domingo, 15 de noviembre de 2015

Capitulo 13

Cuando llego a casa de Afri, corro a buscarla. Alex y Fran miran perplejos cómo me he llevado a rastras a África a la planta de arriba. Subimos a mi habitación y cierro la puerta.
-Emma, por el amor de Dios, ¿Qué ocurre? – dice África sorprendida.
-Yo... he....yo... ahhh...- intento hablar, pero apenas tengo aire... no he dejado de correr desde que me despedí de Leo. Lucho por respirar y hablar a la vez, pero fracaso estrepitosamente.
-Cariño, siéntate en la cama, voy a buscarte un poco de agua. Espérame – me sonríe con dulzura y me deja sola. Mientras trato de recuperar el aire, intento asimilar lo que acabo de hacer.
Diez minutos después, Afri viene con un vaso de agua. Al fondo, escucho la voz de Alex, diciendo algo sobre que no es justo y que él también lo quiere saber.
-Ya estoy aquí, toma – me dice mientras se sienta a mi lado.
-Gracias, - le doy un sorbo. -¿Qué le pasa a Alex?
-Nada nuevo. Está enfurruñado porque te ha ocurrido algo y en vez ir a buscarle a él, has venido a mí – se ríe.
-Recurriría a él, pero sé lo que pensará al respecto, y se enfadará.
-¿Por qué debería enfadarse?
-Pues....porque...viniendo del parque con él...- empiezo dubitativa. Ahora no sé cómo decírselo, creo que debería haber recurrido a Alex después de todo. África me mira y me arquea una ceja incrédula ante mi indecisión después de haberla arrastrado hasta aquí.
- Emma, cariño, tengo que hacer de comer. En serio, cuéntamelo ya.
-He visto a Leo – escupo sin dudar. – Alex se fue para dejarnos intimidad. Así que hablamos un rato y...quedé con él esta noche....después le besé, y me fui corriendo – termino atropelladamente. Por fin lo he dicho y parte de la opresión de mi pecho se ha ido.
La cara de África es un poema. Pero se recompone rápidamente, me sonríe y me abraza. – Emma, gracias por decírmelo a mí primero. No debes asustarte al contarme estas cosas. No es algo que debas pregonar, pero tampoco debes ocultármelo. Me alegra que confíes en mí.
-¿Entonces, no te molesta que quede con él? Es decir, he venido a pasar el fin de semana contigo,... no para quedar con Leo, aunque solo vamos a cenar, pero...
-Tranquila, vamos a pasar toda la tarde juntas, no me vas a dejar abandonada. Los chicos se llevan bien, así que no te preocupes por ellos. Emma, que os hayáis encontrado no es una simple coincidencia, debes quedar con él y descubrir si sois algo más. Fran y yo quedamos varias veces antes de ser novios oficiales. Eres joven, ve y diviértete, pero ten cuidado con lo que haces, - y me guiña un ojo. En seguida, me pongo colorada, no puedo creer que Afri me haya dado a entender "eso".
-Afri, gracias, -le doy un abrazo y ella me besa en la frente.
- Entonces, ¿Qué vas a ponerte? No creo que en tu mochila hayas traído algo bonito para tu cita.
-Pues no....aunque he pensado en el regalo de Fran, que, si no me equivoco, tú has tenido algo que ver.
- Chica lista. Sí, ha sido cosa mía. Siempre que vamos a hacerte un regalo, Fran quiere regalarte cosas como el portátil, el mp3, el móvil...siempre te regala cosas caras y electrónicas. Y aunque seas mi hermana, no quiero malcriarte. Así que he pensado que esta vez mi regalo sería el protagonista y le he pedido a Fran que no añada sus regalos extravagantes. ¿Te ha molestado?
- ¡Que va! Me encanta que me regales ropa o libros, siempre aciertas. El vestido que me has regalado es precioso, muchas gracias África... Aunque he de confesar que Fran añadió unos auriculares Phianton Chord MS 530 Review – Afri pone mala cara. Fran, al trabajar en la empresa de diseño y software, siempre me regala productos que prueban o lanzan al mercado.
-¡Fran me va a oír! –dice en tono reprobatorio.
-No le digas nada, por favor. Le prometí que no te lo contaría, además, también le ha regalado uno a Alex – digo en un intento de defender a mi cuñado.
-Bueno -suspira - no diré nada. Vamos, los chicos se van a preocupar, y debemos ir de compras. Ya que aunque tengas mi vestido, a lo mejor prefieres otra cosa o una chaqueta bonita para acompañarlo. Buff Tendré que competir contra esos dichosos cascos – dice divertida. Nos reímos juntas mientras bajamos a reunirnos con los chicos.
