domingo, 8 de noviembre de 2015

Capitulo 12

He vuelto a fingir que estaba enferma. No sé si mamá va a seguir creyéndoselo, pero, a juzgar por mi cara de zombie, no me ha costado mucho convencerla. Me quedé dormida enseguida, pero solo me duró hasta las dos y media, cuando me desperté gritando. Por suerte nadie me oyó, pero ya no podía conciliar el sueño. Intenté distraerme haciendo los deberes y estudiando, aprovechando que los exámenes se acercan y este finde estaremos en casa de África. Alex se ha enfadado porque no voy a clase, pero le he dicho que coja todos los apuntes que pueda y a cambio, le daría todos mis deberes hechos, además de hacerle un bizcocho. Se lo haré dentro de un rato, cuando mamá se vaya, mientras haré la maleta para el fin de semana.
Mamá se ha ido. Así que enciendo la radio un rato, para animarme y no darle muchas vueltas a las palabras de Leo, bastante me he comido la cabeza estos días. Estaba a punto de darme por vencida y coger uno de mis discos cuando una voz conocida empieza a cantar. Andrés, del grupo Dvicio está cantando "Paraiso", decido dejarla y cantar con ellos el estribillo. Limpio un poco, y mientras el horno termina de hacer mi esponjoso bizcocho, termino de leer uno de los libros de literatura universal.
Miro el reloj y veo que es más tarde de lo que esperaba. ¿Dónde está todo el mundo? Mi bizcocho está listo, lo dejaré que se enfríe. Vuelvo a encender la radio y me pongo a preparar mis espaguetis a la boloñesa. Cantando con Lucy Paradise "EIO" oigo la puerta y veo que todos han llegado justo a tiempo.
-Emma, ya estamos aquí - dicen los tres al unísono.
-¡Hola! ¡Estoy en la cocina! ¡Venid!
Mamá, papá y Alex entran a la cocina sin dar crédito.
- Emma, cariño, ¿no estabas enferma? – dice mamá
-Sí, lo estaba...pero...empecé a sentirme mejor y pensé que podría aprovechar la mañana y cocinar un poco. – no puedo decir que en realidad no estaba de humor, aunque ha mejorado bastante a lo largo de la mañana.
-Me alegra saber que estas bien hija, me encanta como cocinas, - dice papá mientras se sienta en la mesa.
-Guau Emma, ¡Estas hecha una cocinitas! – Alex me dedica una sonrisa y se sienta al lado de mi padre para hablar del partido que vio ayer en casa de Dani. Debo preguntarle que hacia allí.
Nos sentamos a comer y, por primera vez desde que Alex llegó, participo en la conversación. Estoy de buen humor, a pesar de mis preocupaciones sobre Leo y yo. Después de comer, subo a ducharme y arreglarme, mientras Alex va a su casa a buscar algo de ropa y papá prepara el coche para llevarnos a casa de África.
****
Una hora después, nos encontramos en las afueras de la ciudad, donde viven África y Fran. Papá se ha despedido de nosotros diciendo que vendrá a recogernos el domingo. Toco al timbre y mi hermana abre la puerta mientras grita como una loca al vernos. Mi hermana África tiene 26 años, es un poco más alta que yo, tiene el pelo negro, como papá, ondulado y por encima de los hombros. Tiene los ojos verdes y...es perfecta. La mires como la mires, es la chica perfecta, o eso, o que yo siempre he pensado que ella lo era. Afri es de constitución delgada, pero la veo algo más gordita desde la última vez, ¿Cuándo fue? ¿Hace unos dos meses o así? Desde que empecé el instituto dejé de venir. A su lado está Fran, tiene dos años más que ella, su pelo es castaño, al igual que sus ojos, y lleva una barba de algunos días bastante cuidada. No es un Brad Pitt, pero tiene unos rasgos atractivos, además es un buenazo. Siempre me compra algo cuando vengo de visita. No nos da tiempo a entrar cuando África se nos ha acercado para abrazarnos a los dos.
-¡Por fin! ¡Qué ilusión! ¡Qué ganas tenía de ver a mis niños! Emma cariño, te he echado muchísimo de menos, odio que no vengas a verme y Alex, oh, Alex, tesoro, ¡que mayor estás! No puedo creer que hayas estado tres años fuera, ¡qué guapo y mayor te has puesto! – dice mientras nos abraza y nos besa.
-Cariño, deja pasar a los niños, acaban de llegar, no los agobies. O al menos, deja que entren en casa, - dice Fran con una sonrisa. Consigo escapar de los brazos de mi hermana y me acerco para saludar a Fran.
