lunes, 29 de febrero de 2016

Capitulo 28

Las perversiones de Leo han ocupado mi mente toda la noche. No le respondí y tampoco esta mañana…no sabía que responder a eso. ¿De verdad estoy preparada para eso? ¿Sería capaz de dejar que Leo me tocara? Intento no pensar mucho en eso y le echo un último ojo a mis galletas recién horneadas. He estudiado toda la mañana y no tenía ganas de coger más libros, así que saqué esta receta de internet. Alex llegará en breves para ir de compras.
- Ummm eso huele que alimenta – oigo desde el pasillo. Qué raro, no he escuchado el timbre.
- Pues si quieres ven a la cocina – le grito a Alex. Este llega a los pocos segundos y me sonríe. Lleva unos vaqueros y un jersey, algo extraño porque normalmente no suele ir tan abrigado. - ¿Tienes frío?
- No tenía ganas de llevar chaqueta. Por cierto, la puerta estaba abierta – se acerca hasta a mí y coge una galleta. - ¡Quema! – se queja.
-Normal, acabo de sacarlas bobo – me río.
- Me la pienso comer igual – sopla un poco y se la come sin decir nada.
- ¿Están buenas? – le pregunto al ver que coge otra y repite la acción anterior.
- Sí – me responde con la boca llena. Le cuento a Alex mi mañana con África mientras devora mis galletas, menos mal que tengo otra horneada, sino este pozo sin fondo no va a dejar ni una. – Pues en la entrada está mi regalo.
- ¿Un regalo?
-Sí, mi recuerdo. No sabía que traerte, así que pillé un detalle rápido. Está en una bolsa, luego lo ves, ahora tenemos que ir a comprarme unas zapatillas – me recuerda mientras se levanta con otra galleta en la mano.
- Alex, ¡eres un tragón! ¡Te has comido casi todas las galletas! – lo riño cuando veo la bandeja casi vacía.
-Corrige, me las he comido todas – coge las tres que había dejado y las devora como un loco, llenándose la boca de chocolate. Me mira con una sonrisa de “venga no me regañes” y termino riéndome. No puedo enfadarme con alguien que tiene toda la boca manchada de chocolate. Cojo un paño y le limpio como si tuviera cinco años. Alex se deja encantado y una vez que termino nos marchamos al centro, donde cogemos un bus para ir al centro comercial.
- ¿Qué pasó para que rompieras las zapatillas?
- Bueno, digamos que si juntas a un grupo de tíos que luchan por clasificarse, que empezó a llover en los últimos veinte minutos y un tío de casi dos metros me tiró al suelo,… creo que ya puedes imaginarte. Ese bruto se tiró a maldad, y me dio una patada que me partió la mitad de la suela. Me dejó el tobillo para el arrastre. Lo bueno es que el árbitro lo vio y me otorgaron un tiro libre, el cual aún no sé cómo entró teniendo el tobillo hinchado. Por eso necesito unas zapatillas nuevas, me las iba a comprar allí, pero los tres días que me quedé de más los pasé en reposo y con Audrey.
- ¡Menudo bruto! – chillo escandalizada. Alex solo me dijo que ganó el partido, lo de la lesión no me lo contó y me da rabia. –Ya podías haberme dicho lo de la lesión.
- Oh vamos Emm, no te lo dije porque no era importante, tuve el tobillo un poco hinchado y mi madre quería que estuviera en casa hasta estar mejor. No hay mucho que contar, no cojeo y ya no me duele – sonríe. Suspiro y le devuelvo la sonrisa, este Alex nunca cambiará. El autobús se detiene, hemos llegado. Entramos en el centro comercial y nos dirigimos a la zona de tiendas, situada en la segunda planta y entramos en la de deportes. Alex se prueba como veinte zapatillas hasta llevarse unas que, según él, le den suerte en los partidos. A veces se pone de un supersticioso que no es normal. Alex quería ir al burguer y comer algo pero no pudo ser ya que yo tenía planes con Martina, así que nos fuimos de allí y me acompañó hasta su casa.
- Hola Emma… y Alex ¡Qué sorpresa! ¿Qué haces por aquí? – le pregunta Martina con una sonrisa.
- Emma me ha acompañado a comprar unas zapatillas y yo la he traído a tu casa.
- ¡Estupendo! Pues Emm será ahora mi modelo. Puedes entrar si quieres – ofrece.
- Suena tentador pero debo irme. Hasta luego chicas – nos da un beso de despedida a Martina y a mí y se marcha.
- Entra Emm, tengo mucho que hacer. – Asiento y la acompaño dentro de su casa. Vamos a su habitación, y una vez allí me indica que me desnude para probarme el vestido. No hay nada que le guste tanto a Martina como diseñar ropa. Y lo mejor de todo es que siempre que nos usa de modelo nos acaba regalando algo de su “colección”. – ¡Emma no te muevas que te clavarás los alfileres! – me regaña.
- Lo siento – intento mantenerme quieta, pero es difícil cuando es ella misma la que no para de moverme.
- Eres mi modelo favorita. Adoro a Ivana y a Daniela, pero sus cuerpos no son tan simétricos como el tuyo – se coloca unas cuantas agujas en la boca y se pone manos a la obra. – Sabes Emm, he estado pensando que… si me lo propongo puedo diseñar unos vestidos para las cuatro, ya sabes, para la graduación. Si Alex está por aquí podría hacerle algo a conjunto con nosotras.
- Martina, ¿no es un poco pronto? Además…Alex se irá mucho antes de terminar el curso – digo con cierto deje de tristeza. Sé que no va a quedarse eternamente aquí y eso me entristece.
- Son cuatro vestidos, debo diseñarlos y hacerlos, ¿cuánto crees que me llevará si lo compagino con el instituto y los entrenamientos de vóley? Lo más seguro es que empiece a trabajar en ello en Navidad, aunque antes me gustaría hacerte un vestido. Pronto es tu cumpleaños, ¿no?
- Es cierto…dentro de poco es mi cumpleaños – he estado tan absorta todo este tiempo que lo había olvidado por completo.
- Chica últimamente estas en las nubes. Pero bueno, tú piénsatelo – sonríe y sigue dando puntadas. – Ya puedes quitártelo y vestirte – me regala una sonrisa y me ayuda a quitarme el vestido lleno de agujas. – Lo haré bien sexy para que ese Leo vea lo que se pierde – se burla.
- No te pases con lo de sexy – me preocupa hasta que punto entiende ella por “ropa sexy”.
- Calla ostia, la modista soy yo. Por cierto, hablando de él, ¿vas a verle pronto? Últimamente no cuentas nada – cuando quiere enterarse de algo, Martina no para. Será mejor decirle la verdad.
