domingo, 30 de agosto de 2015

Capitulo 2

- Siempre es interesante hablar contigo, -contesta lo más indiferente que puede.
- No sé si yo podría decir lo mismo de ti, -digo dejando claro que me irrita hablar con él.
- Estoy esperando a Mario, me dijo que le esperara aquí después de clase.
Como si a mí me importara lo que hace aquí, ¡será imbécil! - Mmmm, pues vale, -me limito a contestar. Por suerte para mi, aparece Daniela y dejo de ser el punto de mira de Leo.
-Hey chicos, ¿qué hacéis aquí? ¿Os lleváis mejor? -Dice con una sonrisa traviesa.
-Nunca nos hemos llevado mal, justo estábamos comentado lo mejores amigos que somos, -contesta Leo con petulancia.
-¿De verdad? Pues me parece estupendo, no me gustaría tener malos rollos en mi cumpleaños, -dice Dani que, o le está siguiendo el juego, o de verdad no ha captado la ironía de sus palabras.
-Dani, he de irme, tengo que terminar el trabajo de arte antes de vernos esta tarde, -digo como excusa para salir de aquí.
- Espérate y nos vamos todos, Mario no tardará en llegar.- Daniela intenta que me quede, y normalmente no me gusta decirle que no, pero no estoy dispuesta a darle a Leo alguna oportunidad para que me diga algún comentario desagradable, en serio, ¿por qué me habla así? ¿Es su carácter habitual o es que yo no le caigo bien? Sea lo que sea, me da igual, tengo que salir de aquí cuanto antes.
- No, Dani de verdad, tengo que terminar el trabajo y unas cosas más, ya hablamos para lo de esta tarde.
-¿Esta tarde? ¿Pasa algo interesante esta tarde? -Pregunta Leo que, claramente quiere enterarse para fastidiar.
-¡Nada! No pasa nada, ¿verdad Dani? Además al ir con vosotros no podría usar el skate, iría más rápido que vosotros.
-Emm no puedes seguir usando el skate siempre, en la universidad no van a ser tan considerados como en el instituto, deberías quitarte la costumbre ya.
- El skate va conmigo hasta el fin del mundo, sabes lo importante que es para mí, nada ni nadie puede decirme lo que debo hacer, ya lo sabes, así que os dejo, tengo cosas que hacer, -digo algo molesta. Me despido de Dani dándole un beso en la mejilla , le echo un último vistazo a Leo, que nos observa bastante entretenido con nuestra conversación, lanzo mi skate al suelo, y montada ya en él, salgo lo más rápido que puedo de allí.
Ya en casa, como con mis padres y subo a mi habitación sin mediar palabra. Sé que más tarde, mi madre me preguntará si me ocurre algo, pero no sé cómo explicarle que lidiar con un capullo que encima es amigo de tu mejor amiga no hace que estés de buen humor precisamente. Recibo un mensaje de Daniela para que me pase a las seis, y tengo otro de Martina que me pide que le envíe un correo con los apuntes de lengua, decido responder a Marti y de paso, termino el trabajo de historia del arte para no sentir que he mentido a Daniela.
A las seis menos cinco estoy tocando la puerta de la casa de Daniela, y como no, en el día de hoy, me abre la puerta Leo.
-Está claro que hoy no piensas dejarme en paz, ¿no?- Le digo en cuanto le veo.
-Creo que podría decir yo lo mismo, Daniela no está, así que ya te puedes ir a casa, -y tras esas palabras, Leo me cierra la puerta en la cara.
-¡¡Oye!! ¿¡Cómo te atreves a cerrarme la puerta en las narices!? ¡Claro que está en casa, quedé con ella a esta hora! -Grité super enfadada ante la puerta que me había cerrado en la cara. No sé porqué le estoy dando explicaciones, pero me saca de quicio cada vez que me habla.
Tras la puerta, escucho una risa risueña, casi adorable, pero luego recuerdo que esa risa procede del capullo que me ha dejado en la calle y dejo de deleitarme con ella. Vuelve a abrir la puerta, y todavía riéndose, me hace un gesto para que pase, no me siento convencida del todo, pero al final me decido y entro.
-Si Daniela no está aquí, ¿dónde está? ¿Por qué no me avisó? ¿Austin está? Él sabrá dónde está ¿no? ¿Por qué estás tú aquí? ¿No estabas con Mario?
-¿Siempre haces tantas preguntas? -Me dice un poco borde, pero se da cuenta y se gira, se sienta en el sofá y me hace un gesto para que me siente a su lado. Confundida, le sigo, pero me siento enfrente, no me fío de este tío.