-Hola Fran, ¿cómo habéis estado? Siento no haber venido, el instituto me ha tenido ocupada.
-Hola pequeña, - me da un fuerte abrazo. – Me alegra que hayas venido, perdona a tu hermana, está algo descontrolada últimamente. Aunque también es verdad que estaba deseando verte, venga pasa.
África por fin suelta a Alex y entramos. Su casa es preciosa, Afri tiene buen gusto, por algo es diseñadora de interiores, y por lo que veo, le va bastante bien. Si mal no recuerdo, Fran trabajaba de directivo en una empresa de diseño y software o algo así, nunca le presto demasiada atención cuando me habla de su trabajo. Fran nos ha enseñado nuestras habitaciones mientras Afri está preparando algo de comer, creo que ambas heredamos esa pasión por la cocina. Cuando estamos todos juntos, optamos por ir al comedor, creo que es la habitación más amplia de la casa. El color blanco juega un papel muy importante en esta habitación, ya que el suelo, es tarima blanco, menos la parte central que hay un cristal incrustado que le da un toque de distinción. A juego, nos topamos con dos sofás blancos en forma de "L", decorados con cojines rojos. Tras los sofás hay una enorme ventana que transmite una sensación de amplitud y luminosidad a la habitación. Frente al sofá, hay una pequeña mesa de cristal y frente a esta, un mueble blanco y bajo, donde se encuentra su majestuosa televisión de plasma con altavoces. Me da que eso es cosa de Fran. Al fondo, Afri ha puesto dos cuadros en blanco y negro, junto a una lámpara muy sencilla. Al otro lado hay una mesa de caoba, más sencilla con ocho sillas blancas, para almorzar. Nos sentamos en el sofá, la zona de ocio según Fran, y mientras comemos, hablamos de varios temas.
****
Estoy en mi habitación después de una tarde de charlas y risas con mi hermana, Fran y Alex. Hemos jugado a juegos de mesa, algo que a Fran le encanta hacer siempre que voy de visita, y para cenar, Áfri nos ha deleitado con una gran cena. Después, hemos disfrutado de una buena película, o al menos para mí, "El diario de Noah". Afri y yo la veíamos siempre que la echaban en la tele y al final, como siempre, hemos terminado echas un mar de lágrimas. Y, mientras Fran abrazaba a África, Alex me ha ofrecido un millón de pañuelos para que me secara las lágrimas. Vaya un día más intenso, y al final no le he preguntado a Alex por lo de Daniela, bueno, mañana será otro día. Estoy a punto de meterme en la cama cuando alguien llama a la puerta.
-Adelante, - digo. Será Alex, me dirá algo de dormir juntos o a saber qué. Sin embargo, para mi sorpresa, es mi hermana la que entra sigilosamente al cuarto.
-Hola – me dedica una sonrisa tímida.
- Hola, ¿Qué quieres? Acabamos de estar juntas, ¿necesitas algo?
-No... es solo que... - dice dubitativa. Vaya, creo que he sido algo brusca.
-Afri, ven – le digo haciendo un gesto para que se sienta en la cama. Sonríe y se coloca a mi lado más complacida por mi cambio de actitud.
- No quería molestarte, solo quería pasar un momento a solas contigo. No ha sido fácil con los muchachos pegados como lapas, los quiero, pero son unos pesados, - ríe ante su comentario.
-Te entiendo, Alex no se ha separado de mí desde que vino. De hecho, pensaba que eras él diciendo que quería dormir aquí o algo por el estilo – suelto un suspiro.
-¿Todavía hacéis eso? ¿No sois un poco mayorcitos? Además, ¿no dijo que tenía una novia? – está sorprendida, ¿y quién no? Por muy amigos que seamos, el hecho de que un chico y una chica durmiendo juntos es raro.
-Sí, Audrey... pero solo lo hemos hecho unas pocas veces – intento excusarme. - No he estado en mi mejor momento últimamente – digo casi en un susurro.
-Emma, ¿ocurre algo malo? – parece que le he preocupado, he de distraerla.
-Nada importante, ¿querías algo más?
-No...bueno, si...Emma, hay algo que no le he contado a nadie, y necesito hacerlo. Cuando mamá y papá vinieron a verme la semana pasada se lo quise decir, pero estaban tan contentos por nosotros que no me atreví a decírselo...es sobre Fran y yo...
¡Madre de Dios! ¿Qué diantres ha pasado? Por su cara, no parece nada bueno, y encima eso de "Fran y  yo" ¡¡Ay madre que se separan!! ¿¡Por qué!? Creo que me va dar un infarto. Miro a África incrédula y el verla tan seria, hace que me ponga más nerviosa. Estoy a punto de hiperventilar. Fran es un tío genial, no pueden separarse, bueno, técnicamente, no están casados, pero no pueden hacer eso.