-Hemos dicho de ir a una fiesta hoy… ¿quieres venir? - no quiero que venga por si sucede lo de la otra vez, pero si muestro ofrecimiento no puede sospechar que lo que quiero es todo lo contrario.
- Me encantaría, pero ya tengo planes – sonríe picara. – He quedado con un chico que va a la misma universidad que mis hermanos y que está para mojar pan. No me mires así, es de primer año, por tanto solo me lleva dos años – se defiende. – Por hoy hemos terminado, así que venga vete con tu Leo que debo acicalarme para una buena noche de sexo – se ríe.
-Marti deberías dejar de ir de flor en flor y encontrar a alguien especial– le aconsejo.
- Ir de flor en flor no es malo Emm. Enamorarse sí que debería ser considerado una enfermedad – sonríe con suficiencia. Prefiero no decirle nada cuando se pone así. Ojala algún día pueda encontrar a alguien que sea capaz de sanar su corazón.
****
Después de pasar la tarde con Alex y Martina, apenas he tenido tiempo de ponerme nerviosa por esta noche. Llegué a casa con el tiempo justo para ducharme, arreglarme y cenar. Les he dicho a papá y mamá que voy a salir un rato con las chicas, así no sospecharan al verme tan arreglada. He tenido que subir las bolsas con las compras de ayer de África y el regalo de Alex, mañana lo sacaré todo con tranquilidad. Ya casi es la hora y no debo retrasarme, esta vez hemos quedado en la tienda de la esquina porque viene con el coche. La otra vez me puse vestido, así que en esta ocasión me he decantado por unos jeans ajustados y un jersey rockero, vans negras y mi bolso. El pelo lo dejo suelto y libre. Me hubiera gustado ir más arreglada pero si ocurre, que espero que no, como la última vez, prefiero llevar ropa que no me duela que se manche de mi propio vómito.
Salgo de casa y espero en la tienda de la esquina. Las once y dos minutos, Leo aún no ha llegado. Tan puntual como siempre me recuerda mi conciencia que, como ya es una costumbre, solo sabe decir lo obvio. Y mientras sigo esperando, cojo el móvil para entretenerme un rato, porque, en serio, odio tener que esperar a la gente. Noto una presencia y rápidamente levanto la vista. ¡Leo!
- Hola nena, ¿cómo lo llevas? – sonríe. Se acerca y me roba un beso.
- Cansada de esperarte – le respondo en cuanto se separa de mí.
-Dicen que lo bueno se hace esperar.
- Y el que espera desespera – argumento.
- Touché. Vamos a la fiesta. – Coge mi mano y caminamos hasta el coche. Pone la música y suena un tema conocido para mí.
- ¿The Fray? – una sonrisa me ilumina la cara.
- No recordaba todos los grupos que dijiste pero este me resultaba más familiar y bueno, no están tan mal. – Leo fija la vista al frente y le sonrío como una tonta. Miro por la ventana disfrutando del momento y me parece escuchar a Leo susurrar algo.
- You found me….Emma – me giro para ver si es cierto lo que acabo de oír, pero Leo sigue igual que antes. ¿De verdad habrá dicho eso o han sido imaginaciones mías?
Unos minutos más tarde, Leo aparca en el descampado de la otra vez y nos vamos hasta la fiesta. En cuanto llegamos a la puerta un escalofrío me recorre la espalda. Una parte de mí quiere irse y no volver más, pero ese no es mi estilo. Debo demostrarme ahora que el volver aquí no puede estropear lo nuestro. Entramos y todo es como la otra vez, música a todo volumen, un montón de gente y alcohol por todas partes. Un chico me ha dado un vaso como la vez anterior y lo observo con desconfianza, antes de que me dé tiempo a dejarlo en cualquier lado, Leo me lo quita de las manos y se la bebe de un trago.
- No te voy a dejar beber. Si te ofrecen algo, me lo das, ¿entendido? – no es una amenaza, pero asiento sin rechistar. Odio que me digan lo que debo hacer, pero en esta ocasión no me queda más remedio que hacerle caso.
- Hola Leo, pásate luego por los sofás y nos echamos una partida de verdad o atrevimiento – le dice un chico.
- Ahora me paso – le contesta.
- ¿Lo dices en serio? – pregunto en cuanto el chico se marcha. Mi cara es de horror.
- Tranquila, me pasaré un rato para callarles la boca y con las mismas vuelvo contigo – me tranquiliza.
- ¿Y yo mientras?
- Me esperas en la cocina – frunzo el ceño y él hace como que no lo ha visto, pero enseguida me reprende. - ¿No te he dicho que no quiero que bebas? Dame eso – me quita la copa que hace unos instantes alguien me ha dado y se la bebe. Me acompaña hasta la cocina y nos detenemos en la encimera. – Quédate aquí, ¿vale? Por favor, prometo volver enseguida.
- Vale –cedo de mala gana. No sé por qué insiste en venir a estas fiestas conmigo y luego no me hace ni caso. Me siento en una de las sillas y me quedo observando la pila de hielo hasta que alguien me llama la atención.
-¿Cómo tu por aquí? - me giro y veo a Naim con una sonrisa de oreja a oreja. Rápidamente se me pasa el mal humor.
- Leo quiso venir pero un chico le ha llamado para que vaya a no sé dónde y me ha pedido que me quede aquí porque no quiere que pase lo de la última vez.
- Buena idea, tenías muy mala cara.
- Ya, me pasé un poco - hago una mueca de asco y ambos reímos.
- Entonces, ¿no vas a beber nada?
- No, me han censurado con la ley seca y mi carcelero se bebe todo lo que me ofrecen –me río.
- Una no hace daño – me ofrece su copa.
- No debería…- a Leo no le parecería bien, pero luego recuerdo que nunca hago caso a los demás, así que acepto su copa y le doy un sorbo. – Está un poco fuerte – le digo al notar un ardor en mi garganta.
- Si bueno, perdona. Te sirvo otro más suave, si quieres.
-Vale, una copa no hace daño – repito sus palabras. Charlamos un rato pero no estoy tranquila, no dejo de mirar la hora en el móvil y Naim lo ha notado.
- ¿Tienes que irte?
-No, no es eso. Es que Leo me dijo que solo estaría un momento y ya lleva más de media hora con los otros.
- Vamos a buscarle.
- ¿Qué? No, no es necesario, de verdad – intento convencerlo. No quiero que haga otra vez de niñera.
