domingo, 13 de septiembre de 2015

Capitulo 4

Estamos en el local de David, hay mucha gente, estamos celebrando algo. ¿Qué celebramos? Ah, sí, Austin se va de Erasmus un año a Londres, se va con ese chico... ¿Aaron? No lo sé, apenas conozco a los que hay aquí, son los amigos de Austin, y son mayores que nosotros, Daniela los conoce bastante bien a todos, siempre hay alguno en su casa, y como es guapa y amable, todos le tienen gran estima. Pero, la verdad es que Daniela se ha portado con la fiesta, va a echar mucho de menos a Austin, se le nota.
He tomado dos copas y me noto el alcohol por las venas, creo que lo voy a dejar aquí, es la segunda vez que bebo y no quiero ser la típica que pierde el control tan rápidamente. Me siento fuera de lugar, estoy aquí sola, con mi copa en la mano. ¿Dónde están las demás? Miro a mí alrededor, y veo a Dani hablando con David, que se le nota que le ha llamado la atención. Normal, Daniela es muy guapa; Martina está hablando con unos chicos e Ivana está ahí, hablando con otro chaval. Están bastante separados del resto, como si quisieran estar solos, bueno, no soy la más indicada para hablar, yo también estoy sola, sentada en un sofá y con mi copa en la mano. Creo que no debería haber venido.
Decido que es un buen momento para dejar mi timidez con los chicos y acercarme a hablar con alguien. Normalmente no estoy tan cohibida, pero, en lo que se refiere a los chicos, suelo mostrarme tímida, hasta que entro en confianza, pero eso es otra historia. Me levanto y me acerco a la barra, cogeré una coca cola, si, mejor, más alcohol no me hará nada bueno. En medio de la barra se encuentra un chico que rápidamente nota mi presencia y se gira. Es moreno, lleva un piercing en la ceja y un pendiente en la oreja izquierda, pero sobre todo, lo que más destaca de él son sus increíbles ojos azules que pueden dejar encandilada a cualquiera.
-Hola, ¿necesitas algo?- me dice con una sonrisa.
-Esto...mmm...si, quería una coca cola, gracias. – Le digo bastante nerviosa. No puedo dejar de mirarle. Es bastante atractivo y... mayor que yo. Emma, deja de soñar, tú nunca le gustarás a un chico como él.
-Aquí tienes. ¿Quieres un vaso?
-No gracias, así me basto bien.
- Eres una de las amigas de Daniela, ¿no?
-Sí, soy amiga de Daniela, así que lo siento, si ligas conmigo te puedo denunciar por acoso a una menor -¿en serio acabo de decirle eso? me giro muerta de vergüenza, se lo he dicho sin pensar, y ahora pensará que era yo la que quería ligar con él. ¡¡Tonta!! Pero dejo mi flagelación aparcada al escucharle reír, así que vuelvo a girarme para verle otra vez esos preciosos ojos.
- Vale, vale, lo tendré en cuenta. Esperaré a que tengas los dieciocho para pedirte una cita entonces, -dice guiñándome un ojo. Ahora soy yo la que se echa a reír ante su respuesta, ¿en serio sería capaz de esperarme? Lo dudo mucho, pero voy a probarle con algo.
-Seguro que le dices eso a todas tus novias.
-No tengo novia, y no la necesito, porque mi felicidad no depende de encontrar a alguien fruto del azar. Soy una persona que se esfuerza por conseguir lo que quiere y espero que en este caso sea lo mismo. Por eso, yo tomo las riendas de mi destino, y así me gustaría que fuera siempre. Porque eso es lo que realmente me hace feliz. – me dice sereno, pero con una sonrisa en los labios.
Me he quedado impactada, sus palabras me han llenado el alma, y no sé que responder siquiera ante tal filosofía de vida. Esas palabras, llenas de un sentimiento, tan profundo, tan, tan....que mi corazón late a gran velocidad. Este chico debe estar sacado del mismísimo Olimpo, no sólo por su belleza, sino por su sabiduría. Salgo de mi ensimismamiento cuando Martina me zarandea del brazo.
-Emm, nos vamos, han venido los padres de Daniela y vamos a dormir en su casa. Coge tus cosas, te esperamos fuera, - dice bastante desilusionada, parece que se lo estaba pasando realmente bien con aquellos chicos.
Me giro de nuevo y le digo a mi Adonis – Me tengo que ir, los padres de Daniela han venido a recogernos.
-Bueno, espero que nos veamos en otra ocasión, aunque dentro de poco me voy de viaje para ampliar mis horizontes. Además, sé que nuestros caminos se cruzarán pero hasta entonces, mi promesa seguirá contigo. Cuando tengas dieciocho te pediré una cita – y con ello, me cogió la mano, me dio un dulce beso y al levantar la mirada, me guiñó de nuevo el ojo.
Me sonrojo y, con mi sonrisa más tímida, me despido de él. Aunque no la cumpla, nunca te olvidaré ojos azules.