-Cuando salí con Mario y Daniela del instituto nos fuimos a comer los tres por ahí, llamó Austin para saber donde estaba Daniela, y al saber que estaba con nosotros, dijo que nos pasáramos después por aquí para continuar con la maqueta. Estuvimos trabajando en ello y Mario recordó que le faltaba un tema que le dejó a Víctor y fueron a buscarlo, Daniela quería ir, pero recordó que tú estabas a punto de venir y le dije que yo me quedaría para abrirte y que se marchara tranquila.
Me quedé muda. No pensé que fuera a responder a mis preguntas, pero ha sido agradable por una vez en lo que va de día. Estoy segura de que si le contara esto a alguien, juro que no se lo creería. Así que aquí estoy, con un chico que conozco de vista desde hace unos meses y con el que nunca he mediado palabra,pero que hoy ha decidido hablarme para empezar una pelea conmigo. Y llevarmos todo el día como el perro y el gato y, espera, hace un momento me ha cerrado la puerta en las narices, y ahora, de repente, se está portando "bien" conmigo. ¡Incluso me ha insinuado que me sentara a su lado! Creo que debería responder algo, llevo un rato callada mirando el suelo y noto como sus penetrantes ojos azules funden mi piel.
-Aammm, -es lo único que soy capaz de decir.
-¿Ya está? ¿Eso es todo? ¿Me has abordado con un montón de preguntas y encima que me molesto en responderte lo único que consigo a cambio es un triste "aammm"?- Responde Leo con tono de burla.
- ¿Ya he acabado con tu buen humor? -No puedo reprimir una sonrisa con mi pregunta, no sé por qué me está pareciendo más simpático ahora que esta mañana.
- ¿Ves? Estas mejor con esa sonrisa que poniéndome mala cara, -dice con una sinceridad que no esperaba.
- Si no sacaras lo peor de mí, podría sonreírte sin que precediera después a llamarte capullo. -Intento bromear, pero le he dicho exactamente lo que llevo pensando todo el día.
-¿De verdad saco lo peor de ti? Si hemos empezado a hablarnos hoy, - me responde en un tono suave.
-Pero tus presentaciones no han sido las más amables precisamente, además, nunca nos decías nada ni a mí ni a las chicas cuando venías a ver a Austin.
- Eso es porque no tenía nada que deciros. Sois unas crías,  y en cuanto un chico más mayor os dice cualquier cosa, en seguida pensáis que está enamorado de vosotras, y no le dejáis en paz hasta haberlo cazado, pero después de un tiempo os aburrís de él y buscáis a otro nuevo. Todas sois iguales, y no quería arriesgarme a tener malentendidos, pero Daniela es muy persistente, y al final nos convenció para que nos pasáramos por su cumpleaños, aunque fue Aaron el que decidió por los dos, yo solo accedí al botellón. 
Mi cara tiene que ser un poema, ¿en serio acaba de decirme todo eso? ¿Cómo ha podido decir semejantes cosas tan tranquilo y tan fluido? ¿En serio piensa eso de nosotras? Me siento estúpida ahora mismo, parecía que por fin nos estábamos entendiendo, que nos estábamos llevando bien y que éramos capaces de llegar a tener una conversación normal sin decir comentarios impertinentes, pero no, la tregua se acabó.
- ¿¡Pero a ti qué te pasa!? Hace un minuto me dices algo amable, y de repente sales con esas. Mira, no sé con qué clase de chicas te juntas pero yo no soy así y mis amigas tampoco, eres sin duda el tío más capullo del mundo, y no sé que me hizo pensar que tal vez te había juzgado mal y decidí darte una oportunidad entrando en casa de Dani sin estar ella aquí.
Se ha quedado mudo, ahí está, sentado en el sofá, tenso y mirándome con esos malditos ojos azules que libran una batalla interna por decir lo que quiere o lo que cree pensar.
- Me voy, -anuncio al cabo de unos minutos al ver que no reacciona. Me levanto del sofá, cojo mi mochila y me dirijo a la puerta.
- ¡Espera! -Dice Leo de pronto. No me lo esperaba y doy un pequeño brinco ante el sonido de su voz, pero he de irme antes de que me alcance y tengamos otra pelea más en el día de hoy. No podría soportar escucharle decirme algo más. ¿¡Por qué me siento tan vulnerable!?