- Pues vamos a bailar y después le buscamos - se encoje de hombros. – Mira Emma, me gusta hablar contigo, pero esto es una fiesta y Leo no puede obligarte a que te quedes aquí sentada mientras él se divierte. – Naim me entiende, no le doy más vueltas y acepto su mano. Es grande y suave, me gusta mucho su tacto. Nos adentramos a la mitad del enorme salón donde se convierte en la pista de baile en cada fiesta y nos ponemos a bailar. La música está realmente alta, creo que suena “Saturday I’m in love” de Auryn… no sé, el caso es que me estoy divirtiendo mucho. No soy una gran bailarina, pero a Naim no le importa y hace tonterías para hacerme reír. Alguien me coge del brazo y me asusto, hasta que me doy cuenta de que es Leo.
- Emma – dice serio. Baja la vista, me quita la copa de la mano y se la bebe de un trago. – Te dije que no bebieras nada y que te quedaras en la cocina. ¿Por qué no me has hecho caso? – me grita molesto. No sé qué decirle, no me había bebido ni la mitad de la copa y él no es nadie para decirme lo que debo hacer. Naim sale en mi ayuda.
- Leo es mi culpa, le dije que viniera a bailar conmigo y le ofrecí la copa.
- Naim esto no es cosa tuya.
- Sí es cosa mía porque fui yo el que la convenció para que estuviera aquí divirtiéndose en vez de aburrida en la cocina con un vaso de agua esperando a que te dé a ti la gana de aparecer - creo que es la primera vez que veo a Naim hablarle, o en este caso, gritarle algo tan serio a alguien. Leo le observa con cara de pocos amigos y aprieta los puños, quiero decir algo, pero no creo que pueda decir nada que arregle esto. Naim solo me está protegiendo y Leo tiene los ojos inyectados en sangre, ha bebido y solo rezo porque no sea de los que se ponen violentos.
- Leo ¿por qué has tardado tanto? – le pongo una cara triste para ablandarlo. Surte efecto y se relaja un poco.
- Lo siento, me entretuvieron… vamos a un sitio más tranquilo. – No me deja responder, me coge de la mano y me aleja de Naim, que nos observa sin decir nada. Le digo adiós con la mano y volvemos a la cocina. – Emma me gustaría que, para variar, hicieras algo de caso de lo que te digo.
- Te haría caso si por una vez viniéramos a esta casa y no desaparecieras dejándome sola – recrimino.
- ¡Hombre, la rubita del otro día! – escucho a mis espaldas. Me giro y me quedo boquiabierta. Es la chica de la otra vez, su pelo plateado y esas mechas rosas son inconfundibles. – Leo dijiste que no había venido tu amiguita y resulta que sí – esa sonrisa no me gusta nada.
- Eva – gruñe Leo.
- Pues ya que estás, veniros a jugar un rato. Otra ronda de verdad o desafío.
- Eva, no – le bufa.
- Rubita, ¿quieres?
- ¿Qué? Yo no…. – no quiero volver a jugar.
- Estupendo entonces – coge mi mano y me arrastra. ¡Joder! Para estar tan delgada tiene mucha fuerza. Acabamos donde la última vez, me siento entre otras dos chicas y Leo se coloca en el otro sofá. Eva se coloca encima de él y yo la fulmino con la mirada. Leo le susurra algo, tiene cara de estar de mal humor, pero la muy zorra no se levanta.
- Ya he encontrado a dos jugadores más – anuncia Eva.
- Eva aquí tienes espacio, deja de sentarte encima de Leo – le dice un chico con un piercing en la nariz.
- ¡Cállate Pablo! Me siento donde quiero y a Leo no le molesta – dice con aire socarrón. Puede que a él no pero a mí sí. Recuerda que delante de todos sois amigos, me recuerda mi yo interno. Muy inteligente por mi parte soltarle aquella gilipollez. Intento que no se note mucho mi enfado e intento integrarme ante estos extraños. La chica que hay a mi lado lleva una trenza y no lleva piercings, no parece la típica que suele estar con esta gente, pero parece que está a gusto.
- ¿Naim te animas a jugar? – pregunta de pronto. Me giro y veo a Naim a unos pasos de mí.
- Claro, unas rondas no harán nada – dice con su habitual sonrisa. La chica le hace un hueco y se coloca en medio de ambas.
- Hola – me susurra.
- ¿Por qué has venido? – pregunto curiosa.
- Quería ver si estabas bien.
- Si tranquilo, Leo se toma muy a pecho nuestra amistad, pero como puedes comprobar eso solo me atañe a mí – señalo de mala gana a Leo con esa cosa encima de él.
- Secretos en reunión es de mala educación – dice Eva con retintín. En serio, ¿Qué coño tiene esta tía conmigo? – Si habéis terminado, comencemos. Esther, ¿verdad o atrevimiento?
- Atrevimiento –contesta con arrogancia la chica.
- ¿Ves a esa chica intentando ligarse a ese cachas de allí? Pues bien, róbaselo.
- ¿Solo eso? Te estás volviendo blanda Eva – se burla y se levanta en busca del chico que, como era de esperar, se lo lleva de calle a los pocos minutos y sigue la ronda. No puedo beber, así que cuando llega mi turno, opto por decir la verdad.
- Como eres la primera en querer decir la verdad, empezaré por algo simple. – Me dice el tal Pablo. - ¿Tienes novio? – mierda, ¿¡qué digo!? Debo decir algo rápido.
-No – creo que ha sido muy convincente mi respuesta, pues nadie parece pensar que acabo de mentir. Miro hacia Leo y veo que me observa serio. No tiene por qué hacerlo, dijimos que esto sería así delante de la gente. Además, nunca hemos sido novios. Las siguientes rondas de “verdad” me hacen preguntas, algunas comprometidas y otras muy personales, pero de alguna manera contesto cualquier cosa rápida, pues apenas me muestran atención.
- Verdad – vuelvo a decir.
- Rubita ¿qué te pasa esta noche? ¿Vienes después de mucho tiempo y solo vas a decirnos cosas que ni si quiera son verdad? Mi desafío es que dejes de pedir verdad – Eva me ha calado y ahora no puedo decir la verdad.
- Entonces mi turno se ha terminado… - es un buen intento para salir del paso.
-¿Qué? ¡Ni hablar! Por decir mentiras, te toca un buen desafío – se relame gustosa. – Veamos, ¿a qué te podemos desafiar? – piensa durante unos instantes y sonríe maliciosa. – Ya sé. Llévate a un chico a una de las habitaciones de arriba. Pero tienes suerte, estoy de buen humor, así que te dejo escoger al chico que quieras.
- ¿No puede ser otra cosa? – suplico.
- No – responde tajante. – Aunque puedes beberte lo que queda de la botella de un trago. Observo una botella de ron que le queda menos de la mitad. Beber eso de un trago a palo seco es un suicidio. No quiero ir a una habitación con nadie. Obviamente escogería a Leo, pero si lo hago la gente sospechará y al único que conozco es a Naim. Pero si le escojo a él, Leo podría enfadarse y pelearse con Naim. Madre mía ¿¡En qué berenjenal me acabo de meter!?
Outfit para la fiesta