Suena el despertador. Doy un sobresalto y me caigo de la cama. ¡Acabo de soñar con aquella noche! Pero, ¿ese era Leo? No puede ser, Leo es rubio, no moreno, y no tiene el piercing ni el pendiente... ¿lo llevaba? Si, espera, no... No lo recuerdo, no me fije si lo llevaba.
Miro a mi alrededor bastante desorientada, el despertador sigue sonando, me levanto y lo apago. ¡No son todavía las siete! ¿Por qué ha sonado? ¡Y encima quince minutos antes! En serio, odio este maldito despertador, cuando vaya a la universidad pienso tirarlo y comprarme otro nuevo. Decido aprovechar mi madrugón, me visto y ordeno un poco la habitación, aunque no hay mucho desorden. Bajo las escaleras y me voy a la cocina, mi madre está ahí, sentada en la mesa con una taza de café en la mano.
-Buenos días Emma, has madrugado mucho hoy, -empieza mi madre.
-Buenos días mamá, el despertador me ha jugado una mala pasada y he decidido desayunar tranquila, ¿queda café? – no puedo empezar la mañana sin un café, es lo que me da vida.
-Sí, queda en la cafetera. Todavía está caliente, sírvete – parece que no va a decirme nada, pero en cuanto termino de echarme el café en mi taza "I love NY" me dice – Ayer estuviste muy rara, y hoy has madrugado, además tienes mala cara, cariño, ¿te ocurre algo? – y ahí va, estaba tardando demasiado en decirme algo. Bueno, puedo probar y contárselo por encima, tal vez sepa darme un buen consejo.
-Mamá, ayer discutí con un chico. Por algún motivo, no le caigo bien, y nos gritamos, y le dije cosas horribles, pero luego supe porque tenía ese mal carácter. Aunque eso no justifica que me trate mal a mí, apenas nos conocemos y... – me detengo. No sé que más decirle sin entrar en detalles, además, por la cara de mamá, creo que he dicho suficiente.
-Emma, cariño, no te sientas mal por discutir con alguien, es normal que en un momento determinado, digas cosas que no debes. Yo por ejemplo, cuando conocí a tu padre, le dije que le odiaba y él me dijo lo mismo. Dos días después se presentó en la casa de tu abuela pidiéndome salir, disculpándose por decir lo que dijo. Y hasta el día de hoy, no pasa ni un día que esté agradecida, pues, sin esa pelea, nunca se hubiera decidido a salir conmigo, y eso es como todo. Son cosas que deben suceder por alguna razón. Pero si te sientes mal, acércate, habla con él y discúlpate si eso es lo que quieres. Tal vez ese chico pensó que discutiendo contigo, podría acercarse a ti, así que dale una oportunidad, y si ves que es un completo idiota, mándalo a paseo.
¿Acaba de darme un buen consejo? No me lo esperaba para nada. La verdad es que desde que África se fue, ha estado más apegada a mí que de costumbre, pero por muy bueno que sea su consejo, no puedo seguirlo. Leo me odia, y después de lo de ayer, ni él me escuchará, ni yo seré capaz de hablarle y más tras recordar que ya nos conocíamos y que me prometió una cita cuando tuviera los dieciocho. Llegado el momento, no solo se ha olvidado de la promesa, sino que me tacha de cría. Lo mejor será evitarle todo lo que pueda, además no creo que pase más por el instituto, y tampoco creo que venga al cumple de Daniela, así que solo deberé evitarle si coincidimos en la casa de Dani. O puedo convencer a las demás de que, a partir de ahora, siempre quedemos en casa, sí, será lo mejor. Y si quiero sacar buenas notas, debo estudiar mucho, así que... ups, no podré salir, que lástima, y el año que viene me iré a la universidad, así que no tendré mucho tiempo para venir.
He de olvidarle, alejarme todo lo que pueda de él y fingir que no ha vuelto a mi vida. Es obvio que no se acuerda de mí, y solo tenerle cerca me perjudicaría. Debo concentrarme, encontrar la mejor revista, y llegar a ser la mejor periodista que haya habido, o editora jefa antes de los treinta, ambas opciones son factibles. Puedo hacerlo, es la mejor opción.
Mamá se levanta, me abraza sacándome de mis ensoñaciones y se va a despertar a mi padre. La verdad es que tengo suerte de que sea tan compresiva, lástima que no la escuche más a menudo. Decido aprovechar el madrugón y dar un paseo antes de ir a clase. Llego bastante temprano, así que decido leer un rato antes de que lleguen las chicas; me siento junto al árbol que hay en la entrada, cojo el libro que me regaló la madre de Daniela, y aunque ya lo he leído, no me canso de releerlo. "Orgullo y Prejuicio", una gran novela, si te gustan los clásicos de la literatura inglesa inspirados en el siglo XVIII. Así que me acomodo, y perdida en el baile del señor Bingley en Netherfield , llega la hora de entrar a clase.
Las chicas han llegado ya, y hablan tan animadas como siempre. Me uno a ellas, y con una mirada cómplice de Daniela, decidimos hacer como si ayer no hubiera sucedido nada. Con ello, pasa el día y, como esperaba, no he sabido nada de Leo.