-¡He dicho que te esperes! -Recorre la casa en dos zancadas y antes de que me dé tiempo a llegar a la entrada, me agarra del brazo.
- Oye, ¿además de cabezota eres sorda? Te he dicho que te esperes, -dice completamente serio.
- Y yo que eres un capullo, y si no quieres que te diga algo mucho peor deja de agarrarme del brazo, -contesto a la vez que doy un tirón para recuperar mi brazo.
-No he dicho eso para que te enfadaras.
-Pues no lo parecía. Tu comentario es lo más horrible que me han dicho nunca, ¡eres lo peor! Dani me dijo que eras un buen chico, pero yo no sé en qué se basa para decir eso. Si no querías malentendidos y sólo soy una cría que puedo enamorarme de ti y no dejarte en paz hasta que te tenga, ¿ por qué diantres te has quedado a esperarme? Si Daniela quería irse con su hermano, que me hubiera llamado y ya habríamos quedado en otro momento. ¡¡Joder!! ¡Dani me debe una de las grandes por haber siquiera respirado tu mismo aire! Pues que sepas que yo nunca me podría enamorar de alguien tan imbécil como tú, así que, no te preocupes, no te "daré caza"¡Y ahora me voy, y ni se te ocurra volver a agarrarme del brazo! - grito desafiante. No sé como hemos acabado otra vez a gritos. Me duele la garganta, me tiemblan las piernas, y solo quiero alejarme de él todo lo posible y echarme a llorar, odio en lo que me estoy convirtiendo a su lado. Nunca antes le he hablado a nadie así, tengo un carácter fuerte, pero jamás me he dirigido así a nadie.
- Es cierto que saco lo peor de ti, - dice con una mirada ¿triste? No, no puede ser, me estoy equivocando, vamos, no pienso sentir lástima después de lo que acaba de decirme.
En ese momento se abre la puerta y aparece Dani, Austin y Mario que no entienden que hacemos en mitad del pasillo con malas caras.
-¿Ocurre algo? empieza Austin
- Nada, simplemente me iba - contesto bastante seria.
-Emm, acabo de llegar, por favor no te vayas, -dice Daniela suplicante. Entonces, me mira a la cara, y al ver mi expresión, me aparta un poco, se pone delante de Leo y le grita -¿¡Qué le has dicho!? ¡Por esto mismo no quería que te quedaras aquí! ¡Es mi amiga, ella no es Colette, así que deja de tratarla como si lo fuera! ¡No te ha hecho nada, así que, deja de comportarte como un gilipollas porque si no, no quiero verte la cara en mi fiesta!, ¿entendido?
La tensión puede cortarse con un cuchillo. Daniela es bastante tranquila, alocada a veces, pero no suele enfadarse, aunque cuando lo hace, ocurren cosas como esta. Austin y Mario han decidido ponerse a salvo y suben a la habitación sin atreverse a hablar, Leo y Dani se están mirando fijamente y aunque no estén hablando, los ojos de ambos están librando una batalla de lo más aterradora. Mientras, sigo de pie, sin saber que hacer o decir, así que me limito a mirarles a ellos, al suelo y viceversa.
Leo es el primero en romper el silencio.
- No pensaba ir de todos modos, -dice casi en un susurro. Mira a Daniela, después a mí, y se va dando un portazo.
-Emma, cariño, ¿cómo estas? ¿Qué te ha dicho? Por favor, sube a mi cuarto y cuéntamelo todo, voy a preparar un poco de café, ¿vale? -me dice Dani muy dulce.
-Dani, estoy bien, no ha pasado nada, es solo que al ver que no venías decidí irme a casa a estudiar, -intento decirlo de forma natural, pero por algún motivo, estoy temblando, y me han salido las palabras nerviosas y atropelladas.
-Emm, no me obligues a gritarte a ti también. Estas temblando, no sé qué narices ha pasado aquí, pero, por la cara que tenías ha tenido que ser algo muy fuerte. Así que, voy a hacer café, cogemos esas galletas que tanto te gustan y una vez que estemos en mi cuarto, me cuentas de qué ha sido testigo mi salón.

2 comentarios:

  1. Hola!!
    Está bien la historia :D Me quedo por aquí para seguir leyéndote!!
    Un beso!!

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    Respuestas
    1. Hola!! Muchísimas gracias! Estoy trabajando en el capitulo 3 y espero no tardar mucho en subirlo :) Me alegro muchísimo de que te guste. Un beso!! :)

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