martes, 23 de febrero de 2016

Reseña de Películas

¡Hola! ¡Traigo un nuevo apartado para el blog! :) Llevaba un tiempo que quería hacer cosas nuevas para el blog aparte de escribir solo HEAVEN. En principio iba hacer reseñas de libros, pero eso ya lo hace mucha gente y aunque no es una idea que descarto y que posiblemente haga en un futuro, he pensado que podríamos tratar otra de mis pasiones, el cine. No soy la típica cinéfila que conoce cada detalle de la película, pero si disfruto viendo pelis y comentándolas.

En un principio iba a empezar con las películas que comentaba en HEAVEN, pero hace poco me vi una peli y he aprovechado que esa era más reciente para comentarla con vosotros.

¡Espero que os guste! ¡Os quiero Neverlanders! :)


El Lobo de Wall Street 




*Título original:  The Wolf of Wall Street
*Duración: 180 minutos
*Año: 2013
*País: Estados Unidos
*Director: Martin Scorsese

*Actores principales:

 Leonardo Di Caprio (Jordan Belfort)                                  

 Teresa Petrillo (Cristin  Milioti))                                        

 Jonah Hill (Donnie Azoff)

Margot Robbie (Naomi Laplagia)

Matthew McConaughey (Mark Hanna)

Kyle Chandler (Patrick Denham)

Rob Reiner (Mad Max)                                                        

 Brisa Lerma (Leah Belfort) 

Jon Favreau (Manny Riskin)

Jean Dujardin (Jean Jacques Saurel)

Jon Bernthal  (Brad Bodnick)  

Joana Lumley (Tía Emma)                                                                                                            

Henry Zebrowsky (Alden Kupferberg)                                                                             

 Kenneth Choi (Chester Ming)                                                                           

Brian Sacca  (Robbie Feinberg)                                                                                                  

P.J. Byrne  (Nicky Koskoff)                                                                                                                           
*Género: Comedia,Crimen,Drama.


*Resumen: Está película, basada en los años 90 narra la vida de Jordan Belfort. Un muchacho que empezó su trayectoria como contable en Wall Street, bajo la tutela de Mark Hanna que le enseña cómo triunfar en Wall Street según él, a base de drogas, masturbación y mucho sexo.  Pero por desgracia, no tuvo tiempo de triunfar pues, aquel día, conocido por todo Estados Unidos como “Lunes Negro”, llevó a Jordan al despido tras quebrar la empresa en la cual trabajaba. Eso le lleva a acudir, por consejo de su mujer Teresa, a una pequeña empresa de Long Island que venden acciones de bolsa a pequeñas empresas bastante “cutres” dirigida por Dwayne. Pronto, tanto él como sus compañeros se percatan del talento de Jordan para el negocio y poco a poco empieza a ganar dinero, llamando así la atención de su vecino, Donni Azoff, quién, tras ver todo lo que es capaz de ganar Jordan en un mes, se despide de su trabajo y se une a él como su ayudante.
Juntos, forman su propia empresa, “Stratton Oakmont”. Compran un antiguo almacén y contratan a algunos antiguos compañeros de Jordan y conocidos de Donni.  Alden Kupferberg, un vendedor de carne y Marihuana; Chester Ming, vendedor de neumáticos y marihuana; Robbie Feinberg, vendía todo lo que podía y más; Nicky Koskoff y Brad Bodnick un vendedor de Metacualona. Jordan se da cuenta de que no poseen las mismas habilidades que él, pues al que no le faltaba el graduado, otros lo obtuvieron de milagro. Solo Nicky Koskoff fue a la escuela de derecho. Tras unas cuantas lecciones y un guión diseñado por el mismo Jordan, Stratton Oakmont pronto se convierte en una empresa con gran éxito. Facturando millones de dólares, hasta el punto en el que Jordan es apodado “El lobo de Wall Street” por la revista londinense de Forbes. Jordan aprovecha el boom de su empresa para contratar a su padre para “dar un poco de orden”.
El gran éxito solo conduce a Jordan y a sus compañeros de empresa a vivir un día sí y otro también, metidos en fiestas donde el alcohol, las drogas y el sexo no cesan. Fue en una de esas fiestas donde conoció a Naomi Laplagia, modelo. Se obsesiona con ella de forma abrupta y su infidelidad llega a su fin en el momento en que su esposa Teresa los descubre juntos en una limusina. Al poco, Jordan le pide matrimonio a Naomi y mientras pasan los años, Jordan se vuelve cada vez más adicto a la cocaína y otras drogas, pero también  se convierte en padre de dos hijos.
Todo parecía ir bien, hasta que un agente del FBI Patrick Denham empieza a  sospechar de Jordan Belfort y su  empresa. Jordan descubre que está siendo investigado y sigue el consejo de Nicky alias “El felpudo”. Ingresar su dinero en una cuenta de un banco suizo.  Concretando, en el banco de Jean-Jacques Saurel, amigo de Nicky. Saurel  le aconseja que el titular no sea él mismo, sino alguien de confianza. Para que, en caso de que el FBI le investigara, no sea descubierta dicha cuenta. Jordan escoge a la tía favorita de Naomi, Emma, que junto con la familia de la novia de Brad  ingresarán los billetes en dicho banco. El agente Patrick cada vez está más cerca de desmantelar los negocios de Jordan  y uno de los abogados de este le aconseja que acepte algún delito menor, que pague una multa y se olvide de seguir con la empresa, haciendo un trato con el FBI. Pero, en el último momento, mientras anuncia esto mismo a sus empleados, Jordan decide que prefiere seguir en la empresa y no pactará nada con el FBI. El FBI se lo toman como un desafío e investiga la empresa a fondo, incluido interrogatorios a los empleados de la misma. Casi son atrapados cuando Donnie hace que arresten a Brad en el momento en que realizaban un intercambio para que la novia de Brad llevara el dinero de Donnie a Suiza.
Jordan se aleja de todo el lío y se va fuera del país con Donnie para seguir trabajando sin que los puedan descubrir los del FBI, pero con lo que no contaban era con el repentino fallecimiento de la tía Emma que, nombró sucesor a Jordan en la cuenta de Suiza. Por tanto, si no quiere perder sus 20 millones de dólares, debe ir hasta Mónaco y de ahí conducir hasta Suiza para hablar con Saurel. La mar está picada y es peligroso, pero Jordan está decidido a ir a Mónaco, por lo que da orden de continuar el trayecto, lo malo es que el tiempo empeora y la travesía termina con el hundimiento del “Naomi” el yate de Jordan y siendo rescatados por marineros italianos. Es en ese momento cuando Jordan cree que todo eso es una señal de Dios y decide dejar de drogarse.
Dos años después, el agente Patrick arresta a Jordan mientras este rodaba un anuncio para su negocio. Jordan no entendía el motivo de su arresto, luego se le contó que fue debido al arresto de Nicky, quién los delató frente al FBI y Saurel en Florida.  Jordan se frustra pues, de todas las cosas ilegales que ha hecho, lo condenan por lavar dinero del narcotráfico mediante competencias en bote con Rocky Aoki, dueño de Benihana. Es entonces, cuando el  FBI le da la opción de reducir su condena de veinte a tres años en prisión siempre y cuando delate a sus amigos. Jordan acepta, aunque, en realidad no tiene intención de denunciar a sus amigos.
En casa las cosas no van mejor, Naomi, le pide el  divorcio y le dice que tendrá custodia de sus hijos. Jordan corre a buscar un poco de droga que tenía escondida. Se pone histérico, y  estando drogado, intenta escapar con su hija pero choca con coche dando marcha atrás. Al día siguiente, el FBI le coloca un micrófono bajo la ropa para delatar al resto de la empresa, pero no puede contarle a nadie que lo lleva. Durante el trabajo, Jordan advierte a Donnie a través de una carta sobre lo del micrófono, pero encuentran dicha carta y envían a Jordan a la cárcel, y por delatar su firma, recibe sólo 36 meses en una prisión de Nevada. Mientras, El FBI cierra definitivamente Stratton Oakmont.
El final de la película termina con la condena de Jordan finalizada y de cómo rehace su vida dando conferencias para enseñar todos sus conocimientos de bolsa. Todo empieza igual que cuando creó su empresa con los primeros socios, con una simple propuesta: “véndeme este bolígrafo”.


