orejas.
- ¡Eres un pervertido! – chillo sin querer. Me tapo rápido la boca y rezo para que no me hayan escuchado. Leo ríe al otro lado de la línea.
- Me encantaría estar ahí para ver tu cara sonrojada. Estas muy mona cuando pasas vergüenza.
- Te odio – gruño.
- Mientes – responde petulante.
- No miento – intento sonar convincente. No le odio, pero me fastidia que me haga pasar vergüenza.
- Vale, pues si me odias quédate con esto para que tengas dulces sueños.
- ¿Con qué? – pregunto curiosa.
- Piensa en ti… y ahora en mí – empieza dulce, con voz suave, casi ronroneando. – tu cama es nuestro escenario…estás tumbada en ese colchón donde las sábanas son tus únicas aliadas…despojada de todo….ahora piensa en mí….recuerda lo que sé hacer….intenta sentir mis besos, mis caricias….cómo hago eso con la lengua cuando entro en tu boca – trago saliva. – Piensa en cómo recorro tus muslos con mis dedos, trazando círculos, líneas discontinuas, arriba y después abajo…ahora me concentro en tu cuello, beso cada centímetro hasta el lóbulo de tu oreja….y doy un pequeño mordisco – ahogo un jadeo. Joder, me está excitando a través de la línea. – Emma, recuerda cómo te besé hasta llegar a tu vientre, como te hice sentir y cómo tiraste de mi pelo - ¡Dios! un gemido se escapa de entre mis labios. Apenas puedo escucharle, pues solo de imaginar todo eso me tiemblan las piernas. – Emma, ¿sigues ahí? – su tono sigue desprendiendo una sensualidad que me embriaga.
- Mmmm – es lo único que soy capaz de contestar.
- Tengo que colgar – dice de pronto.
-¿Qué? – ¿¡no será capaz!?
- Si nena, mañana tengo que madrugar y coger un avión.
- No cuelgues – le suplico.
-¿Por? – pregunta haciéndose el inocente. - ¿Te dejo en medio de algo? Pensaba que me odiabas – sigue con su chulería. ¡Menudo cabrón! ¡Me ha calentado para colgarme ahora solo porque he dicho eso! Esta me la paga.
- Pues, bueno, quería decir que no colgaras porque… - piensa algo – estaba aquí pensando en todo lo que me decías y me imaginaba a mí encima de ti,…restregándome… ya sabes, como la otra vez – le escucho tragar saliva. Bien. – y bueno, como lo estabas describiendo tan bien, estaba a punto de usar “algo” para liberar la tensión…creo que ya me entiendes – digo con toda la sensualidad que puedo. Creo que con esto lo he pillado. Oigo su respiración más pesada y sé que se está imaginando un montón de guarrerías.
- Emm – su voz suena ronca, pero carraspea y se aclara la garganta. – Emma ¿estabas a punto de…?
-Bueno, mañana tienes un día muy largo de viaje – lo interrumpo. – Hasta mañana pervertido.
-Nena espera…..- cuelgo y suelto una carcajada. ¿En serio creía que iba a hacer eso por teléfono? Él se lo ha buscado por intentar hacerme esa jugarreta. Recibo un mensaje de Leo y le echo un ojo antes de irme a dormir.
Nena por tu culpa me tendré que dar una ducha fría. Te llamaré cuando llegue para concretar a qué hora nos vemos. Por cierto, espero que fuera broma lo que acabas de insinuar porque me encantaría hacértelo yo…. 01:30.
Emma y África


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