****
Las nueve menos cinco. Estoy en el salón, viendo un partido con Fran y Alex, aunque no puedo disfrutarlo tanto como me gustaría. Cada vez estoy más nerviosa, bueno, llevo toda la tarde así...desde que nos fuimos de compras. Alex está todavía algo molesto, no solo porque vaya a quedar con Leo sino porque se lo conté primero a África. Fran me ha chinchado un par de veces por mi cita, pero paró en cuanto África lo fulminó con una de sus miradas asesinas. Suena el timbre y doy un brinco en el sofá. ¡Ya está aquí! Me levanto rápidamente, dándole a entender a todos que abro yo, y, cuando lo hago, ahí está. Leo lleva el pelo algo alborotado, dándole un aire muy sexy. Lleva una camisa blanca y un pantalón negro, uno de esos vaqueros ajustados que tanto me gustan... ¡y lleva botas! Es la primera vez que le veo con algo que no sea zapatillas de deporte. Está guapo, muy, muy guapo, y lo mejor es que se ha puesto así para mí.
Creo que no desentono mucho con él. Al final me he puesto uno de los vestidos que hemos comprado esta tarde. Es blanco, sin mangas,...de hecho parece una camisa con transparencias en la parte superior. Además lleva unas perlas blancas y plateadas alrededor del cuello. Le acompaña un precioso lazo negro alrededor de la cintura. Le he añadido los tacones negros que me han comprado y una chaqueta negra. El vestido no es precisamente apto para estar en la calle una noche de Noviembre, pero esta noche es especial. Me he alisado el pelo y lo llevo suelto. Para el maquillaje, Afri me ha ayudado y me ha puesto una sombra plateada y negra. Yo, me he aplicado una ligera base, me he pintado una línea negra y me he echado un poco de rímel. Quedándome así, con un maquillaje de noche digno de una famosa.
-Hola Emma, estás preciosa esta noche – dice Leo con una sonrisa pícara. Me mira de arriba abajo descaradamente y sus pupilas se dilatan.
-Gracias, mi acompañante tampoco va nada mal. Creo que podré aceptar que vaya a mi lado esta noche – le contesto con los aires subidos.
-Con que esas tenemos... - sonríe con malicia. Me acerca hacia él, sosteniendo mi cara entre sus manos y me besa de forma salvaje. Mi cuerpo reacciona, y cuando estoy dispuesta a pasar al ataque escucho ruidos a mi espalda. Leo se aleja rápidamente.
-Hola, - me susurra.
-Hola, - susurro casi jadeando.
-Ya está, por fin te he quitado esa pestaña. Ya no tendrás más molestias – dice Leo más alto mientras se termina de separar. Y entonces recuerdo los ruidos a mi espalda. Me giro y están los tres observándonos, ¡malditos cotillas!
- Esto...gracias, ya no tengo molestias. Esto... Que nos vamos, no vendré tarde y todo eso. – África se acerca a mí, me da la chaqueta y el bolso. Le doy las gracias y me besa en la frente.
-Pasadlo bien chicos y tened cuidado por las calles. Emma, avísame cuando te traiga tu amigo.
-Lo haré, hasta luego.
-Hasta luego, pasad buena noche – dicen los tres al unísono. Y antes de que esto sea más incómodo, me llevo a Leo fuera de casa. Hace frío y me pongo la chaqueta rápidamente. Entonces me fijo en que él no lleva.
-¿Por qué no llevas chaqueta?
-La llevo en el coche.
-¿Vamos a ir en coche otra vez? – le pregunto extrañada.
- Si, vamos en coche, pero esta vez, no te voy a llevar a una playa desierta. Tengo reservado algo más especial. Así que, nada de preguntas – me sonríe y me coge de la mano, llevándome hasta su coche.
El Audi R8 está aparcado bastante cerca de la casa de mi hermana. Leo me abre la puerta del coche y entro. Hace calor, así que me quito la chaqueta, y mientras él da la vuelta y entra, aspiro el olor de este coche. Mmmm, creo que me he vuelto adicta al olor de su colonia.
-¿Lista? – me sonríe.
-Lista.
-Pues vamos a cenar. – Arranca el coche, enciende la radio y trastea un poco entre sintonías, parece que no se decide.
-¿Qué cantantes te gustan? – le digo olvidando lo de nada de preguntas.
- ¿Hablamos dentro o fuera del rap? – me sonríe, eso me indica que no le ha molestado mi pregunta.