*Opinión personal: No sé hasta qué punto puede valer mi opinión de esta película, pues cada cual tiene su gusto. En mi caso, he de decir que la película no me ha disgustado. Uno de los principales motivos es porque su protagonista es Leonardo Di Caprio, en mi opinión, un gran actor con el que disfruto de cada personaje que interpreta en la pequeña pantalla. El resto, he de decir que es una película bastante trabajada, pues no es fácil contar en un par de horas de película, la vida del magnate Jordan Belfort. Un hombre que ganabas millones de dólares durante el día y que luego derrochaba por la noche entre fiestas que abarcaban el sexo, las drogas y el alcohol. Otro punto a favor de Di Caprio es, que habló con el mismísimo Jordan para que le explicara como era su vida y cómo reaccionaba con cada pastilla o droga que metiera en su cuerpo. Haciendo así más realista su interpretación.
He de decir que, para mí, la película es algo larga. No se hace aburrida, pero si un poco pesada y creo que se pasaron un poco colocando tanto desnudo. Sé que Jordan Belfort tenía una muy activa vida sexual, pero es que hay más sexo y desnudos aquí que en Cincuenta Sombras de Grey, y mira que esta otra película donde su  trama es gran parte sexo (Me he leído la trilogía, el libro de Grey y me he visto la película, así que sé de que hablo). Por otra parte, de paso comento una curiosidad. La breve escena donde Matthew McConaughey le muestra el estilo de vida en Wall Street a Di Caprio y entona una canción mientras se da golpes en el pecho, en realidad fue algo que salió en la película por parte de estos actores. Pues McConaughey tiene como ritual hacerlo antes de actuar, y Di Caprio al verle hacer eso, le gustó y lo animó a que lo hiciera su personaje en la escena.
No tengo mucho más que decir con respecto a la película, solo que, quienes admiren a Di Caprio,  les gustará su gran interpretación como Jordan Belfort. Si tienen pensando ver esta película, piensen en si realmente tienen edad de verla, ya que obtuvo muchas censuras en algunos países e incluso en otros tienes que ser mayor de veintiún años para poder verla, por su alto contenido sexual, por las drogas y su mal vocabulario. Hablando en serio, la palabra “joder” se repite más de quinientas veces a lo largo de la película.  También que esta película está basada en hechos reales y que, si no me equivoco, hay un libro del cual, Di Caprio se obsesionó en 2007 y que de ahí que quisiera interpretar este personaje. Se comentó que para este papel estaban entre Di Caprio y Brad Pitt. Ambos son buenos, pero en mi sincera opinión, después de ver la película, no veo a otro que no sea Di Caprio para hacer de Jordan Belfort.


Y bueno, solo espero que os haya gustado esta pequeña reseña sobre esta película. Si es así, dejad un comentario y me contáis si os ha gustado, si me falta algo y si queréis alguna película en concreto para comentarla juntos. Yo por mi parte, iré subiendo reseñas como estas siempre y cuando pille un hueco para ver la peli (más que nada para tenerla fresca) y hacerlo. 