31 Octubre, cumpleaños de Daniela y Halloween
Cinco días. Han pasado cinco días desde la última vez que vi a Leo. No es que me importe, apareció de golpe y porrazo el lunes para volverme loca y luego volvió a irse sin dar explicación alguna. Admito que pensé que se pasaría en algún momento por el instituto, para hablar con Mario, o para pelearse conmigo, pero no fue así, y me he sentido extraña desde entonces. Creo que me pasé, y una parte de mi piensa en el consejo de mamá, pero sé que si sigo su consejo, ganará él. Y esto, como en Orgullo y Prejuicio, solo puede conducir a algo bueno o a algo malo, aunque sinceramente Leo nunca será Darcy.
Hemos quedado a las nueve y media en casa de Dani para ir todas juntas a cenar, pero antes, sin que ella lo sepa, debemos llevar su disfraz al local de David. No nos dejó hacerle una fiesta sorpresa, así que decidimos que lo supiera, pero no que habría temática, y que mejor temática que Halloween. A ella no le hace gracia, así que solo espero que no se enfade y que disfrute de su cumpleaños con disfraces, y su conjunto de vampiresa sexy. Acordamos que nos vestiríamos todos en el local, así que no sospechará nada.
A las nueve y media estamos todas en el portal de Daniela y nos dirigimos a la pizzería con los demás invitados. Cenamos tranquilamente y, tal y como planeamos, hacemos que los invitados se vayan marchando al local de David para vestirse y terminar los preparativos, mientras, nosotras nos encargamos de retrasar a Daniela.
- No entiendo porqué la gente tiene tantas ganas de irse al local de David, ¿no estaban a gusto aquí? –dice Daniela algo molesta.
-No cariño, no es eso. Todos estábamos bien, pero ellos creen que no sabes lo de la fiesta en el local de David, así que, cuando vayamos, tenemos que vendarte los ojos y debes fingir que te sorprendes, - le dice Martina para tranquilizarla y de paso tener una excusa para vendarle los ojos.
-¿Por qué no les habéis dicho que sí lo sé? No me gusta que se hayan ido y me hayan dejado aquí sola, -dice haciendo un mohín.
- No te han dejado aquí sola, estamos nosotras, ¿recuerdas? – le dice Ivana mientras la abraza para que deje de estar de morros.
Recibo u mensaje de David diciendo que ya está todo listo, así que decido intervenir para llevar a Daniela a su fiesta. – Dani, me acaba de escribir David, están todos esperándote, recuerda, finge sorpresa.
-Vale, vale, vendadme cuando quede poco para llegar – dice sonriendo.
Quince minutos después, nos encontramos frente al local de David. Tenemos a Daniela con los ojos vendados e intentamos entrar antes de que nos escuche aguantar la risa. En cuanto entramos, le quitamos la venda, encendemos las luces y...
-¡¡¡¡SORPRESA!!!! –resuena por todo el local. Daniela tiene los ojos abiertos de par en par, no da crédito a lo que ve, su fiesta, convertida en Halloween. Todos tienen disfraces geniales y la decoración es impresionante. Se gira hacia nosotras y con una sonrisa, nos abraza a las tres con alguna lágrima en su rostro dándonos las gracias por esa sorpresa tan increíble.
- ¡Muchísimas gracias a todos! Esta fiesta es impresionante y nunca pensé que podría disfrutar de dos fiestas en una pues, cuando vivía en Inglaterra, mis amigos preferían salir a pedir chuches que venir a mi fiesta. Solo lamento no tener disfraz – dice algo triste.
-Yo no estaría tan segura de ello, - le dice Ivana misteriosa.
-Chicas, ¿me habéis traído un disfraz?
- ¿Qué clase de amigas le hacen una fiesta de disfraces por su cumpleaños y no le traen un disfraz a la protagonista? Emm, que dices, ¿le pegas tú o le pego yo?, - dice Martina.
- Oye, a mí no me metas en vuestras peleas, - le digo riendo. – Pero va siendo hora de que nos pongamos los disfraces, así que vamos al baño a arreglarnos, - le digo al ver a Ivana que está cogiendo las bolsas con nuestros disfraces.
Varios minutos después,salimos las cuatro del baño despampanantes. Daniela lleva su disfraz de vampiresa sexy, que le queda genial, Martina ha preferido vestirse de bruja con un vestido bastante ceñido, e Ivana ha optado por demostrar una vez más su pasión por la serie "The Walking Dead" y se ha vestido de zombie, pero, al contrario que ellos, en vez de dar asco, rebosa sensualidad. Y luego quedo yo, que tras mucho deliberar, decidí que mi disfraz sería el de ángel oscuro, es sexy, pero no tan provocador como los de mis tres mosqueteras. En seguida Daniela se convierte en el centro de atención y decide hablar con algunos invitados y darles las gracias por la fiesta, mientras Ivana prefiere echar un vistazo por si Aaron al final cumple su promesa y aparece, y Martina decide quedarse conmigo y empezar a beber antes de ir a bailar.Normalmente, solo le hago compañía, pero mi instinto me dice que esta noche es un buen momento para emborracharme por primera vez y olvidarme de esta última semana. Así que termino decidiendo que hoy quiero beber. 

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