-Entonces....- digo con miedo - ¿os vais a sep...?
-¡Estoy embarazada! – suelta de pronto interrumpiéndome.
-¿¿¡¡Qué!!??
-Emma, baja la voz, es tarde, - me chista.
-Uppss, lo siento. – Ahora sí que estoy flipando. ¡Está embaraza! Espera, ¡voy a ser tía! Aún soy muy joven para tener sobrinos.
-Pero, ¿cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿En serio? ¿Por qué no has dicho nada antes? ¿Soy la primera en saberlo? ¿Al menos lo sabe Fran? – estoy tan nerviosa que no puedo para de hablar.
-Emma, mi pequeña con mil preguntas, - dice en tono suave, creo que echaba de menos estos momentos. – Creo que el cómo, ya lo sabes. No hubo un por qué, simplemente el bebé vino, pero tampoco es algo malo. Ahora estoy de dos meses y medio, no he querido decirlo antes porque los médicos aconsejan no dar la noticia hasta que haya pasado el primer trimestre que es el más importante para el feto. Fran lo sabe, se lo conté justo cuando me enteré y aunque fue una gran sorpresa, me apoyó y le hace incluso más ilusión que a mí – sonríe para sí, como evocando ese momento. -Tenía miedo de contárselo a nuestros padres porque Fran y yo estamos embarazados sin estar casados, aunque hemos comentado hacer una boda civil y luego una celebración con la familia más intima. Emma, esto es muy importante para mí, y aunque yo ya no esté en casa, no quiero que se rompa la unión que tenemos. Me gustaría que vinieras más a menudo y poder pasar más tiempo como hermanas...- no llega a terminar la frase, cuando empieza a sollozar, y a mí se me rompe el corazón. No me he dado cuenta de lo egoísta que he sido, aunque creo que se ha dado cuenta de la cara de culpabilidad que tengo e intenta recomponerse.
-Afri, yo...
-Lo siento, Emma, no quería llorar, es solo que...Ahora tengo las hormonas algo locas y mis emociones están a flor de piel.
-Áfri, me alegro por ti y por Fran, vais a ser unos padres increíbles, - noto que también me estoy poniendo sensible. Al final terminamos las dos abrazadas llorando, no sé si es por la alegría, porque nos echábamos de menos o simplemente porque nuestros lazos se han vuelto más fuertes que antes.
****
Cuando me levanto, me doy cuenta de que los chicos nos han dejado dormir más de lo necesario, ya son casi las doce. Anoche, después de llorar un buen rato, le conté a África la situación que tengo con Leo, se alegró mucho por mí, aun así me dijo que tuviera cuidado. Las personas rotas a menudo quiebran a los que están a su alrededor, pero yo no pienso que Leo esté roto, simplemente necesita que alguien le dé lo que una vez dio pero no recibió. Teníamos tanto de que hablar que nos acostamos muy tarde. Al final acordamos que Afri se lo contará a mamá y a papá el próximo finde, siempre y cuando yo se lo cuente a Alex después de la visita. Le conoce y dice que no piensa aguantarle ninguna broma. Me encuentro a África en mitad del pasillo y juntas vamos a la cocina.
-Buenas tardes dormilonas, - dice Fran a través del periódico que está leyendo.
-Cariño, ¿por qué no nos has levantado? Quería hacer muchas cosas y al final no nos va a dar tiempo, -dice Afri haciéndole pucheros a su novio.
-Debes descansar cielo, ya sabes por qué, - le guiña un ojo y después le besa en la tripa.
-Fran, no hace falta que disimules, Afri me lo contó anoche, - le digo para que recuerde que estoy delante. Este se da por aludido y se sonroja levemente. No puedo evitar reírme, - Enhorabuena, serás un padrazo, sobre todo si le haces regalos tan buenos como los que me haces a mí, - le guiño un ojo cómplice.
-Gracias pequeña, espero serlo de verdad, y hablando de regalos, el tuyo está en el armario, ¿lo has visto ya?
-Sí, lo vi anoche, gracias, eres el mejor – me acerco y le doy un beso en la mejilla, y entonces me acuerdo. -¿Dónde está Alex?
-Cómo no quería despertarte, dijo que daría una vuelta por la zona, no creo que tarde mucho en volver.