domingo, 21 de febrero de 2016

Capitulo 27

Las sensaciones que siento cuando estoy en los brazos de Leo son tan indescriptibles que sólo una de sus caricias hace que me estremezca hasta lo más hondo de mis entrañas. Leo me observa, su sonrisa es perfecta y es solo mía. Le devuelvo la sonrisa y me acerco para fundirme con él en sus labios. Beso lento....suave....deleitándome con el gusto de su boca. Mi lengua entra en su boca de forma esporádica. Acaricia mis mejillas con sus largos dedos, trazando círculos discontinuos de una forma tan deliciosa.... Bajo hasta su cuello en un reguero de besos y Leo me sube un poco más con su otro brazo para que no caiga. Casi había olvidado que me tenía cogida en brazos. Deja sus caricias y coloca su mano en mi otro muslo. Acaricia entonces mis muslos con ambas manos. Ese tacto dulce de piel con piel....mis medias no llegan a cubrir esa zona y mi falda está ligeramente subida. Un cosquilleo ahora familiar se hace cada vez mayor en mi vientre y sólo quiero gritar y proclamar lo más alto que pueda que este hombre con todos sus defectos e imperfecciones, su pedantería e incluso su pasotismo es lo que hacen de él que sea el hombre por el que suspiro.
Leo se aparta ligeramente y me besa en los labios para después bajarme de él.
-¿Qué pasa? -No puedo evitar que en mi voz suene la decepción.
-Debo llevarte a casa.
-¿Por qué?
-Emma ahora que sé que eres mía otra vez, quiero empezar bien. Y este callejón no es seguro para ti. Te llevo a casa. - cuando abro la boca para replicar, Leo me calla con un beso. -No protestes más -ríe. Me pasa el brazo por los hombros y caminamos con buen ritmo a casa. -Sigo pensando que esa ropa es muy fresca con el frío que hace. -me dice al cabo de un rato.
- No tengo frío – miento a pesar de tener los pelos de punta.
- Mientes fatal - se ríe y me pega más a él para darme calor.
- Si lo sabes no me obligues a mentirte.
- Estas muy mona con esa ropa, pero prefiero que la uses mejor en primavera. Por cierto - se acerca y me susurra al oído - tu piel es realmente suave. - me estremezco e intento reprimir un jadeo al recordar cómo me acariciaba en el callejón.
Llegamos a casa y veo luces. ¡Mierda! Mamá y papá ya están en casa. ¡Como me vean así me van a matar!
-Emma - Leo me saca de mis pensamientos.
-¿Decías?
- Te he dicho que deberías entrar antes de se haga más tarde.
- ¡Dios Leo pareces mi padre! -bromeó y pongo los ojos en blanco.
- Si fuera tu padre te daría unos azotes por ir tan fresca. – se burla y le doy un puñetazo. - Era broma, era broma. Emma sólo me preocupo por ti...
-Lo sé - suspiro y me pego a su pecho. Hace frío y quiero que me abrace. Leo se da cuenta y me envuelve entre sus brazos.
-Emma, se que aún es miércoles, pero me gustaría que nos viéramos el sábado. Quiero volver contigo a la fiesta de la casa de los estudiantes y compensarte por aquella noche.
- No creo que sea buena idea… - cada vez que recuerdo esa noche se me revuelve el estomago. Debería enfrentarme a ese miedo pero me afectó más de lo que creía. - ¿Y no podemos quedar antes y ya? - pregunto esperanzada.
- No puedo nena. Mañana cojo un vuelo y no vuelvo hasta el sábado por la mañana.
- ¿Por qué? ¿A dónde vas? ¿Vas sólo? ¿Cuándo decidiste hacer un viaje sin decirme nada? - soy incapaz de callarme y lo acoso a preguntas.
- Emma tienes una boca demasiado preguntona. Habría que darle un uso y pronto… - se muerde el labio y sé que ha pensado en alguna guarrería.
-¡Eres un pervertido! - lo riño separándome de él.
-Nena era broma -intenta volver a pegarme a él y yo me dejo abrazar. -No era algo planeado, simplemente ha surgido y debo volar a Irlanda donde mi padre quiere invertir para abrir una nueva central.
-¿Lo dices de verdad? -pregunto algo recelosa. Pero no tiene sentido que me mienta. Su padre es increíble. Él solo ha montado un imperio tan grande como para hacerlo internacional.
- Mi padre quiere que vaya en su nombre. Dice que tengo buen instinto.
- Que envidia. Ojalá pudiera ir contigo.
-¿Quieres venir? -pregunta con sorpresa.
-¡No! Era sólo una forma de hablar. Me conformo con que me traigas un recuerdo. -Le saco la lengua traviesa.
- Vale. Te traeré algo bonito. Pero ahora en serio, piénsatelo. Me gustaría que fuéramos juntos. Y entra de una vez que ya verás que te resfrías.
-Vale, vale -gruño. Ha roto toda la magia al ponerse otra vez en modo padre refunfuñón. Me separo para entrar, pero me coge de la mano, me pega a él y me estampa un beso de los que hacen historia.
- Te echaré de menos preciosa.
- Y yo a ti - mi corazón late deprisa por la emoción.
-Esperaré tu respuesta para el sábado. Adiós nena
-Adiós Leo -con una última mirada nos despedimos silenciosos antes de entrar a casa. A pesar de intentar ser lo más silenciosa posible, mamá me ha escuchado.
-¿Emma?
-Hola, estoy en casa. Voy a la ducha que hace mucho frío en la calle - y antes de que le dé tiempo a asomarse si quiera, he corrido escaleras arriba directa a mi habitación.
****
Me dirijo con Ivana a clase de yoga. Todos dicen que hoy estoy muy distraída y finjo que me preocupa la sección de navidad del periódico. Pero en realidad no puedo olvidar lo ocurrido las últimas veinticuatro horas de ayer... Le he dicho a Leo que quería volver a intentarlo y que me pensaría en volver a aquella casa del demonio... Si Alex o las chicas se enteran de algo de esto fijo que me acribillan. Aunque yo también creo que esto es una jodida locura. Podría hablar con África, ella sabría que hacer o acabaría matándome por hacer tantas estupideces.
-Tierra llamando a Emma – me interrumpe el hilo discontinuo que llevo todo el día.
-¿Qué? Perdona Ivana, ¿has dicho algo?
- Hoy estas como en otro planeta -me riñe a modo de broma.
- Ya, perdona. ¿Has hablado con Aaron? -¿le habrá contado algo a Ivana? Hoy en clase Mario tampoco ha dicho nada y lo agradezco. Una parte de mi cree que Leo ha tenido algo que ver.
- Hablamos un rato anoche – me informa. - Se fue con unos amigos por ahí pero se fue pronto porque se estaban comportando como unos capullos. Hombres, ya sabes -se ríe.
-Lo imagino -finjo una risita. Le debo a Aaron una estatua bañada en oro en el centro en la ciudad.
-¿Y tu Emm? ¿Cómo llevas esa fase de amistad con Leo? - mierda. Ivana tenía que sacar el tema tabú. Bueno, algo puedo contar, Leo y yo lo hablamos anoche y decidimos estar ante los demás como amigos durante un tiempo.
-Bien. Hablamos de vez en cuando, incluso me… me preguntó -carraspeo un poco – bueno, que me preguntó que si me apetecía ir el sábado con él a la fiesta... la de la casa de los estudiantes.
-¿De verdad? -Ivana abre los ojos claramente sorprendida. Sabe lo que pasó la última vez y como acabó todo. -¿Y qué harás?
-Pues no lo sé -suspiro. - le dije que lo pensaría.
-Emma decidas lo que decidas te apoyo. Aaron y yo os ayudaremos en lo que necesitéis. -Ahora entiendo por qué son la pareja perfecta. Si es que son dos trozos de pan.
-Gracias Ivana. -entramos a la clase de yoga y dejo que mi mente se libere y mis músculos se relajen. Eliminando toda la tensión acumulada....