-Como quieras -le digo.
-Bueno, dentro del rap, mi favorito es Eminem. Fuera de él...supongo que lo normal, AC/DC, Kiss, Aerosmith, Blink 182 o Green Day. ¿Y a ti?
-Me gustan esos artistas que has nombrado, conozco canciones y eso, pero de todos el que más me gusta es Green Day. También me gusta The Fray, 5 Seconds of Summer, Nickelback, One Direction....no sé, mis gustos son raros..... – miro a mis manos avergonzada. Tengo un gusto muy variado con respecto a la música, me gustan los nuevos temas, pero también disfruto con los antiguos.
-No agaches la cabeza, es tu gusto y punto. Algunos de los artistas que has nombrado no sabía ni de su existencia, pero si a ti te gusta... - no termina la frase. Me reconforta que haya puesto su mano en mi rodilla. Solo la quita para poner una canción. No sé cuál es, así que me explica que es una de Blink 182 llamada "Up all night", y la verdad es que, no es tan mal.
A los pocos minutos paramos en un aparcamiento, Leo me lleva cogida de la mano hasta un restaurante mexicano, creo que se está riendo de mí porque le llevé a un italiano. Es pequeño, pero acogedor y muy sencillo.
-Aquí es. Vengo muchas veces con algunos amigos. Les he pedido que nos guarden una mesa, espero que te guste.
-¿Mexicano? – le arqueo una ceja.
- ¿No te gusta? Pensé que eras una chica internacional – dice divertido.
- Me gusta la comida picante, pero la próxima vez, vamos a un sitio más nacional – le sonrió.
-Eso está hecho – me guiña un ojo.
Me abre la puerta y al entrar, una camarera joven, se acerca a Leo y tras intercambiar un par de palabras, nos lleva hasta una mesa que hay en una esquina del local. Está al lado de una ventana que da paso a una buena vista de la ciudad. En seguida quedo encantada con el lugar, salvo por la camarera. Es guapa, ojos claros, pelo negro y un cuerpo bonito. Es mayor que yo y ya le he visto ponerle ojitos dos veces a Leo, ¿está intentado ligar con mi cita? La muy...
-Emma, - dice Leo sacándome de mis celos.
-Si
-Te he dicho que qué es lo que quieres comer. Bea tiene que atender otras mesas.
Genial, la zorrita tiene nombre. ¿Desde cuándo soy tan celosa? Todavía no he visto la carta, ¿Qué hago? No pienso pedirle que vuelva después para que siga poniéndole ojitos de cordero a Leo.
-Lo mismo que tú – digo para salir del apuro.
-¿Estás segura? - arquea una ceja escéptico.
-Sí, muy segura - miro fijamente a Leo, - y para beber agua sin gas, gracias – le digo de mala gana a "Bea", será... - Leo se limita a mirarme y parece que la señorita ojazos ha captado la indirecta y se va rápidamente.
-¿Ocurre algo malo?
-¿Por qué debería ocurrir algo?
-No sé, tal vez esos arranques de celos sean normales en los niños, no en los adultos – sonríe con superioridad.
-¿Celos? Por favor, no puedo tener celos de algo que no es mío. Por mí, puedes hacer lo que te dé la gana –mis palabras, aunque crueles, han servido para borrarle esa sonrisa de la cara. ¿Cómo se atreve a llamarme niña?
Leo se recompone rápidamente y se echa a reír. Eso no me lo esperaba. – Emma, eres una chica increíble, nunca sería tan rastrero como para mirar a otras estando contigo. Ese nunca ha sido mi estilo y tú no eres una excepción. Esta noche soy solo tuyo.
No puedo evitar sonreír al escuchar sus palabras.
-Esa sonrisa está mejor.
Llega la camarera y nos trae la comida. Leo ha elegido nachos, fajitas mixtas, tacos y de postre pastel de Kalhúa. Mi cara no puede expresar mayor sorpresa. ¿¡Cómo nos vamos a comer todo esto!?
-Leo, ¿por qué has pedido tanto? Esto debe costar una pasta – miro atónita los platos, ¿Cómo pude ser tan estúpida de pedir lo mismo? A Leo parece divertirle mi cara y le veo que intenta aguantarse la risa.
-Tranquila, sabía que no me estabas escuchando y pedí esto para los dos. Y no te preocupes, que pago yo.
-No quiero que pagues tú todo esto, tengo dinero ¿sabes? – odio que no me deje pagar mi parte.
-Sé que tienes, pero yo trabajo y quiero gastármelo en ti. Ahora come, que se nos enfría, - dice mientras le da un bocado a una fajita.