-No me fio de él, voy a llamarle, -hago un ademan de coger el móvil y recuerdo que no lo tengo - mierda, tengo el móvil arriba, - Afri me mira mal por soltar un taco, le saco la lengua y le quito la taza de café que está a punto de beber.
-¡Oye! – me grita.
-La futura mami no debe tomar cafeína, - le digo cuando voy por mitad del pasillo. Subo al cuarto y cojo el móvil, vaya, tengo una llamada perdida... el número no lo tengo registrado, ¡Bah! alguien que se equivocó. Llamo a Alex.
-Hey, por fin despiertas bella durmiente – responde Alex.
-Lo que tu digas, ¿Dónde estás? – le digo y doy un sorbo al café confiscado.
-No estoy muy lejos. Estoy en un parque tomando el sol, ¿vienes? – es tentador irme con él un rato, de todas formas, Afri debe descansar. Quedamos en ir de compras juntas esta tarde así que, ¿por qué no?
-Vale, me cambio de ropa y voy.
-Hasta luego.
-Hasta ahora. – cuelgo. Abro el armario y busco algo, veo el regalo de Fran y el de África y vuelvo a sonreír. Siempre discuten en cuestión de hacerme regalos, me tienen consentida. Me decanto por unos jeans negros, vans y una sudadera de color rosa pálido que dice "Diamond". Me dejo el pelo suelto, no está muy mal, tiene sus clásicas ondas rebeldes; cojo el móvil, paso por el baño y me despido de los tortolitos para ir al parque.
Es verdad que está cerca, he llegado bastante pronto, pero he tardado un rato en encontrar a Alex. Está tumbado en el césped, con los cascos puestos. Me acerco y veo que lleva vaqueros, camiseta negra básica y gorra hacía atrás.
-Oye, ¿no tienes frío? – le pregunto en cuanto estoy a su lado. Alex alza la vista, me dedica una sonrisa y mientras se incorpora, se quita los cascos, regalo por cortesía de Fran.
-No, en comparación con Hampstead esto es un día de primavera.
-¿Qué escuchabas antes de que te interrumpiera? – le pregunto mientras me siento a su lado.
- La última de Bruno Mars, "Uptown Funk".
-Me gusta mucho esa canción.
-A mi también jejeje. Oye Emma, anoche... te escuché hablar con tu hermana... ¿ocurre algo? Me pareció oíros llorar.
¡Mierda! ¡Nos escuchó! Espero que no nos escuchara Fran también. ¿Sabrá lo del embarazo? Voy a averiguar cuánto sabe.
- No te preocupes, no era nada, es que recordamos la peli y nos dio por llorar otra vez.
-¿Y por eso os estábais abrazando? – replica incrédulo. – Emma, eres una pésima mentirosa. ¿Qué pasó para que no me lo quieras contar? Y no me mires así, no fui a espiaros, solo quería hablar contigo.
Lo siento África, no me queda otra. Alex sabe cuando miento y no me dejará en paz hasta que se lo cuente.
-Alex, si de verdad quieres saberlo, debes prometerme que no se lo dirás a nadie, ¿entendido? Es algo muy importante, solo lo sabemos Afri, Fran y yo, nadie más. África me dijo que te lo podía contar, pero una vez que nos fuéramos el domingo. Sé que no vas a aguantar hasta mañana, así que prométeme que no se lo dirás a nadie, ni le dirás a África que te lo he contado.
-Juro que no le contaré a nadie vuestro secreto, palabrita del niño Jesús, - dice muy solemne. No puedo evitar reírme a carcajadas ante su ocurrencia.
- Por favor Alex, tómatelo en serio, sino, no te cuento nada, - le digo una vez que he conseguido parar de reír.
-Perdona Emm, solo quería hacerte reír un poco. Venga cuéntame.
-Es sobre Afri...está embaraza.
-¿Qué? ¡No me lo creo! Por eso la veía más dejada.
-¡Alex no chilles! Y por eso mismo no quería que te lo contara, no le digas nada de eso si no quieres que te eche de casa.
-Vale, vale, no diré nada.
-Así me gusta, y ahora, cuéntame, ¿Qué hacías el otro día en casa de Daniela? – por fin lo sabré.
-Ah, eso. Cuando terminé de llevar las últimas cosas al piso, decidí dar una vuelta, me encontré a Daniela que iba con su hermano y hablando, me comentó que había un partido del Manchester. No quería perdérmelo, así que me invitaron a ir. Daniela se fue a su cuarto y yo vi el partido con Austin y su padre. Son geniales, al próximo partido debes venirte – dice emocionado. Parece que le cae bien Austin.