****
Me he saltado la clase del viernes. Le he dicho a Alex que diga que estoy enferma o se invente algo, aunque él sabe perfectamente que me voy a casa de África. Acabo de subir al autobús, me siento en un asiento libre junto a la ventana y me pongo los cascos. Enseguida quedo envuelta en la melodía. “Night Changes” de One Direction que me da todo lo que necesito para pensar. "Lo único que quiere es no arrepentirse" esas palabras se me graban una a una en el cerebro. A las nueve y media llego a casa de África. Espero que esté en casa, sino me equivoco hoy tenía el día libre y no quiero haber hecho un viaje en vano. Con la última nota de Michael Bublé en “Cry me a river”, bajo del autobús, me acerco al portal y toco el timbre. Tengo llave y es la casa de mi hermana, pero aún así no veo correcto entrar sin llamar.
-¡Un momento! - oigo que chillan desde el otro lado de la puerta. A los pocos minutos, aparece África envuelta en su albornoz rosa y con el pelo algo desordenado.
- ¿Emma? ¿No deberías estar en clase? – África tiene una mirada desaprobadora, pero la cambia rápidamente por una de preocupación. -¿Ocurre algo?
No hablo, mis labios permanecen en una línea fina sin mostrar emoción alguna. Me acerco a ella y la abrazo sin explicar nada. Esto pilla a Afri por sorpresa, pero rápidamente me envuelve maternal y acaricia mi cabeza con dulzura.
-Entra en casa – me ofrece al cabo de unos minutos. Entramos y mientras ella va a vestirse, yo me voy al salón y dejo la mochila en el suelo para tumbarme en el sofá. No quiero hablar de nada, ni siquiera sé por qué he venido aquí, solo quería algo de compañía…. África regresa al cabo de un rato con dos tazas humeantes de café.
-Ten – me ofrece.
-Gracias
- Y dime, ¿cuál es el motivo de tu gamberrismo escolar y una visita inesperada?
- Quería estar contigo… – me encojo de hombros. Estos días han sido una locura. Quería alejarme de todo ello y olvidar durante un rato mi nuevo estilo de vida. Anoche me replanteé llamar a Naim y hablar un rato, pero no me atreví a pulsar ese botón. Siempre lo cargo con mis problemas y no lo veo justo. Además, no puedo evitar que las palabras de Dani, “Cuando Leo te falla, terminas con Naim” resuenen en mi cabeza cada vez que intentaba llamarlo. Cuando fui el jueves a yoga pensé en llamar a África pero no ha sido hasta esta mañana cuando he tomado la decisión de venir directamente aquí.
-Querías huir. ¿Me equivoco? – asiento con la cabeza. Lo bueno de África es que nunca he necesitado darle explicaciones. Ella siempre ha sabido entenderme. – Emma si necesitas algo ya sabes que estoy aquí para lo que necesites.
-Lo sé.
-Así me gusta – sonríe. – Esta es tu casa y puedes venir siempre que quieras. Y aunque hoy hayas hecho novillos, me dejas más tranquila al ver que antes que cualquier sitio, vienes a buscarme.
- ¿De verdad que no te importa?
- Emma por favor, estoy encantada de que vengas y lo sabes. Puedes quedarte todo el tiempo que quieras. Incluso quedarte a dormir.
-Afri no es necesario…
- ¡Ay calla! No seas aguafiestas. Emm ¡me aburro como una ostra! Fran está muy ocupado desde hace unos días con un nuevo diseño que está patentando su empresa y viene muy tarde del trabajo. Encima en el trabajo se ha corrido la voz de mi embarazo y todo el mundo se cree que estoy manca y no me dejan hacer nada – lloriquea. – Hoy tenía el día libre porque tenía cita con el médico pero me ha llamado hace un rato para cancelarlo y posponerlo para la semana que viene y ahora tengo un larguísimo día hasta que venga Fran.
- África, creo que una futura mamá no debería hacer tantos pucheros – me río.
- Ya me lo dirás cuando estés embarazada – me advierte.
- ¿Y cómo lo llevas? ¿Mi sobrino o sobrina como se porta?
- Estoy bien y se porta estupendamente. Mi barriga está un poco más hinchada cada día, oficialmente ya he terminado el primer trimestre – me dice emocionada. - lo malo son las nauseas matutinas y que mis pechos están hinchándose – hace una mueca de disgusto.
-Eso es normal – la tranquilizo.
- Lo sé, pero no me gusta ese cambio – insiste. – Aunque creo que lo peor es que desde que cumplí el tercer mes no paro de ir al baño cada dos por tres. ¡Mi vejiga ha encogido!
- ¿Quieres ir de compras y entretenerte un rato? – comprendo mejor que nadie lo que es sentirse sola cuando necesitas a alguien a tu lado. África está en una etapa muy difícil donde sus hormonas la dominan y de un momento pasa de la alegría al llanto. Necesita apoyo, mamá la llama y viene cada dos fines de semana y Fran hace todo lo que puede a pesar de estar a tope con el trabajo. Yo también debo poner mi granito de arena y creo que lo mejor será entretenerla y así olvidarme yo también de lo que tengo encima.
- ¡Vale! ¡Podemos ir a muchos sitios! – le ha emocionado muchísimo este plan y me alegro. – Debo coger el bolso y las llaves del coche….pero antes necesito hacer pis…
****
África y yo pasamos una mañana como nunca antes lo habíamos hecho. Salir de compras era algo en nuestra relación de hermanas que nos unía como pocas cosas lo han hecho. Áfri ha estado distraída y muy feliz, aunque hemos tenido que ir muchísimas veces al baño cosa que la ha deprimido un poco, pero nada que no lo arregle una caña de chocolate.
- Emma, todavía no me has dicho el motivo que te ha empujado a venir a mi casa, pero sea lo que sea, me ha hecho un favor. Gracias por pasar la mañana conmigo – sonríe como una niña.
- Gracias a ti en realidad. – África me observa confusa y me explico. – Fui a tu casa para alejarme de todo, quería ir a un sitio donde sabía que estaría segura….y con alguien. – Bajo la vista y juego con mis dedos. - No paro de tomar decisiones que considero correctas, pero que solo desembocan a complicarme a mí o a los que me rodean. Leo y yo no dejamos de volver y separarnos y es tan…agotador. No sé si realmente vale la pena tanto esfuerzo…- levanto la vista y veo a una África llorosa. - ¿Afri qué pasa? – pregunto asustada.
- Es...es que… - intenta reprimir unos sollozos y empiezo a asustarme. – Es que te estás haciendo tan mayor… y siento que me lo estoy perdiendo – se enjuga las lágrimas - ¿y si me pasa lo mismo con mi bebé? ¿Y si me concentro solo en mi y no le veo crecer? – llora desconsoladamente. Respiro algo más tranquila al ver que no es nada serio y me acerco a ella para reconfortarla.
- Tranquila, me estás viendo crecer. No hace ni un año que te has ido y antes de irte mamá había vuelto a hacerte una habitación para cuando vuelvas. Incluso es más bonita que la que tenías antes. Además, serás una madre estupenda, verás todos los pasos que dé, hasta que se convierta en alguien tan maravilloso como los padres que tiene.
- ¿Lo dices en serio? – África sonríe y se suena la nariz. Nunca pensé que terminaría aconsejando a mi hermana sobre algo.
- Completamente. – Le doy un abrazo y termino de tranquilizarla.
-Emma gracias. Últimamente lloro mucho – dice mientras se quita las lágrimas de las mejillas.
-No eres la única – digo sin querer. Por suerte creo que no me ha escuchado.