-Vale – pongo lo ojos en blanco y cojo un taco. Está delicioso y decido comer hasta hartarme, pero con mucho cuidado, para no mancharme mi vestido blanco de salsa.
Comemos y hablamos tranquilamente. Nunca creí que algo así pudiera ser real, Leo y yo cenando, sin discutir, me habla sobre todo de la maqueta que están haciendo. Es algo muy importante para él, porque si tiene éxito, podrían hacer un disco que pueda impulsarlo a él y al resto del grupo a un paso más de su sueño. Mientras, trabaja de audiovisuales en la radio local o en el negocio familiar. De pronto, alguien nos interrumpe.
-¿Leo? ¿Qué haces aquí? – dice un chico que se acerca a nosotros. Es alto, más o menos como Leo, tiene el pelo negro, un poco más corto, diría yo. Tiene unos preciosos ojos grises. Posee unos rasgos realmente atractivos, su cuerpo es pura fibra, debe ir al gimnasio seguro.... y su camiseta, a pesar de ser negra, deja bien marcado sus pectorales y una gran tableta.
- Creo que es evidente, - dice sarcástico. Se levanta y saluda a ese semidiós que tiene por amigo.
-¿Quién te acompaña? – dice señalándome. Leo me mira, parece dudoso, así que decido presentarme yo.
- Soy Emma, encantada – me levanto y él se acerca para darme dos besos.
- Naim. ¿Estáis en una cita? No quiero molestar – Naim sonríe, ¡vaya! menuda sonrisa tiene.
- La he traído porque se lo debía, ¿verdad Emma?
-Sí, creo...- no sé qué decir ¿por qué no quiere decir que estamos en una cita? ¿Se avergüenza de mí?
-Bueno, solo venia para decirte que el sábado que viene se va a celebrar una fiesta por todo lo alto y tienes que venir. También puedes traerte a Emma, lo pasaremos genial.
-Claro que iré, eso no lo dudes. Pero no sé si Emma podrá venir, tiene que estudiar y esas cosas.
¿Perdona? ¿Acaba de dejarme aparte en una fiesta con sus amigos? Puede que sea verdad que tenga que estudiar, y ni siquiera sé si mamá me dejaría ir a esa fiesta. Pero él no debe decidir por mí, siempre he tomado mis propias decisiones y no le voy a consentir que me trate de esta forma.
-Todo lo contrario. Llevo todos mis estudios al día, soy una estudiante muy aplicada y estaré encantada de asistir a la fiesta esa ¿que está....? – le dedico a Naim la mejor de mis sonrisas y él me corresponde.
-La fiesta es en la casa de estudiantes. Esa que está en la quinta avenida con las universidades de ciencias y letras.
¿La quinta avenida? Está un poco lejos de casa, pero da igual, iremos en el coche de Leo. Ya me inventaré algo con mamá. Esto ya es algo personal.
-Estupendo entonces, Leo y yo estaremos allí el sábado. - Miro a Leo desafiante, y a pesar de haberme echado una mirada reprobatoria, se recompone y sonríe a Naim.
-Allí nos veremos tío. – se dan el típico saludo de chicos y Naim se despide de nosotros. Leo se gira y me fulmina con la mirada, yo por el contrario le pongo mi cara más inocente. La señorita ojazos ha aprovechado nuestro encuentro con Naim para recoger la mesa y dejarnos el pastel de Kalhúa con una pinta increíble.
-¿Comemos? – le digo en un intento de mejorar su humor.
- Claro – dice serio, todavía está enfurruñado. Coge su cuchara y come sin intención alguna de dirigirme la palabra. Se acabó la maravillosa cena.
Terminamos el postre en silencio y, mientras yo voy al baño, Leo va a pagar la cena. No he querido desafiarlo y cabrearle más, así que me he excusado para "retocarme" el maquillaje. Al salir, Leo está esperándome justo en la puerta del baño, lo que me provoca cierto infarto, pues tiene mirada de pocos amigos. Me coge de la mano. Noto toda su tensión, estoy asustada, pero no me atrevo a hablar. Salimos del mexicano y vamos en dirección al aparcamiento, pero, en vez de detenerse, sigue adelante.
-¿A dónde vamos? – le pregunto casi susurrando.
Leo no dice nada. Se detiene, me mira fijamente y abre la boca como para decir algo, pero en vez de ello, aparta la mirada y vuelve a retomar el paseo que, cada vez va más rápido. ¿¡A dónde me lleva!?

Vestido de Emma para su cita

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