Seguimos hablando y disfrutando del buen día que hace, a pesar de que ayer estuvo nublado. Se acerca el mediodía y decidimos volver a casa dando un paseo. Voy hablando con Alex y no me doy cuenta de que tenía alguien delante, lo que provoca que me caiga al suelo.
-Emma, ¿estás bien? – me dice Alex mientras me ayuda a levantarme.
-Sí, estoy bien. No miraba por donde iba, lo siento... - intento disculparme con la persona con la que he chocado, pero...no me lo creo... ¿¡Que hace aquí!?
-¿Emma?
-¿Leo? ¿Qué haces aquí? – ¿cómo puede ser normal que siempre se cruce en mi camino? No me esperaba verle tan pronto, mi corazón va a mil por hora, y ¡oh dios! ¡Estoy horrible! Sin embargo Leo está tan guapo como siempre. Lleva unos vaqueros algo más ajustados que los de la última vez y una camiseta básica azul celeste, es algo marcada, y puedo entrever un cuerpo escultural. ¿Cómo no me había fijado en lo bueno que está? ¡Dios! Ya hablo como Martina. Leo es más que un cuerpo o una cara bonita. Ahora en serio, ¿Qué tienen estos hombres con no llevar chaqueta? Estamos en noviembre ¡hace frío!
-Emma, yo... había quedado con unos colegas que viven por aquí para terminar con algunos detalles de la maqueta.
-Vaya eso es...genial – me siento muy nerviosa. ¡Vamos Emma! ¿Qué te pasa?
-Veo que tenéis mucho de qué hablar, así que yo si eso me voy adelantando, ahora nos vemos Emm. Hey, Leo, cuidado con ella – y tras su advertencia, Alex me deja a solas con Leo. Es un detallazo por su parte, no se fía de él todavía, pero me deja intimidad para hablar con él.
-¿Tu amigo todavía no se fía de mi? – dice Leo, mientras observa cómo Alex se aleja.
-No, lo siento. Es muy protector.
-Te llamé está mañana – dice de pronto. – Como no lo cogiste pensé que te habías enfadado conmigo – sus ojos se muestran tristes y se me derrite el alma. ¿Cómo puede hacerme sentir así esos preciosos ojos?
-¡La llamada! – le grito sin querer. Miro el móvil y veo que es verdad. La llamada desconocida era de Leo, olvide guardarla en mis contactos. –Lo siento, estaba durmiendo, no lo escuché – intento excusarme.
-¿Durmiendo? ¿Tú? Creía que eras la típica que se levantaba super temprano para hacer todo lo que tiene programado en su agenda – dice petulante. Tiene ganas de guerra.
-¡Pues te equivocas! – en realidad si soy así, pero no pienso darle el gusto. –Además, ahora estoy en casa de mi hermana, no tengo nada mejor que hacer que dormir todo el día si quiero.
-Excepto pasear con tu guardaespaldas – me dice en tono borde. ¿En serio vamos a pelear? Estábamos durando mucho sin hacerlo. No le voy a seguir el juego, es mi primer finde libre desde que empezó el instituto.
-¿Por qué me has llamado Leo? – le corto. Surte efecto. Se le borra la sonrisa de la cara y de pronto parece mudo.
-Quería verte – se limita a decir.
-Oh...- digo sorprendida. ¿Por qué todavía no me puedo hacer a la idea de que, de alguna manera, le atraigo?
-Si estas en casa de tu hermana entonces....
-No, es decir, si. Esta tarde vamos de compras, pero...esta noche estoy libre. – Le digo sin pensar. ¿Acabo de proponerle de quedar esta noche? ¿Cómo se me ha pasado por la cabeza?
-Me parece estupendo. Yo estaré por aquí liado con la maqueta, pero podríamos ir a cenar. Esta vez sí buscaré un sitio bonito para llevarte, si quieres.
-Si quiero – le digo rápidamente.
-Te recojo a las nueve y no acepto un no como respuesta. – ya vuelve con la petulancia.
-No podrás recogerme si no te doy la dirección de la casa de mi hermana.
-¡Touché! – me dedica una sonrisa.
-Espera, - saco el móvil, agrego su número y le envió por watsapp la dirección de Afri. – Te lo he enviado por watsapp. Nos vemos a las nueve, no llegues tarde. – Me acerco a él y le doy un beso rápido en los labios. Leo parece sorprendido, pero en cuanto intenta alargar el beso me separo de él.
-Hasta esta noche Leo, - le guiño un ojo y me voy corriendo.
-Hasta esta noche, nena – le oigo decir a mis espaldas, lo que me provoca una risa nerviosa y nuevos nervios para mi cita con él.
Comedor de la casa de África y Fran

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