- El caso es que, esas decisiones son tuyas y nadie puede decidir por ti. No importa si son más o menos acertadas. Escucha a tu corazón y él te dirá si realmente merece la pena pelear por Leo. Venga, te llevo a casa – me recuerda. Miro el móvil y veo que ya casi es la hora de salir del instituto. Lo estábamos pasando tan bien que me había olvidado por completo de la hora. África se niega a que coja el bus y me lleva a casa en coche. Me ha prometido que el día de hoy será nuestro secreto y que las cosas que he comprado me las traerá mañana a casa, le dirá a mamá que son unos regalos. Disfrutamos del viaje escuchando la radio y cantando las canciones que salen a pleno pulmón. El nuevo éxito de Jennifer López suena a toda caña en la radio de Afri y juntas cantamos “Bajo el mismo sol”
- Mañana me paso y te traigo las cosas – dice África mientras aparca cerca de casa.
- Vale, pero temprano. Ya sabes, Leo.
- ¿Vas a ir al final? – pregunta con cierto recelo.
- Si, no puedo tachar un sitio solo porque tuve una primera mala experiencia. Tengo que superarlo – digo con decisión. – Esta tarde hablaré con Leo.
- Emm, yo también hice cosas así a tu edad y no soy quien para juzgarte, pero ten cuidado. ¿Vale?
- Lo tendré – asiento. África me abraza y agradezco una vez más haber ido a buscarla.
****
Comunica…sigue comunicando…. ¿por qué no lo coge? Sé que me va a costar un pastón la llamada, pero quiero hablar un rato con él… desde que llegué de mi escapada he tenido que recuperar las clases que he perdido hoy, hablar con Ivana del periódico y terminar el último comentario del libro de literatura universal con Daniela. Nunca pensé que “La Celestina” diera tantos problemas a la hora de hacer comentarios críticos. Estoy replanteándome añadir algún clásico británico para variar un poco. No sé, debo terminar de hablar eso con Dani. Además, le prometí a Martina que sería su modelo, pero tendrá que ser mañana después de ir con Alex a comprarse unas zapatillas nuevas. Juro no faltar más. El día que lo hago, paso una tarde realmente agotadora para estar al día otra vez. Son las diez y media y Leo sigue sin coger el móvil, lo dejo a un lado de la cama dándome por vencida. Sé que hay una hora de diferencia, pero eso tampoco es excusa. Cojo el portátil y termino mis resúmenes para los próximos exámenes. Pronto será navidad y, como siempre, vienen todos los exámenes y trabajos a la vez. A las doce doy por terminado la mitad de los apuntes de griego, inglés e historia. Leo no ha contestado y he dado dos cabezadas mientras escribía, así que me dejo bien claro que ya es hora de ir a dormir. Solo tengo tiempo de apagar el portátil, dejarlo encima del escritorio, apagar la luz y meterme en la cama, cuando suena mi teléfono. Leo. Dudo de si cogerlo o no, es tarde y tengo sueño, …pero quiero hablar con él….na, que sufra un poco. Le cuelgo. Vuelve a llamar y cuelgo, pero antes de intentar dormir lo pongo en vibración y aparece un mensaje de Leo.
Leo a las 00:17
-¿Por qué me ignoras? :(
Le respondo. – Tú me has ignorado a mí. Ese es tu castigo 00:18
- Cógelo anda, quiero escuchar tu voz. Si intentas ignorarme te seguiré llamando y si intentas apagar el móvil, te llamaré a tu casa…seguro que a tus padres les encantará hablar conmigo :) 00:20
-¿No te atreverás? 00:20 - ¡Será…! ¡Cómo se atreva se me cae el pelo!
-Nena, ¿aún dudas de mí? 00:21
Antes de poder responderle vuelve a llamar.
- Eres un capullo – le digo nada más descolgar.
- Yo también te quiero nena. A ti y a esa boca tan mal hablada tuya – se burla.
- Muy gracioso – respondo molesta.
- Nena no seas mala. Ahora dime, ¿por qué me has llamado? – es verdad, había olvidado que le había llamado yo.
- Solo quería decirte que sí voy contigo a la fiesta de mañana.
- ¿En serio? Genial, lo pasaremos bien. Esta vez sin malos rollos, lo prometo.
- No prometas, eso lo hacen los idiotas. Solo te pido que no hagas que me arrepienta.
- No te arrepentirás – me asegura.
-¿Qué tal por Irlanda? – desvío la conversación. No quiero escuchar falsas promesas para mañana.
- Pues, ya sabes. Mucho verde, lluvia, pubs llenos de cerveza y mucho irlandés – se ríe.
- Leo estás muy graciosillo esta noche – le digo irónica.
- Siempre lo soy, eres tú la que no capta mi sentido del humor que es distinto.
- Tal vez no lo capto porque tienes el sentido del humor en cierto sitio.
- Ese sitio puede gustarte y tal vez así descubrirías que soy un chico muy divertido. – Me pongo colorada hasta las orejas.
- ¡Eres un pervertido! – chillo sin querer. Me tapo rápido la boca y rezo para que no me hayan escuchado. Leo ríe al otro lado de la línea.
- Me encantaría estar ahí para ver tu cara sonrojada. Estas muy mona cuando pasas vergüenza.
- Te odio – gruño.
- Mientes – responde petulante.
- No miento – intento sonar convincente. No le odio, pero me fastidia que me haga pasar vergüenza.
- Vale, pues si me odias quédate con esto para que tengas dulces sueños.
- ¿Con qué? – pregunto curiosa.
- Piensa en ti… y ahora en mí – empieza dulce, con voz suave, casi ronroneando. – tu cama es nuestro escenario…estás tumbada en ese colchón donde las sábanas son tus únicas aliadas…despojada de todo….ahora piensa en mí….recuerda lo que sé hacer….intenta sentir mis besos, mis caricias….cómo hago eso con la lengua cuando entro en tu boca – trago saliva. – Piensa en cómo recorro tus muslos con mis dedos, trazando círculos, líneas discontinuas, arriba y después abajo…ahora me concentro en tu cuello, beso cada centímetro hasta el lóbulo de tu oreja….y doy un pequeño mordisco – ahogo un jadeo. Joder, me está excitando a través de la línea. – Emma, recuerda cómo te besé hasta llegar a tu vientre, como te hice sentir y cómo tiraste de mi pelo - ¡Dios! un gemido se escapa de entre mis labios. Apenas puedo escucharle, pues solo de imaginar todo eso me tiemblan las piernas. – Emma, ¿sigues ahí? – su tono sigue desprendiendo una sensualidad que me embriaga.
- Mmmm – es lo único que soy capaz de contestar.
- Tengo que colgar – dice de pronto.
-¿Qué? – ¿¡no será capaz!?
- Si nena, mañana tengo que madrugar y coger un avión.
- No cuelgues – le suplico.
-¿Por? – pregunta haciéndose el inocente. - ¿Te dejo en medio de algo? Pensaba que me odiabas – sigue con su chulería. ¡Menudo cabrón! ¡Me ha calentado para colgarme ahora solo porque he dicho eso! Esta me la paga.
- Pues, bueno, quería decir que no colgaras porque… - piensa algo – estaba aquí pensando en todo lo que me decías y me imaginaba a mí encima de ti,…restregándome… ya sabes, como la otra vez – le escucho tragar saliva. Bien. – y bueno, como lo estabas describiendo tan bien, estaba a punto de usar “algo” para liberar la tensión…creo que ya me entiendes – digo con toda la sensualidad que puedo. Creo que con esto lo he pillado. Oigo su respiración más pesada y sé que se está imaginando un montón de guarrerías.
- Emm – su voz suena ronca, pero carraspea y se aclara la garganta. – Emma ¿estabas a punto de…?
-Bueno, mañana tienes un día muy largo de viaje – lo interrumpo. – Hasta mañana pervertido.
-Nena espera…..- cuelgo y suelto una carcajada. ¿En serio creía que iba a hacer eso por teléfono? Él se lo ha buscado por intentar hacerme esa jugarreta. Recibo un mensaje de Leo y le echo un ojo antes de irme a dormir.
Nena por tu culpa me tendré que dar una ducha fría. Te llamaré cuando llegue para concretar a qué hora nos vemos. Por cierto, espero que fuera broma lo que acabas de insinuar porque me encantaría hacértelo yo…. 01:30.
Emma y África